Colonia de bacterias (Envato).

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Sanidad hoy

Un cambio genético, tras la gravedad del brote de meningitis B que dejó dos muertos en Reino Unido

Un estudio apunta a que la cepa adquirió material genético de bacterias menos dañinas, lo que pudo hacerla más agresiva y causar cuadros más graves

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Un intercambio genético pudo estar detrás del número inusualmente elevado de casos graves registrados durante el brote de meningitis B ocurrido en Kent, Reino Unido, en marzo de 2026. El brote estuvo vinculado a una discoteca universitaria de Canterbury y, en apenas una semana, 21 personas fueron diagnosticadas con enfermedad meningocócica invasiva (EMI). Todas necesitaron atención hospitalaria, nueve ingresaron en cuidados intensivos y dos fallecieron.

Ahora, un análisis genómico de las bacterias responsables realizado por científicos de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA), la Universidad de Oxford y varias instituciones académicas, ha revelado que esta cepa había adquirido material genético de otras bacterias menos dañinas que suelen vivir en la garganta de personas sanas. Según el estudio, estos cambios parecen haber modificado la capacidad de la bacteria para interactuar con las células humanas, lo que podría haber contribuido a que provocara una enfermedad especialmente grave.

Así lo explica la doctora Charlene Rodrigues, consultora en Genómica de Patógenos de la UKHSA, quien destaca que el hallazgo muestra hasta qué punto estas bacterias pueden cambiar en poco tiempo. "Esta investigación demuestra lo rápido y drásticamente que pueden cambiar estas bacterias", señala. En este sentido, explica que en ocasiones pueden adquirir nuevas características de bacterias inofensivas que circulan en su entorno y que pueden hacerlas más propensas a causar una enfermedad.

El intercambio genético pudo hacer la cepa más agresiva

Los investigadores utilizaron la secuenciación completa del genoma para comparar las bacterias del brote con decenas de miles de genomas de meningococos almacenados en bases de datos internacionales. Los resultados, publicados y presentados esta semana en la Conferencia de la UKHSA de 2026, ofrecen nuevas pistas sobre cómo pueden surgir de forma repentina cepas de meningococo especialmente invasivas.

El análisis reveló que la bacteria responsable del brote había incorporado material genético de otras bacterias menos dañinas presentes de forma natural en la garganta de muchas personas. Este proceso, conocido como transferencia horizontal de genes, permite a las bacterias incorporar pequeños fragmentos de ADN de otros microorganismos de su entorno.

En este caso, los cambios genéticos parecen haber alterado la forma en que la bacteria interactúa con las células humanas, haciéndola más eficaz a la hora de causar enfermedad y, potencialmente, más difícil de reconocer para el sistema inmunitario.

¿Por qué no continuó propagándose el brote de meningitis B?

Pero estos mismos cambios podrían tener un efecto inesperado. "Lo especialmente interesante de esta investigación es que sugiere que los mismos cambios genéticos que hicieron que esta cepa fuera tan peligrosa podrían explicar también por qué no ha continuado propagándose", afirma Rodrigues. La especialista subraya, no obstante, que este comportamiento no podía haberse previsto y que este tipo de acontecimientos genéticos pueden volver a producirse.

La Unidad de Referencia de Meningococos de la UKHSA secuenció las bacterias responsables pocos días después de que se notificara el primer caso. Esta capacidad permitió identificar rápidamente la cepa, estudiar su origen genético y compararla con otras conocidas. "Mediante la vigilancia genómica y la secuenciación de todos los casos cultivados de enfermedad meningocócica invasiva en Inglaterra, podemos detectar cuándo está apareciendo algo inusual y comprender con qué nos estamos enfrentando en tiempo real", explica Rodrigues.

El contexto social también fue determinante para la propagación de la variante. El brote estuvo relacionado con una única discoteca de Canterbury durante un fin de semana de intensa interacción entre jóvenes. "El hecho de que esta variante del brote pudiera propagarse a tantos jóvenes se debió al entorno social, un lugar donde se produce una gran cantidad de interacción social cercana", subraya la especialista.

"Lo especialmente interesante de esta investigación es que sugiere que los mismos cambios genéticos que hicieron que esta cepa fuera tan peligrosa podrían explicar también por qué no ha continuado propagándose"

Paralelismos con otros brotes históricos

Los investigadores compararon el brote de Kent con episodios anteriores, incluido uno registrado en la Universidad de Southampton en 1997, y encontraron similitudes en la forma en que evolucionaron las bacterias. Los resultados apuntan a que la adquisición de nuevos rasgos genéticos podría ser un mecanismo recurrente en algunos brotes poco frecuentes, pero especialmente intensos de enfermedad meningocócica.

Estos hallazgos también ponen de relieve la dificultad de anticipar la aparición de cepas altamente invasivas. "Esta imprevisibilidad es precisamente la razón por la que son tan importantes la vigilancia continua y los sistemas de respuesta rápida", afirma Rodrigues, que también destaca la importancia de la vacunación y de que la población conozca los signos y síntomas de la enfermedad meningocócica.

En este contexto, la sucesión de brotes registrados en distintos puntos del país ha llevado a Reino Unido a reforzar y acelerar la vacunación frente a la meningitis B, especialmente entre los grupos de población más expuestos. La magnitud de la circulación del meningococo B entre los jóvenes queda reflejada en los datos de la UKHSA: durante el último año epidemiológico, 2025-2026, el 97 por ciento de los casos de enfermedad meningocócica invasiva registrados en jóvenes de entre 15 y 24 años en Inglaterra fueron causados por el meningococo B, con 93 de los 96 casos confirmados. En total, Inglaterra notificó 348 casos y 26 fallecimientos.