Maritza Durán, presidenta de la Sociedad venezolana de Medicina Interna, conversa con Redacción Médica

"En Venezuela recetamos medicamentos en función de lo que queda"
Maritza Durán, presidenta de la Sociedad venezolana de Medicina Interna.


26 nov. 2016 13:00H
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POR JUANMA FERNÁNDEZ
Maritza Durán es presidenta de la Sociedad de Medicina Interna de Venezuela y ha acudido en calidad de ponente al XXXVII Congreso Nacional de esta especialidad, celebrado en Zaragoza. Graduada en Medicina en la Universidad de Los Andes, en Mérida, hizo la especialización en la Universidad Central y en el Hospital Universitario de Caracas. Actualmente ejerce en la caraqueña Clínica El Ávila, fuera del sector público sanitario del país.

¿Por qué ejerce en el sector privado?

La situación de la sanidad en Venezuela es muy difícil, tanto en pública como en privada. El problema de la parte pública es que hay pocas oportunidades de trabajo y las que hay están muy mal remuneradas, eso te desvía al sector privado.

¿Un médico venezolano que ejerce en la pública, llega a fin de mes?

Tiene un salario muy bajo. Un profesor universitario de Medicina, por ejemplo, y yo misma lo he sido, no gana para vivir. Y eso fue hace unos años pero es que ahora es peor. Un médico gana alrededor de 40.000 bolívares, que es poco más que el salario mínimo. Solo trabajando en la pública no puedes vivir.

¿Y los que siguen en las universidades?

Lo hacen por amor a la actividad docente, aunque trabajan también en la privada porque son los que peor ganan.

Teniendo en cuenta que el sistema público no paga como es debido, ¿al menos tienen medios para atender a los pacientes?

Venezuela atraviesa por una crisis humanitaria de salud con gran desabastecimiento de equipos médicos, de reactivos para hacer pruebas normales a diabéticos, de antibióticos, insulina, antiepilépticos… Manejamos datos de carencias de fármacos del 80 por ciento. En los hospitales públicos son los enfermos los que deben llevar los medicamentos, incluso antibióticos de amplio espectro. A muchos les piden que lleven las soluciones de hidratación de su casa.

¿Y de dónde lo sacan?

Hay una gran paradoja porque lo que no consigues en el hospital lo encuentras a la venta en la puerta de los hospitales ya que previamente han sido robados. A eso se suma que la industria farmacéutica del país atraviesa una profunda crisis porque muchas empresas se fueron ante la gran deuda que tiene el Gobierno. Están los laboratorios nacionales, pero no son suficientes. El Gobierno ha llegado a traer medicamentos sin pasar por los debidos controles de seguridad.

¿Es cierto que el chavismo ha dado, al menos, mejor asistencia sanitaria a las clases menos favorecidas?

No, ojalá fuera así. Basta con ir a las Emergencias de un hospital para ver cómo está todo. Si hasta en la privada los pacientes tienen medicamentos porque se los envían familiares que tienen en otros países; y conste que no hablo de últimas innovaciones, hablo de un simple antihipertensivo. Los repartos de fármacos que hace el Gobierno tampoco son suficientes y muchas personas no pueden tomar su tratamiento porque simplemente no hay.

¿Ha vivido una situación así antes?

No. Nosotros podíamos prescribir medicamentos adecuados al paciente; ahora hacemos una prescripción basada en lo que haya. Si tú ves mis recetas son una lista de varios medicamentos de la misma familia aunque tengan diferente principio activo porque la gente compra lo que buenamente queda.

¿Es seguro trabajar en un hospital venezolano?

En muchos, la seguridad no es la adecuada y ejercemos bajo amenaza de familiares que llegan, por ejemplo, con un paciente herido y apunta al médico con una pistola. Con frases como: “O salvas a mi familiar o te mato”. Tampoco podemos protestar porque los colectivos, que son grupos afectos al oficialismo que se encargan de vigilar, nos agreden.

¿Cómo es el perfil de la persona que acude a la sanidad privada venezolana?

La privada se ha encarecido enormemente en los últimos tiempos porque además vivimos en un país con una tremenda inflación. Hay gente rica pero también gente modesta que tiene un seguro; y luego está el que hace el sacrificio de ir dos veces al año con su propio dinero, a pesar de lo que cuesta.

En España tenemos un problema recurrente que son las listas de espera en sanidad, ¿en Venezuela este problema qué dimensión tiene?

El problema ya no es la lista de espera sino que si te tienen que poner una prótesis, directamente no hay.

¿Cuánto puede costar un seguro privado en su país?

Cada vez más caro… Ahora los precios se han disparado, prácticamente se cuatriplicaron por los cambios de valor del dólar respecto al bolívar. Un dólar ahora son 2.000 bolívares. Una consulta cuesta 15.000 bolívares cuando antes costaba 1.000. Una operación que antes costaba 200.000 bolívares ahora asciende a 1.500.000 bolívares si es del estilo de una apendicitis, es decir, de las baratas. 

Ante una situación así, una médico como usted, que ha sido profesora universitaria, ¿no piensa en emigrar?

Yo no quiero irme porque esto acabará algún día. El país necesitará entonces gente que lo quiera y se preocupe de su reconstrucción.

¿Y los que se van?

Lamentablemente cada vez hay más fuga de cerebros de Venezuela, sobre todo entre los jóvenes. Entre los médicos se gradúan y se van a España, Chile… buscando oportunidades de trabajo, más seguridad… Es que casarse en Venezuela, comprarse una casa, formar una familia… son cosas imposibles con el salario de un médico joven.


"En Venezuela hemos sido pioneros en luchas contra el paludismo o la erradicación de la tuberculosis"


¿Qué pensó cuando Hugo Chávez llegó al poder?, ¿tuvo ilusión por que cambiaran las cosas en un país que ya tenía problemas de igualdad en, por ejemplo, el acceso a la sanidad?

Nunca fui afecta a él. Tengo compañeros que sí que estaban ilusionados, claro. Pero el balance en la opinión pública ha cambiado mucho en los últimos años y cada vez la decepción es mayor con la política y con esa línea de pensamiento que sigue Nicolás Maduro. Solo han traído más inseguridad, desunión del pueblo, desabastecimientos no solo de medicamentos sino de alimentos… Nosotros vemos en consulta cómo la gente pierde peso porque no come.

¿Cómo valora a su ministra de Sanidad, Luisana Melo?

El problema con el Gobierno es que tiene unas líneas de las que no pueden salir. Hay que reconocer que sí ha recibido a las sociedades médicas pero, por más que quisiera hacer algún cambio, como en todo Régimen de este tipo no pueden dejar evidencia de que las cosas están realmente mal sino tapar siempre los errores. Ha habido acercamientos, les hemos hecho sugerencias pero lamentablemente no se han implementado.

Cuando Maduro termine su mandato, ojalá que por la vía de las urnas, ¿cuánto tiempo cree que les costará devolver al sistema sanitario venezolano a una relativa normalidad?

En Venezuela hemos sido pioneros en muchas luchas como contra el paludismo o la erradicación de la tuberculosis. Esa recuperación va a depender mucho de que estemos todos presentes para hacer el cambio, generar confianza para atraer inversión extranjera, también propia… Pasarán varios años porque además habrá que invertir muchísimo en Educación, ya que muchos de nuestros jóvenes han sido educados bajo ese modelo en el que el Gobierno es quien te da las cosas. Hay que enseñarles a construir, a sumar...

Por cierto, los últimos meses de vida de Chávez fueron opacos, con una enfermedad terminal de la que apenas se sabían noticias de su estado real. ¿Cómo la vivieron como médicos?

En Venezuela la industria del rumor está a la orden del día. Muchos desconocíamos qué estaba pasando y otros decían tener la verdad absoluta. A ciencia cierta nadie sabe qué fue lo que pasó porque ni del parte oficial hay que fiarse.
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