El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, en el Palacio de la Moncloa, a 12 de mayo de 2026. Fuente: Europa Press

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, en el Palacio de la Moncloa, a 12 de mayo de 2026. Fuente: Europa Press

Internacional

Sánchez y Adhanom ponen en común las lecciones del hantavirus: "Ningún brote se gestiona tratando a las personas como peligros"

El presidente del Gobierno y el director general de la OMS han publicado un artículo conjunto en The New England Journal of Medicine en la que destacan la coordinación y la solidaridad como claves de la gestión del brote infeccioso

Y además: España se coloca en el centro de la respuesta a crisis sanitarias de la OMS

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La detección de un brote de hantavirus entre los pasajeros del crucero MV Hondius a principios del pasado mes de mayo generó una conmoción que llegó a todos los rincones del planeta. Durante las semanas que duró la gestión del brote, todos los focos estuvieron puestos sobre España, y más concretamente Tenerife, como puerto designado para el desembarco de los 150 pasajeros a bordo de la embarcación.

Ahora, meses después de que se resolviera favorablemente esta amenaza infecciosa, los dos máximos responsables del despliegue de salud pública en aquellos días, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, han compartido sus reflexiones sobre los aprendizajes que deja esta experiencia.

En un artículo firmado por ambos dirigentes, destacan las lecciones sobre seguridad y solidaridad en la gestión de estas amenazas que consideran que ha dejado esta crisis sanitaria. El balance de este brote dejó tres fallecidos, 13 contagios y 650 contactos rastreados en 33 países distintos. Pero, aún más importante, un proceso de monitorización y aislamiento de los afectados que culminó el 2 de julio con la vuelta a casa del último pasajero, tras descartarse la infección de forma definitiva.

El texto relata la cronología que llevó al fondeo del barco en el Puerto de Granadilla de Abona, desde donde los tripulantes fueron evaluados en busca de signos de infección y repatriados bajo acuerdos diseñados para protegerlos tanto a ellos como a la población local.

La alerta comenzó con la muerte de un pasajero a causa de una infección que los servicios serológicos de Sudáfrica y Suiza confirmaron como el virus de los Andes (ANDV), una especie de hantavirus. Fue entonces cuando la OMS tomó las riendas para emitir una serie de directrices destinadas a limitar la propagación de la infección tanto en la embarcación como entre las poblaciones donde habían desembarcado otros dos pasajeros con síntomas.

Cooperación internacional, solidaridad y toma de decisiones basadas en la evidencia

En este momento se planteó el dilema principal de este brote: qué hacer con los pasajeros del crucero ante los 40 días de cuarentena que debían guardar como medida de seguridad. Sánchez y Adhanom recuerdan que hubo quienes apostaban por que la hicieran en el mar, con las consiguientes limitaciones de provisiones y medidas sanitarias, aunque fue una postura que rechazaron. La decisión de atracar en territorio español no estuvo exenta de críticas y generó una considerable preocupación entre la población local por el temor al contagio. Ante esta disyuntiva, concluyen que la experiencia refuerza una idea: "Ningún brote se gestiona eficazmente tratando a las personas como peligros".

A partir de esa idea central, Sánchez y Adhanom articulan los cinco grandes aprendizajes que, a su juicio, deja la resolución de esta crisis y que deberían guiar la respuesta internacional ante futuras emergencias sanitarias:

En primer lugar, destacan la relevancia del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) como marco legal operativo para agilizar el intercambio de datos y evitar que cientos de personas queden a la deriva. España asumió la responsabilidad de ofrecer una respuesta humanitaria manteniendo abiertos sus puntos de entrada.

En segundo lugar, subrayan que la solidaridad multilateral fue decisiva. El éxito del operativo requirió la alerta inicial del Reino Unido, la secuenciación del virus en Sudáfrica y Suiza, el apoyo logístico de Cabo Verde, la acogida de la tripulación en los Países Bajos y la donación de muestras epidemiológicas por parte de Argentina y Chile.

Como tercer punto, afirman que la salud pública y los derechos humanos son objetivos complementarios. Confinar el buque en alta mar habría sido, a su juicio, éticamente inaceptable e innecesario, demostrando que las medidas sanitarias son más eficaces cuando respetan la dignidad de las personas.

El cuarto pilar es la gestión de la confianza. Frente a la inquietud de los residentes en Tenerife, las autoridades respondieron con transparencia, evidencia científica y diálogo continuo para explicar los riesgos reales y las medidas de contención.

Por último, reclaman convertir cada emergencia en una oportunidad científica. Actualmente, la OMS lidera un estudio en 21 países sobre la historia natural del hantavirus para desarrollar mejores diagnósticos, tratamientos y vacunas. Ambos líderes concluyen que el caso del MV Hondius demuestra que la eficacia técnica y el respeto humano deben ir siempre de la mano.