Imagen de archivo de una manifestación de médicos.
España es una de las principales matrices europeas de médicos de Familia, pero sus
debilidades estructurales y laborales provocan una
fuga de profesionales que tensiona al Sistema Nacional de Salud (SNS). Esos problemas, de sobra conocidos, los subraya un reciente estudio publicado en la revista científica
The Lancet: bajos salarios en comparación a países del entorno, inseguridad en el trabajo, ‘burnout’… Los autores del artículo defienden, en cualquier caso, que hay aún margen para revertir la situación siempre y cuando haya
disposición política.
Aseveran los investigadores de este
análisis sobre la crisis de médicos de Familia en Europa que el “reclutamiento” de estos perfiles profesionales “sigue siendo un gran desafío” para la Unión en general y para España y otros países de la zona sur en particular. Se da la paradoja de que el sistema español o el portugués
“a menudo producen el número suficiente” de facultativos de cabecera, pero se ven forzados a “luchar contra la emigración” hacia naciones que ofrecen mejores condiciones laborales.
“Aunque muchos países forman suficientes médicos, muy pocos eligen roles de Medicina de Familia y aún menos ingresan con un compromiso a largo plazo -resumen-. La evidencia de España, Portugal, Chequia y Rumania muestra que el problema proviene no tanto de un interés bajo por esta rama sino por los
desincentivos políticos y contratos inestables”. En concreto, el estudio alude a los bajos salarios, la inseguridad laboral, una carga de trabajo excesiva, una mala gobernanza y cierta inflexibilidad organizativa.
Sobre este último punto, los investigadores destacan que en muchos sistemas, los médicos de Familia “realizan la mayoría de las
tareas administrativas, deberes clínicos rutinarios y coordinación de la atención”, lo que da lugar a “
cargas de trabajo insostenibles incluso cuando los números de personal parecen estables”. Es también el caso de España, cuyo sistema demuestra “que estructuras de equipo restrictivas, burocracia pesada y límites rígidos de las tareas contribuyen al agotamiento, a salidas tempranas y a una menor participación a tiempo completo” de los trabajadores.
Problemas estructurales del SNS y fuga de profesionales
A ello se añaden los problemas estructurales del propio Sistema Nacional de Salud:
desajustes del mercado laboral, el legado de políticas históricas de numerus clausus, culturas de formación centradas en hospitales y la
subvaloración de la Atención Primaria. Todo ello “dificulta tanto el reclutamiento como la retención, particularmente en zonas rurales o desfavorecidas”.
“Abordar estas barreras requiere de acciones dirigidas desde el punto de entrada, enfocándose en
roles de inicio de carrera, áreas desatendidas y los factores que empujan a los médicos a emigrar”, sugieren los autores del artículo, entre los que se encuentran miembros de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) e investigadores de diferentes sistemas nacionales de salud comunitarios.
De hecho, el artículo sugiere que
“casi la mitad” de estos profesionales
“consideraría regresar” a España “si las condiciones mejoraran” y existieran estrategias sólidas de retención y repatriación.
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