La Unidad específica de Dermatología del Hospital Virgen del Rocío trata a 600 pacientes al año con esta patología

Dermatología del Virgen del Rocío.
José Juan Pereyra, responsable de la Unidad de dermatitis atópica


2 nov. 2023 17:40H
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Dermatólogos del Hospital Universitario Virgen del Rocío, de Sevilla, tratan a más de 500 pacientes por dermatitis atópica, una patología que se incluye dentro de las enfermedades inflamatorias inmunimediadas cutáneas (IMIDc).

El Servicio de Dermatología del Virgen del Rocío cuenta con una unidad monográfica de dermatitis atópica, en la que los especialistas atienden entre 500 y 600 pacientes al año.

Los estudios confirman un incremento exponencial en las últimas cinco décadas, más en zonas rurales. Se estima que afecta hasta al 20 por ciento de la población infantil. Afortunadamente la mayoría de los casos son leves y, además, muchos mejoran en la pubertad.

Con todo, en la edad adulta hasta el 4 por ciento de los pacientes la padecen, bien porque persista desde la edad pediátrica o bien porque debuten en adolescencia o edad adulta. Aproximadamente un 20 por ciento de los casos son moderados y un 10 por ciento graves, lo que supone unos 25.000 casos en la comunidad autónoma andaluza.

La unidad monográfica de dermatitis atópica, cuyo responsable es José Juan Pereyra, se integra en la unidad de Dermatología que lidera Julián Conejo-Mir. Los especialistas que la integran trabajan de forma colaborativa con diferentes profesionales, lo que se ha demostrado clave para manejar con éxito los casos más complejos.

Actualmente la mitad de los más de 500 pacientes que asisten cada año se han benefician de terapias biológicas y avanzadas. La dermatitis atópica es una de las enfermedades con mayor impacto en la calidad de vida, paradójicamente, más aún que enfermedades con mayor mortalidad como enfermedades cardiovasculares o diabetes, debido a la intensa sintomatología que presentan.

Esto se explica por la dimensión de las lesiones cutáneas, que ya de por si suponen un importante impacto en la autopercepción y autoestima. Además, se le añade un intenso picor que tiene un importante impacto en el sueño y, como consecuencia, en la productividad laboral o educativa.


“Una de las frases que más me impactó de los pacientes es que la dermatitis atópica no te mata pero no te deja vivir”



Además, como IMIDc que es, es frecuente que asocien asma, rinitis, prurigo nodular, alopecia areata o vitíligo. Según Pereyra, “Una de las frases que más me impactó de los pacientes es que la dermatitis atópica no te mata pero no te deja vivir”.

En contraste, en los últimos años es muy reconfortante escuchar como los nuevos tratamientos “les ha cambiado la vida”. De hecho, la consulta monográfica de dermatitis atópica ha participado en ocho ensayos clínicos y ha publicado 15 artículos sobre esta patología en los últimos años, la mayoría en revistas de alto impacto.


Enfermedades inflamatorias inmunomediadas cutáneas


El servicio de Dermatología del Hospital Universitario Virgen del Rocío tiene una amplia experiencia en el manejo de estas enfermedades, siendo un referente nacional en la investigación en este campo. No en vano, Pereyra es el investigador responsable del Grupo Investigación CTS-1088 IMIDs: Enfermedades Inmunomediadas.

Este conjunto de enfermedades, aparentemente no relacionadas ya que se manifiestan clínicamente de manera muy diferente, comparten varias características. Se incluyen en este grupo la dermatitis atópica –probablemente la más prevalente en el momento actual-, y otras como la psoriasis, la hidradenitis supurativa, la alopecia areata o el vitíligo.

En primer lugar, comparten su origen. Los pacientes que tienen una IMIDc tienen una producción desequilibrada de las proteínas encargadas del funcionamiento del sistema inmune. Este desequilibrio da lugar a una inflamación crónica.

También es común que a este origen inmunitario se añadan factores genéticos (con mayor frecuencia de agregación de IMIDc en una misma familia) y condiciones ambientales.  Y no solo eso, sino que también es frecuente la presencia de varias IMIDc en una persona y comorbilidades asociadas (como riesgo cardiovascular).

En general, los pacientes con IMIDc suelen tener peor calidad de vida, con mayor incidencia de depresión, ansiedad. Afortunadamente desde hace años, disponemos de nuevos tratamientos que consiguen restaurar el desequilibrio, los síntomas y con ello la calidad de vida, en los casos más graves que no se controlan con otro tipo de terapias.
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