También temen el riesgo de necesitar cuidados constantes



1 jul. 2014 16:26H
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Redacción. Madrid
Más de la mitad de los españoles de entre 50 y 80 años están especialmente preocupados por su estado de salud, y de ellos, hasta un 68 por ciento teme la pérdida de autonomía y el riesgo de necesitar cuidados constantes, siendo ambos aspectos más temidos que la pérdida de memoria, según refleja una encuestra elaborada por Nielsen y Sanofi Pasteur MSD entre más de 1.000 ciudadanos del citado rango de edad.

Estos datos refrendan la necesidad de adoptar políticas que fomenten la promoción de la autonomía personal, el eje ‘olvidado’ de la ‘Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia y a las familias de España’. En este sentido, hay que destacar las iniciativas para fomentar entre los mayores el llamado ‘envejecimiento activo’, que han recibido un empujón con el trabajo del Instituto de Mayores y Servicios Sociales para adaptar a la realidad española de un documento de propuestas de la Comisión Europea para orientar las políticas dirigidas a las personas mayores.

Rodríguez Rovira, presidente de la Fundación Edad&Vida.

“El buen estado de salud se asocia a una buena calidad de vida, para lo que también es necesario tener un buen estado de salud mental y vivir con plena autonomía e independencia”, ha explicado Eduardo Rodríguez Rovira, presidente de la Fundación Edad&Vida, que ha avalado el estudio.

La encuesta muestra como a la hora de preguntar por las principales preocupaciones en materia de salud, la pérdida de autonomía es “bastante importante” para el 92 por ciento de los encuestados, por delante de la pérdida de movilidad (91 por ciento), de memoria (88 por ciento) o el temor a una enfermedad que cause dolor (87 por ciento). Además, el 85 por ciento de los encuestados se muestran preocupados por las enfermedades crónicas o de larga duración. Sin embargo, a la hora de la prevención de estas enfermedades, los mayores consideran que se debe prestar más atención a las enfermedades graves como el cáncer (82 por ciento), por encima de las enfermedades que causan dolor (70 por ciento), las crónicas (69 por ciento), las debilitantes (65 por ciento) o las estacionales (35 por ciento).

Esta menor preocupación por las enfermedades estacionales, como la gripe, podría explicar la baja tasa de vacunación que hay entre los mayores pese a las complicaciones que puede provocar en este grupo de edad, ha denunciado Primitivo Ramos, secretario general de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Según ha recordado, actualmente se vacunan entre un 60 y un 70 por ciento de mayores, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que en España el porcentaje de cobertura debería superar el 75 por ciento en ese grupo de edad.

Segñún ha señalado Ramos, este porcentaje se había fijado como objetivo para 2010, pero se ha tenido que posponer hasta 2015, y aun así, es “difícil” que se cumpla. El representante de la SEGG ha admitido que la pandemia de gripe A de 2009 favoreció que cayeran los niveles de vacunación, en parte porque para que los mayores se vacunen es necesario que los profesionales sanitarios les animen a ello. El problema, en su opinión, es que el porcentaje de médicos y personal de Enfermería que se vacuna es bajo, apenas un 30 por ciento.
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