Julián García Vargas.
Obituario: En el fallecimiento de Julián García Vargas
Julián García Vargas fue inspector de Hacienda, presidente del ICO, ministro de Sanidad y Consumo y de Defensa y ostentó otros muchos cargos. Merece una biografía oficial, lo que no pretende ser esta nota personal
Durante muchos años tanto Julián como su mujer Araceli nos honraron -a mí y a mi mujer, María José- con su amistad. Ambos admirábamos la visión, la cultura y la bonhomía de Julián. Un inigualable conversador sobre cualquier tema. Gran admirador de Francia –“me hubiera gustado ser francés”, me confesó en una ocasión– y de Italia, siendo visitante anual de Venecia, donde poseía un apartamento compartido.
Julián García Vargas llegó al Ministerio de Sanidad inmediatamente después de haber sido aprobada la ley General de Sanidad en 1986. A él le tocó implantarla y, gracias a su enfoque equilibrado y siempre ponderado, así como a sus cualidades de proximidad personal y larga permanencia en el Ministerio (1986-1991), fue posible su puesta en marcha y que recientemente se conmemorara el 40 aniversario de la Ley, lo que la configura como un ejemplo de estabilidad, y que contrasta con las 8 leyes de Educación en el mismo período. Esta aplicación moderada hizo que el centro-derecha- que había votado en contra de la Ley en 1986- se sumara al consenso del Sistema Nacional de Salud en 1998, a través de una declaración parlamentaria durante el ministerio de Romay Beccaría.
Como demostración de su visión, Julián García Vargas, como ministro de Sanidad, se implicó en asegurar la supervivencia del sistema MUFACE, subiendo las primas, a pesar de que en sentido estricto este tema no formaba parte de las competencias de su Ministerio, pero se dio cuenta de la repercusión negativa sobre el conjunto del sistema de su posible desaparición.
Fue un activo participante, como extraordinario moderador, en todas las ediciones de los “Temas candentes de la Sanidad española”, de los que se hicieron ediciones en los años 2010, 2011, 2012, 2013, 2017 y 2019.
A pesar de haber sido posteriormente ministro de Defensa -se dice que fue el mejor ministro de Defensa de la democracia- lo cierto es que nunca dejó la sanidad y siempre defendió sus opiniones reformistas hasta el final -en la línea del Informe Abril de 1991, que él patrocinó e impulsó-. Creo que su última intervención pública fue a finales de agosto de este año en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en el encuentro organizado por César Pascual y en el que tuvo una gran intervención -siempre mantuvo la lucidez hasta el final- junto con Ana Pastor.
Después de muchos años en Sanidad y de conocer y tratar a muchas personas, nunca he conocido a nadie que no admirara y se sintiera próximo a Julián García Vargas.
Reciban Araceli, sus hijos y nietos el más sentido pésame, así como su gran y extensa familia de Sanidad.