La longevidad de estos dispositivos oscila entre los 9 y los 13 años en condiciones reales



21 jul. 2014 14:26H
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Sandra Melgarejo. Madrid
El National Institute for Health and Care Excellence (NICE) del Reino Unido ha actualizado sus directrices sobre el uso de desfibriladores automáticos implantables (DAI) y dispositivos de terapia de resincronización cardiaca (CRT) en casos de arritmia e insuficiencia cardiaca. Así, los pacientes con arritmias ventriculares y latido ventricular irregular son aptos para recibir un DAI, que ayudaría a prevenir la parada cardiaca en aquellos que han sobrevivido previamente a arritmias potencialmente mortales. En las personas con insuficiencia cardiaca, la CRT permite mejorar la esperanza y la calidad de vida.

Julián Pérez-Villacastín y Ángel Moya.

Julián Pérez-Villacastín, director de la Unidad de Arritmias del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, indica que, antes, las directrices del NICE eran “más restrictivas” que las de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y que ahora “amplían la indicación para más pacientes”. En este sentido, las guías recomiendan los DAI como opción terapéutica para las personas con arritmia ventricular grave previa, personas con enfermedades cardiacas hereditarias con alto riesgo de muerte súbita, y personas que se han sometido a cirugía para tratar cardiopatías congénitas.

Adicionalmente, el NICE ha extendido su recomendación de los DAI y dispositivos con CRT (CRT-P con marcapasos o CRT-D con marcapasos y desfibrilador) a las personas con insuficiencia cardiaca y disfunción del ventrículo izquierdo cuya fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) era del 35 por ciento o menos.

“El NICE tiene en cuenta criterios científicos y la opinión de los clínicos e, incluso, de los pacientes. Pero, sobre todo, se basa en términos de coste-eficacia”, detalla Pérez-Villacastín. En la misma línea, Ángel Moya, presidente de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), considera que las nuevas directrices “deberían contribuir a convencer a los clínicos de que las indicaciones están bien asentadas y son coste-efectivas”. 

Y es que el uso en España de desfibriladores y resincronizadores está muy por debajo de la media europea, aunque en nuestro país se sigan las recomendaciones de la ESC y aunque haya datos que demuestran que “cuanto mayor es el número de implantes, menos complicaciones hay”, señala Pérez-Villacastín. El problema, según Moya, es que solo se ve “el coste a corto plazo”.

Longevidad de los dispositivos

El aumento de la vida media de estos dispositivos también contribuye a su coste-eficacia, ya que “reduce mucho el coste del dispositivo por día”, afirma el director de la Unidad de Arritmias del Instituto Cardiovascular del Clínico. Por ejemplo, la longevidad de los DAI y los CRT de la compañía Boston Scientific oscila entre los 9  y los 13 años en condiciones reales. Esto permite reducir los costes sanitarios debidos a cirugías de reemplazo y, por consiguiente, aumenta la seguridad del paciente, dado que “uno de los momentos críticos de riesgo de infecciones son las cirugías de reemplazo”, añade el presidente de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la SEC.
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