Brote de ébola en RDC, en 2022. Fotografía: ONU.
50 años del ébola: las lecciones que dejan los brotes de la enfermedad en el mundo
Un artículo especializado destaca los avances en la Medicina, aunque pone el foco en la inversión y el diálogo con las comunidades afectadas
Este 2026 se cumplen 50 años desde la identificación del virus del ébola, una enfermedad hemorrágica y de muy alta mortalidad. Aunque estas cinco décadas no han transcurrido en vano y los avances en ciencia biomédica han sido muy importantes, los nuevos brotes todavía ponen a prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de salud pública a nivel local e internacional. Así lo plantea la revista especializada The New England Journal of Medicine (NEJM) que, medio siglo después, analiza las lecciones que deja esta enfermedad de cara al futuro y a posibles emergencias sanitarias.
Los primeros casos de ébola se dieron en Yambuku, actual República Democrática del Congo y, de forma simultánea, en Nzara, Sudán, constituyendo un enigma para la Medicina: una fiebre hemorrágica de alta letalidad que aparecía de forma repentina en comunidades aisladas. Estos años han servido para dar saltos cualitativos y contar con vacunas eficaces y tratamientos basados en anticuerpos monoclonales, transformando el pronóstico de la enfermedad.
Sin embargo, pese a esta evolución, las intervenciones en salud pública para contener un brote de ébola siguen siendo las de hace 50 años:
- La detección precoz y el diagnóstico rápido: capacidad para identificar casos rápidamente y cortar las cadenas de transmisión.
- El aislamiento y la atención clínica de calidad: brindar cuidados y soporte de forma que se mejoren las tasas de supervivencia y reducir la transmisión secundaria.
- El control de infecciones en los centros sanitarios: reforzar las medidas de bioseguridad para evitar que los hospitales y los centros de salud se conviertan en amplificadores del brote.
- El rastreo y seguimiento de contactos: identificar y monitorizar a las personas expuestas durante el periodo de incubación.
- Entierros seguros y dignos: modificar los funerales tradicionales para evitar contacto con los cuerpos que presentan carga vírica muy alta.
- Compromiso y participación de la comunidad: trabajar con las poblaciones locales para construir confianza, combatir el estigma y adaptar las intervenciones al contexto sociocultural.
- Las alianzas son esenciales para dar respuesta a los brotes: una respuesta eficaz depende de la coordinación entre los sanitarios de primera línea, las comunidades, los ministerios de Salud, las instituciones de investigación y los socios nacionales e internacionales.
- Los profesionales de primera línea son clave: los médicos, enfermeras, personal de laboratorio, y otros, desempeñan funciones indispensables en la detección, control y generación de conocimiento sobre los brotes.
Vacunación y tratamientos específicos
La innovación científica también ha tenido una participación fundamental en este proceso gracias a herramientas biomédicas de última generación. La aprobación de la vacuna de dosis única rVSV-ZEBOV (Ervebo) ha sido un hito histórico, así como la estrategia de "vacunación en anillo" que busca proteger a los contactos directos y a los contactos de los contactos, resultando crucial para contener los brotes.
Además, los ensayos clínicos realizados durante epidemias recientes también han demostrado la eficacia de tratamientos con anticuerpos monoclonales, los que reducen "significativamente la mortalidad cuando se administran en las fases tempranas de la enfermedad".
El factor social, el más determinante
Pese al avance en la Medicina, las herramientas médicas por sí solas no detienen una epidemia, según plantea el artículo especializado. Se ha comprobado en los brotes masivos de África Occidental, de 2014 a 2016, o en la crisis de Kivu del Norte en la República del Congo en 2018 a 2020, que la propagación del virus no se debió únicamente a limitaciones biológicas, sino también a la falta de confianza de la comunidad en las autoridades, la desinformación, el contexto político o la imposición de medidas sanitarias sin tener en cuenta el entorno cultural. Que la comunidad acepte el proceso es un factor que determina si la vacuna, el tratamiento o el rastreo de contactos "realmente funcionan sobre el terreno".
En esa línea, el análisis pone foco en que se debe intensificar la inversión continua en los sistemas de salud locales para hacerlos fuertes; se debe mantener la investigación y el desarrollo de vacunas y tratamientos para otras especies del virus y debe existir un compromiso global de mantener mecanismos de financiación rápida y logística internacional para actuar en las primeras fases de una emergencia de este tipo.
A 50 años del descubrimiento del ébola, el balance para la salud global es que la innovación científica es imprescindible, pero la preparación ante una pandemia solo es sólida con inversión y diálogo constante con las comunidades afectadas.