José Luis López-Campos, neumólogo en el Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla).
La
Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser una tecnología del futuro para convertirse en una realidad cada vez más presente en las facultades de Medicina, los hospitales y las consultas. Así lo sostiene José Luis López-Campos, neumólogo en el Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla), que ha participado en el
59º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (
Separ). El especialista asegura que la irrupción de esta herramienta supone un "copiloto" para los médicos del futuro, pero que, sin embargo,
se enfrenta a tres grandes desafíos.
Y es que, según afirma López-Campos, el sistema educativo sanitario atraviesa una auténtica revolución comparable a la llegada de internet. "Cuando yo estudiaba Medicina era muy complicado obtener bibliografía y acceder a los libros. El profesor era quien resumía el conocimiento y los alumnos tomaban apuntes para poder estudiar. Ahora la información está disponible para todos y eso
ha cambiado completamente la forma de organizar la docencia", explica.
Por eso, defiende que no se trata únicamente de acceder a la información, sino de disponer de herramientas capaces de procesarla, resumirla y
adaptarla a las necesidades de cada usuario.
José Luis López-Campos, neumólogo en el Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla).
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Un "copiloto" para los médicos del futuro
El facultativo considera que la principal razón para introducir esta herramienta en la formación universitaria es que "os médicos que se están formando hoy trabajarán con IA". "Ya no es algo accesorio ni una simple ayuda", si no que "va a ser un copiloto,
un compañero de trabajo que nos acompañará en muchas decisiones clínicas", señala.
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Entrevista completa a José Luis López-Campos, neumólogo en el Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla).
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En su opinión, una de las mayores aportaciones de la Inteligencia Artificial será la
reducción de la carga administrativa que actualmente soportan los profesionales sanitarios. Tareas como "la elaboración de informes, la gestión de pruebas diagnósticas o la redacción de documentación clínica" podrían automatizarse parcialmente, permitiendo que el médico dedique más tiempo al paciente.
Por esta razón, defiende que los estudiantes aprendan desde el grado no solo a utilizar estas herramientas, sino también a
comprender sus posibilidades y limitaciones.
¿Cuáles son los principales desafíos de la IA?
Porque pese a las oportunidades que ofrece la IA, que es "muy buena procesando información y generando contenido", López-Campos insiste en que "
necesita supervisión humana" y el papel del profesional sanitario continúa siendo fundamental. El especialista recuerda que los modelos actuales pueden "cometer errores,
generar respuestas incorrectas o
reproducir sesgos" presentes en los datos con los que han sido entrenados. Por ello, considera imprescindible que los futuros médicos desarrollen una sólida capacidad de evaluación crítica: "No todo texto largo y bien escrito es necesariamente correcto".
"Estamos hablando con algoritmos matemáticos, aunque el lenguaje parezca natural. Hay que saber interpretar la información que proporcionan y ponerla siempre en contexto", puntualiza. Así, desde su punto de vista, la enseñanza de la IA no debe centrarse únicamente en
aprender a utilizar herramientas tecnológicas, sino también en fomentar la capacidad de cuestionar, verificar y contrastar la información obtenida.
Otro de los debates más recurrentes sobre la IA es la posibilidad de que los profesionales
deleguen en exceso determinadas tareas intelectuales. López-Campos reconoce que ese riesgo existe: "Cuando nos dan el trabajo hecho, todos tendemos a volvernos más cómodos". Sin embargo, considera que precisamente por ello resulta esencial
formar a los estudiantes en un uso responsable de estas tecnologías.
"La Inteligencia Artificial puede facilitar muchísimo el trabajo, pero nunca podrá sustituir la empatía clínica ni la atención personal que un médico presta a un paciente".
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Aun así, se muestra convencido de que la IA no reemplazará a los médicos. "La Inteligencia Artificial puede facilitar muchísimo el trabajo, pero
nunca podrá sustituir la empatía clínica ni la atención personal que un médico presta a un paciente", sostiene. Para el neumólogo, la relación humana seguirá siendo un elemento insustituible en la atención sanitaria, independientemente de los avances tecnológicos que se produzcan en los próximos años.
Además,
la protección de los datos sanitarios es, a juicio del especialista, uno de los principales retos asociados a la implantación de la inteligencia artificial. "Cuando subimos información a una herramienta de IA, muchas veces no sabemos exactamente dónde se almacenan esos datos ni quién puede acceder a ellos", advierte. Por ello, insiste en que cualquier información clínica utilizada debe estar adecuadamente anonimizada para evitar riesgos para la
privacidad de los pacientes.
Aplicaciones en la formación sanitaria especializada
Aunque considera que la implantación todavía es "tímida", el neumólogo observa
avances progresivos en la Formación Sanitaria Especializada (
FSE). Uno de los ejemplos más conocidos es el de la Radiología, donde diversos sistemas de IA ya ayudan a interpretar imágenes diagnósticas.
Sin embargo, su utilización se está extendiendo también a otros ámbitos. "Diversos algoritmos están ayudando a hacer más fluida la relación con el paciente y a
gestionar mejor toda la administración y las pruebas complementarias que acompañan al ejercicio de la Medicina", afirma.
Además, destaca una de las grandes fortalezas de estas tecnologías: la personalización. Los sistemas de IA pueden adaptarse al
nivel de conocimientos, la especialidad y el momento profesional de cada estudiante o residente, ofreciendo recursos formativos ajustados a sus necesidades concretas.
Dentro de su especialidad, la Neumología, la IA comienza a abrirse camino de forma gradual. Además del análisis radiológico, López-Campos prevé un importante desarrollo "en el
procesamiento de imágenes endoscópicas y de señales como las que hay en las polisonografías, con un análisis de los
estudios del sueño mucho más eficiente".
También destaca otras aplicaciones ya presentes en la práctica clínica diaria. Algunos profesionales utilizan herramientas de IA para elaborar "
resúmenes de espirometrías, sintetizar resultados analíticos complejos o agilizar la redacción de informes clínicos", siempre garantizando la confidencialidad de los pacientes. "Todo esto ya se está empezando a hacer progresivamente", confirma.
Una asignatura obligatoria en Medicina
Mirando hacia el futuro, López-Campos cree que la enseñanza de la IA debería incorporarse a todas
las facultades de Medicina. De hecho, adelanta que la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla comenzará a impartir
una asignatura específica sobre inteligencia artificial aplicada a las ciencias de la salud.
En cuanto a cuándo debe enseñarse, considera que todavía existe debate. Algunos expertos defienden introducir estos contenidos
desde los primeros cursos, mientras que otros apuestan por hacerlo cuando los estudiantes ya poseen conocimientos clínicos más avanzados a partir del cuarto año. "La solución podría ser una introducción temprana y una formación más profunda en cursos superiores", apunta.
Su visión del futuro es clara: "El escenario ideal sería que el médico pudiera concentrarse en las necesidades del paciente mientras la tecnología se ocupa de
las tareas automáticas. Ahí es donde realmente la inteligencia artificial puede aportar valor".
Un instante durante la entrevista.
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