Mesa inaugural de la III Jornada de Salud Mental en Contextos Educativos. Elena Fernández Carrascoso, Christina Fulconis Maroto, Abelardo de la Rosa Díaz, Luis Enrique López Bascuas, Francisco Santolaya Ochando y María Soledad Louro Lestón.
Psicología busca reforzar su presencia en el ámbito escolar con foco en la prevención y la formación
El Consejo General de la Psicología de España ha instado a contemplar la salud mental como un “elemento estructural” en los centros en la III Jornada de Salud Mental en Contextos Educativos
Y además: Psicología eleva la carencia de profesionales en los colegios a instancias ministeriales
Ante el aumento en la prevalencia de problemas emocionales y de salud mental entre el alumnado, el Consejo General de la Psicología de España (COP) reclama un mayor protagonismo de sus profesionales en el ámbito educativo. Así lo han puesto de manifiesto en la III Jornada de Salud Mental en Contextos Educativos y las organizaciones firmantes estatales del Manifiesto por el #BienestarComunidadEducativa.
Los ponentes han coincidido en subrayar la necesidad de reforzar la prevención y la detección temprana en los centros educativos tanto de los alumnos como del profesorado. En esta línea, el presidente del Consejo General de la Psicología de España (COP), Francisco Santolaya, ha abogado por implantar un modelo educativo que incorpore la salud mental como “un elemento estructural y no como una cuestión puntual”.
Con este objetivo, Santolaya ha recordado el impulso de su entidad para promover una incorporación progresiva de profesionales de la Psicología Educativa en los centros como apoyo para alumnos, familias y docentes. Un propósito que también comparte el secretario de Estado de Educación del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, Abelardo de la Rosa, según ha manifestado en la jornada. De la Rosa ha reconocido la necesidad de dar mayor visibilidad a la aportación de la Psicología en la construcción del bienestar educativo, aportando algunas cifras que ilustran el impacto de los problemas de salud mental entre el profesorado. Para un 56% del profesorado, la salud mental de sus estudiantes es mala, destacando problemas de ansiedad, estrés, agresividad y conductas violentas.
A juicio del secretario de Estado, una de las claves es reforzar la formación del profesorado como parte del abordaje estructural que merece esta problemática. Una “brecha formativa” que, no en vano, ha señalado que no debe ir en detrimento de la introducción de psicólogos en las escuelas. Uno de los mensajes centrales de la jornada fue precisamente la necesidad de no trasladar al profesorado toda la responsabilidad relacionada con la salud mental. Los docentes desempeñan un papel fundamental en la observación y acompañamiento del alumnado, pero necesitan recursos, formación y profesionales especializados que puedan intervenir ante situaciones que exceden sus competencias.
A propósito del impacto entre el profesorado, el COP ha puesto el acento en la “creciente presión” sobre los profesionales, con elevados niveles de estrés, sobrecarga y desgaste emocional que redundan en una peor calidad educativa. Durante la jornada se destacó el papel estratégico que desempeña la escuela en la prevención y detección temprana de problemas emocionales y psicológicos. Los centros educativos constituyen uno de los principales espacios de socialización de niños y adolescentes y permiten identificar señales de malestar que, si se detectan a tiempo, pueden recibir una respuesta adecuada antes de que se agraven.
Según los datos presentados durante el encuentro, un 38 % de los docentes considera que su estado de salud mental es regular y un 2,5 % lo califica como malo. El estrés y la ansiedad aparecen entre las principales manifestaciones de malestar vinculadas al ejercicio profesional, lo que evidencia que las políticas de bienestar en los centros deben contemplar tanto al alumnado como a quienes trabajan en ellos.
La experiencia desarrollada en Canarias se presentó como un ejemplo de avance en esta dirección. Desde el 1 de septiembre, la comunidad cuenta con 80 psicólogos y psicólogas distribuidos entre sus ocho islas e integrados en los equipos de orientación psicopedagógica. Su incorporación busca reforzar la capacidad de los centros para prevenir problemas de salud mental, detectar situaciones de riesgo y ofrecer orientación a estudiantes, familias y profesionales de la educación.
Entre las funciones atribuidas a estos especialistas se encuentran la promoción de competencias emocionales, la prevención del malestar psicológico, la detección temprana de dificultades y el asesoramiento a familias y docentes. También se plantea la necesidad de mejorar la coordinación entre el sistema educativo y los servicios sanitarios y sociales cuando las circunstancias requieren una intervención especializada.
La jornada insistió, además, en que la expansión de la Psicología Educativa debe estar acompañada de programas de prevención e intervención basados en la evidencia científica. No se trata únicamente de aumentar el número de profesionales, sino de garantizar que las actuaciones desarrolladas en los centros sean eficaces, evaluables y adaptadas a las necesidades reales de la comunidad educativa.
La conclusión del encuentro apunta a un cambio de enfoque: la salud mental no debería abordarse únicamente cuando aparece un problema, sino integrarse en las políticas educativas desde una perspectiva preventiva. Para ello, la formación del profesorado, la dotación de recursos y la presencia de profesionales especializados deben avanzar de manera conjunta.
La incorporación de psicólogos educativos se plantea así como una pieza más dentro de una estrategia global para construir centros escolares capaces de promover el bienestar emocional, detectar precozmente las dificultades y ofrecer respuestas coordinadas. El debate abierto durante la jornada refleja, en definitiva, que la salud mental se ha convertido en uno de los grandes retos del sistema educativo y que su abordaje requiere recursos, planificación y colaboración entre todos los agentes implicados.