La convocatoria de huelga médica indefinida sigue en pie, ya a menos de un mes de la fecha de inicio prevista, el 28 de octubre.

Incidir en que es la peor noticia para los pacientes y para el Sistema Nacional de Salud (SNS) es, a estas alturas, una perogrullada, pero hay que hacerlo viendo los 3 millones de actos sanitarios aplazados por los paros de los meses anteriores, según la contabilidad de los servicios de salud regionales.

Parece que el intergrupo parlamentario se diluye como posible primer salvavidas para evitar el desastre, y los cabecillas sindicales insisten en su hoja de ruta, que pasa indefectiblemente por abordar las singularidades del gremio dentro de un futuro Estatuto Marco.

Pero las dudas en torno al propósito último llegan cuando una idea común, de pronto, se resquebraja en dos convocatorias por discordias sindicales internas sobre quién tiene más o menos protagonismo.

Señoras y señores, así convierten la gravedad de una huelga indefinida de médicos (nada más y nada menos) en algo con un aspecto banal, con el que se puede elucubrar para medir los egos en las organizaciones.

Lo mínimo que se debería pedir es que hubiera consenso entre las diferentes opciones, porque si no la credibilidad de las protestas y los motivos se diluyen. Y una huelga indefinida de los médicos es algo muy serio. Estamos ante un envite muy trascendente para el conjunto de la sociedad.

Todo trabajador tiene derecho a hacer huelga, a exponer sus reivindicaciones, incluso siendo consciente del perjuicio general que puede producirse. Venir ahora con disputas internas entre sindicatos para ver quién tiene el logo más grande en la convocatoria, y quebrarse por eso, dice poco bueno del fondo de la cuestión. ¿Qué mensaje se lanza a los propios médicos, a los pacientes y al conjunto del Sistema Nacional de Salud?

Este desliz debe hacer reflexionar. ¿Estamos ante una reivindicación histórica o en una competición por liderar el sindicalismo médico en los próximos años? Ahí queda la pregunta esperando una respuesta. Mientras tanto, por favor, que se busque una solución coral para no llegar al extremismo de la huelga indefinida, y que reine la responsabilidad para sacar adelante, entre todos, un nuevo Estatuto Marco acorde con los tiempos actuales.