Banderas Unión Europea / Imagen de Envato
La contabilidad sanitaria europea 'oculta' parte de su inversión real en salud pública y prevención
El gasto preventivo real en Europa roza el 4 por ciento tras aflorar las inversiones invisibles
Y además: Las crisis sanitarias, la capacitación hospitalaria y el cáncer protagonizaron el presupuesto europeo destinado a sanidad
Invertir en la promoción de la salud y la prevención de enfermedades es fundamental para mejorar la salud de la población y fortalecer la resiliencia de los sistemas sanitarios frente a amenazas emergentes. Sin embargo, los datos recogidos en el informe Improving estimates of spending on prevention and public health in the European Union, de la OCDE, indican que la prevención representa solo alrededor del 3 por ciento del gasto sanitario total de la Unión Europea (UE).
Aun así, el estudio profundiza en que, tras ajustar los vacíos de información y las deficiencias metodológicas detectadas en los registros nacionales, la cifra asciende hasta cerca del 4 por ciento. Esto implica que las estimaciones del gasto preventivo que se reportan actualmente a través del JHAQ (Cuestionario Conjunto de Cuentas de Salud) pueden estar subestimadas en aproximadamente una cuarta parte.
El documento revela importantes desafíos a los que se enfrentan los encargados de recopilar los datos nacionales. En muchos casos, las fuentes de información, como los presupuestos a nivel central, regional y municipal o de las aseguradoras de salud, solo proporcionan información a grandes rasgos sobre los desembolsos para el gasto preventivo, con límites que pueden ser muy difusos.
Además, el texto indica que existe una importante variación en los datos disponibles entre los distintos niveles de gobierno responsables de las diferentes actividades. Por lo tanto, es posible que solo se disponga de información exhaustiva sobre el gasto preventivo de algunos de los principales pagadores.
Recomendaciones para solucionar la 'infranotificación' de datos sanitarios
Por otro lado, para atajar esta 'infranotificación', los investigadores recomiendan que los responsables de las cuentas nacionales de salud revisen la solidez de sus estimaciones de gasto preventivo para futuras entregas al JHAQ. Las seis subcategorías preventivas existen en todos los países de la UE y de la OCDE, y "se deben intensificar los esfuerzos para reportarlas por separado". En este sentido, se plantea que se reasignen los gastos mal clasificados.
El punto de partida debe ser el rastreo exhaustivo de todos los esquemas de financiación, desde el gasto de bolsillo de los hogares hasta las aportaciones de empleadores, aseguradoras voluntarias y organizaciones benéficas. La prioridad, según el documento, pasa por iluminar las áreas donde más gasto se oculta sistemáticamente, como son los chequeos médicos para adultos, las revisiones dentales, la salud laboral, los programas de inmunización y la vigilancia epidemiológica.
Además, se pide un escrutinio especial sobre los fondos para la preparación ante emergencias y desastres, unas partidas de los ministerios de sanidad que son difíciles de rastrear pero vitales para medir la resiliencia ante futuras amenazas sanitarias globales. La mejora de la calidad de los datos exige abandonar la dependencia de partidas presupuestarias genéricas bajo la etiqueta de "salud pública" y descender al máximo nivel de detalle.
Para lograrlo, la OCDE propone metodologías como cruzar el volumen de actividad con los precios unitarios, una fórmula especialmente útil para aflorar el coste real de la detección temprana y los cribados de cáncer. Asimismo, la institución reclama un refuerzo de las directrices de reporte europeo para garantizar que las intervenciones preventivas se clasifiquen siempre correctamente, incluso si se realizan fuera de los programas oficiales estructurados.
Por último, el análisis de la OCDE abre nuevas vías de trabajo para comprender la arquitectura real de los cuidados preventivos en Europa. Entre los próximos pasos, el estudio sugiere investigar la inyección económica que realizan ministerios ajenos a la sanidad, cuyo papel suele quedar invisibilizado en las cuentas a pesar de su gran importancia en la salud pública comunitaria. Del mismo modo, el informe anima a comparar el desempeño de los distintos niveles de gobierno y de los proveedores de asistencia para descubrir qué modelos resultan más rentables y eficaces a la hora de proteger la salud de la población antes de que aparezca la enfermedad.