Antoni Trilla, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.

Antoni Trilla, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.

Medicina

Antoni Trilla, el histórico decano de la élite médica en España, se jubila: "Ser buen técnico importa, pero más aún ser una buena persona"

El epidemiólogo se despide de la UB y del Hospital Clínic, aunque seguirá ligado al centro

Y además: El ecosistema catalán fomenta las mejores facultades de Medicina de España

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Una de las voces sanitarias que marcó un antes y un después en Cataluña y en España durante a pandemia de coronavirus fue la de Antoni Trilla, jefe de Medicina Interna y Epidemiología del Hospital Clínic y decano de la Facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona (UB). Después de toda una vida dedicada a la Medicina y tras vivir infinidad de episodios médicos, Trilla se jubiló recientemente, aunque seguirá colaborando con el centro de referencia catalán. Como profesional, Trilla analiza el futuro de las facultades de Medicina con la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA), la necesidad de apostar por las prácticas médicas, y, además, advierte de que la Epidemiología debe contar con información contrastada que permita luchar contra la falsa ciencia. Además, el facultativo reivindica su especialidad y las aportaciones que llega a generar a la sociedad, asegurando que “los médicos ven árboles y los epidemiólogos, bosques. Pasas de ver pacientes individuales a analizar la salud colectiva de las poblaciones”.

A lo largo de su trayectoria profesional, el especialista analiza en Redacción Médica los diferentes momentos que ha vivido, aunque señala que una de las más impactantes fue durante la pandemia de coronavirus: “Desde todos los puntos de vista, fue un punto de inflexión excepcional. Se había sufrido alguna epidemia, pero más local y nunca de estas dimensiones. Se tuvo que aprender sobre la marcha”.

Durante ese periodo, Trilla está convencido de que dos caminos permitieron a los especialistas superar el coronavirus: “La ciencia permitió la llegada de las vacunas y la respuesta ciudadana, poniéndoselas, permitió salir del pozo”. Pese a superar este gran obstáculo, el epidemiólogo asegura que, hoy en día, “para muchas personas este hecho ya forma parte del pasado, pero el virus sigue entre nosotros y nunca se debe bajar la guardia”.

Nuevos caminos para enseñar Medicina en la universidad

La Facultad también ha sido para el especialista un lugar en el que aprender y enseñar: “Hay la gran suerte de que estos alumnos, una vez finalizan los años de carrera, empiezan a trabajar y vuelves a verlos durante la residencia, llegando a incluso ser, en algunas ocasiones, compañeros de Servicio”.

Con respecto a la manera de enseñar Medicina y qué cambios se deberían realizar de cara a futuro, Trilla explica que, “partiendo de que este grado te prepara para ejercer un oficio y es profesionalizador, actualmente está pensado para que la persona estudie toda la vida. Debido a ello, se debe seguir preparando a los estudiantes para saber gestionar un montón de información que tendrán a lo largo de su vida”.

Otro elemento que la enseñanza dentro de la Medicina no debe perder, según el especialista, es dar a conocer los valores de la profesión: “Ser médico es ser un buen técnico, pero todavía es más importante ser una buena persona y escuchar, entender, tener la capacidad de resolver las dudas de las familias y de los pacientes. Si se puede prevenir, siempre será un mayor éxito que curar”.

Los cambios que han aparecido en los últimos años y que ha cambiado el día a día de los alumnos de Medicina es que, “todos ellos tienen una gran cantidad de información a su alcance. Las clases más clásicas o magistrales tienen que ser cada vez más especiales. La información ya está ahí y no vale la pena continuar explicando cosas que se pueden encontrar fácilmente”. En este sentido, Trilla da una enorme importancia a las prácticas a lo largo de la enseñanza, debido a que “ofrece entrenamiento, que es muy importante y que ayuda mucho a preparar mejor a los alumnos, pero tiene el inconveniente de que es caro tecnológicamente y necesita unas condiciones especiales. Todo lo relacionado con la simulación va ganando enteros”. Además, el especialista también defiende que los estudiantes estén presentes en ensayos reales, que es “ir a un enfermo y preguntarle la historia clínica o presentar a un paciente delante de una sesión clínica. Es necesario consolidar las prácticas en los Centros de Atención Primaria y en los hospitales”.

Antoni Trilla: "Los médicos ven árboles y los epidemiólogos, bosques"

Por lo que respecta a los cambios sufridos en la enseñanza, el especialista no puede obviar los efectos que ha generado la Inteligencia Artificial (IA): “Se trata de una primera amenaza y ayuda a la vez dentro de la docencia en Medicina. Es un instrumento útil bajo determinadas condiciones y cuando se sabe bien cómo utilizarlo y cuáles son sus limitaciones. Pero también es un peligro, porque uno no puede creerse directamente todas las respuestas”.

La desinformación, uno de los nuevos frentes de la Epidemiología

El futuro de la Epidemiología también es un campo que preocupa al facultativo, que cree que el principal reto de la especialidad en España es “generar confianza a la sociedad, frente al ruido que genera la desinformación y la falsa ciencia. Es necesario ser prudente con los mensajes y el médico debe contar con información contrastada que ayude a desacreditar otras informaciones que no tienen credibilidad”.

Para el especialista no solo la Epidemiologia, sino que la ciencia en general está en cuestión: “Estos ciclos de desinformación son muy amplios y mucha población deja de hacer caso a fuentes que son realmente fiables”. Todo esto desemboca a que, en ocasiones, algunas personas “dejen de aceptar un tratamiento o una recomendación, o que se deje de pensar que una enfermedad es grave cuando sí lo es. En este sentido, “hay que intentar educar mucho más a la población para que tenga criterio”.