Es el objetivo de los 7 miembros del grupo de trabajo constituido este miércoles para liderar la iniciativa 

La relación médico-paciente como Patrimonio de la Humanidad, en 2019
Patricio Martínez, exsecretario general de CESM.


21 sept. 2016 18:50H
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Su principal defensor asegura que el camino será largo, “como una maratón de 100 kilómetros”, y que el recorrido durará algo más d edos años. El primer paso ha sido reunir a siete personas para que formen el Grupo de Trabajo que tratará de que la relación médico-paciente sea declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.   
 
Este grupo se ha formado este miércoles y está compuesto por representantes de los siete órganos que forman el Foro de la Profesión Médica: Juan Antonio Vargas, decano de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid; Serafín Romero, vicepresidente de la OMC; Víctor Expósito, presidente saliente de Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina; Pilar Garrido, presidenta del Consejo Nacional de Especialidades de Ciencias de la Salud; Miguel Ángel García, responsable del Área de Estudios de CESM y Patricio Martínez, exsecretario general de CESM e impulsor de la iniciativa, que actuará como coordinador. Por parte de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme) todavía no han designado la persona que integrará el grupo.
 
El siguiente paso se ha determinado también este miércoles y consiste en reunir a un Comité de Expertos formado por académicos, historiadores y médicos en ejercicio que documenten la tradición histórica de la relación médico-paciente. Su cometido será demostrar esta figura y aportar evidencias suficientes para que se considere su importancia como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
 
Declaración antes de Navidad
 
El primer cometido de este Comité de Expertos será el de redactar una primera declaración que deberá estar lista antes de navidad. Según Patricio Martínez el objetivo de este texto será responder a varias cuestiones que se está planteando el Grupo de Trabajo: qué es la relación médico-paciente; cuál ha sido su desarrollo histórico y si tiene valor terapéutico, económico y social.
 
“También es clave determinar si la relación médico-paciente se encuentra en peligro”, explica Martínez, que pone como próximos objetivos conseguir la adhesión de colegios de médicos provinciales, academias y facultades. Más adelante mirarán al otro miembro de la pareja: las asociaciones de pacientes.
 
Una vez recabados los apoyos suficientes, el siguiente paso será trasladar la propuesta al Gobierno y ponerse en contacto con la Delegación de España en la Unesco. Martínez calcula que el trabajo que tienen por delante durará al menos dos años.

“En estas épocas de crisis, en las que la situación se hace cada vez más difícil, es necesario volver a poner en valor la relación médico-paciente”, explica Martínez. Si no consiguen su objetivo, al menos “habrá servido para crear doctrina académica”. Si lo logran, “conseguirá ser un reconocimiento a la estructura del Sistema Nacional de Salud”, dice Martínez, que recuerda que “al Gobierno no le costará un duro”.
 
 
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