Estos son los 4 artículos sanitarios de segunda mano más demandados
El material sanitario que se puede encontrar a la venta representa alrededor de un 0,5 por ciento del total de anuncios publicados en la web
Nuria Fernández Gámez. Madrid Las sillas de ruedas (convencionales como eléctricas), camillas, andadores y las camas articuladas son los cuatro artículos sanitarios de segunda mano más demandados según la página de compaventa Vibbo (lo que anteriormente ha sido conocido como ‘Segundamano’). Según ha revelado esta plataforma a Redacción Médica el material sanitario que se puede encontrar a la venta representa alrededor de un 0,5 por ciento del total de anuncios publicados en la web, aproximadamente unos 8.000 objetos.
Comprar y vender material usado ya no se ubica solo con la electrónica, coches, ropa y vivienda sino que también el material sanitario se ha hecho un hueco en esta gran esfera. Vibbo no es la única página que oferta material sanitario de segunda mano; Selltag, Wallapop y Ebay son algunas de las más conocidas por la población para poder adquirir algunos productos. Su oferta es muy variada y va desde herramientas como fonendoscopios, tensiómetros y termómetros hasta los artículos de ortopedia como es el caso de las muletas, sillas de ruedas, collarines, rodilleras y andadores; u otros artilugios como son los colchones antiescaras.
¿A qué se debe su auge?
Según el economista y gestor sanitario, Miguel Ángel Máñez, se han unido dos factores. Por un lado, la accesibilidad gracias a internet y, por otra parte, el creciente interés por la monitorización y el seguimiento de nuestra salud. “Además de las apps que nos ayudan a controlar la tensión arterial o las pulsaciones, ahora es posible comprar un pulsioximetro en el supermercado. Podríamos decir que determinados equipos que hasta hace unos años solo se veían en hospitales y centros de salud, ahora están en cualquier casa”, ha matizado este experto.
Asimismo, el auge de la venta de productos sanitarios en webs de segunda mano se debe a que los precios reales de estos productos son elevados y los pacientes no pueden permitirse pagar cifras tan altas aunque se esté hablando de objetos que son necesarios para mejorar su salud. “Los ciudadanos asumen que la calidad del producto no va a ser muy buena pero algunos productos son muy caros y la población busca una alternativa porque no hay ayudas ni ningún tipo de financiación para algunos productos”, ha explicado el médico de familia, Salvador Casado.
¿Se pueden poner diques al mar?
Máñez ha recalcado que el problema de los productos sanitarios de segunda mano es que alguien debería revisar el producto, comprobar que cumple las especificaciones técnicas del fabricante, que es fiable y que es seguro para el usuario final.
Por ello, Casado ha manifestado que para evitar consecuencias sobre la salud del ‘consumidor’ se debe dar un mensaje a la ciudadanía. “El tema es animar a la población a que pregunte, que tenga confianza con su médico y que se haga con conocimiento sobre qué debe comprar y dónde para no poner en peligro su vida”, ha aclarado. Por ejemplo, Casado ha especificado que en el caso del material ortopédico hay algunos productos que pueden ser ‘compartidos’ pero otros precisan de una regularización, por lo tanto no se deberían adquirir sin control del especialista. “Hay que recordar la importancia de la educación porque además de consultar los problemas a una enfermera de familia o médico se deben preguntar las necesidades de cada uno”, ha matizado.
El modelo anglosajón, ¿una alternativa?
Hoy por hoy, en el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS, sus siglas en inglés) se ha puesto en marcha una página web (Hospitalmart) desde la que se puede comprar y vender productos sanitarios pero de mayor peso tecnológico, es decir, camas, desfibriladores, colonoscopios, entre otros. Productos que han sido empleados aunque en este caso no poseen un precio tan reducido como el que se puede encontrar en una página concreta en la red.
¿Se podría implantar este sistema aquí en nuestro país? En este sentido, Máñez ha concluido que no existe nada parecido en España pero que “si alguien decidiera crear una web similar, necesitaría rodearse de las principales empresas del sector para ofrecer productos con la suficiente garantía”.
Lo que más se le parece, a nivel nacional, es el servicio que dispone la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) en su aparado de ofertas y demandas desde la que hay anuncios de material sanitario que permanecen online hasta seis meses y se publican los productos que se compran y se venden acompañados por una breve descripción de sus características.
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