Médica trabajando en su consulta.
Los médicos urgen ser profesión de riesgo para lograr una jubilación a los 60 sin recortes en su pensión
Este desgaste psicológico y físico carece del reconocimiento legal que el Estado sí otorga a profesiones como bomberos, policías locales o mineros
Y además: El Congreso da luz verde a tramitar la jubilación sanitaria anticipada con 40 años cotizados sin penalizaciones
Las consultas de toda España asisten a una fuga de batas blancas provocada por el colapso asistencial y la asfixia económica de las comunidades. Según un nuevo estudio del Sindicato Médico de Granada, frente al 32,6% de facultativos que en 2019 planeaba alargar su vida laboral, hoy las plantillas médicas claman por la jubilación anticipada ante el deterioro irreversible de sus condiciones de trabajo. El Gobierno central, sin embargo, mantiene su negativa a declarar la Medicina como profesión de riesgo —un estatus que sí ampara el retiro de policías o mineros— y congela la financiación de la Atención Primaria en un insuficiente 14,4% del presupuesto sanitario.
El desgaste clínico posterior a la pandemia invirtió radicalmente las expectativas del sector. La sexta oleada de la Encuesta OMC-CESM evidenció en diciembre de 2019 que un 32,6% de los especialistas mayores de 55 años quería prolongar su actividad, mientras apenas un 13,7% buscaba adelantar el retiro legal. Vicente Matas, coordinador del Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada, advierte de que el panorama actual es el opuesto. La constante en los despachos sindicales es atender a profesionales que acuden de urgencia para preguntar cuándo pueden marcharse porque no soportan más el peso del sistema.
Agravio comparativo
Este desgaste psicológico y físico carece del reconocimiento legal que el Estado sí otorga a profesiones como bomberos, policías locales o mineros. El informe argumenta que la complejidad técnica, la responsabilidad, la peligrosidad, el estrés y el exceso de jornada derivado de las guardias justifican plenamente catalogar la medicina como profesión de riesgo. Este paraguas jurídico permitiría aplicar un factor corrector al colectivo, habilitando una jubilación voluntaria entre los 60 y 70 años sin que el facultativo sufra las severas penalizaciones económicas que castigan hoy su retiro anticipado.
Al malestar laboral se suma la descapitalización estructural de los centros de salud. El sindicato exige incrementar el presupuesto global de la Sanidad Pública hasta el 7% del PIB, garantizando además que un mínimo del 20% impacte de forma directa en los ambulatorios. El documento desgrana los balances del Ministerio de Sanidad para probar el abandono presupuestario: la inversión en Atención Primaria desde 2009 creció solo un 35,7% (3.852 millones de euros), un porcentaje que ni siquiera cubre la inflación acumulada del 36,6% en esos mismos quince años. Como contraste, el gasto en la red de hospitales aumentó un 60,9% mientras la población española crecía en más de 2,3 millones de habitantes.
Fuga sin relevo
La parálisis administrativa, tanto central como autonómica, agrava el saldo negativo entre las salidas inminentes y las nuevas incorporaciones. El estudio constata un déficit crítico de especialistas disponibles originado por una escasa oferta de plazas MIR en ciertas ramas y por las pésimas condiciones laborales de salida. Las nuevas generaciones de médicos emigran hacia países del entorno europeo que sí garantizan contratos estables y mejores retribuciones desde el primer día. "Hacer atractivo el trabajo para los médicos, especialmente en Atención Primaria, es fundamental para garantizar el futuro del Sistema Nacional de Salud", sentencia el informe.