Manuel Castillo Garzón, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (Semal).

Longevidad

El envejecimiento como un proceso "tratable": ¿hasta dónde puede la Medicina combatir el deterioro funcional?

Manuel Castillo ha expuesto las evidencias disponibles y las tendencias futuras en el campo de la Medicina antienvejecimiento para ralentizar los efectos del envejecimiento.

Y además: "Necesitamos una buena gobernanza tecnológica en los cribados para un diagnóstico molecular más rápido y seguro"

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El envejecimiento es, según lo define el presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (Semal), Manuel Castillo, un “proceso crónico, generalizado, de carácter degenerativo, progresivo, incurable e irremediablemente fatal”. No en vano, este especialista apunta que este inevitable desenlace no impide que sea un fenómeno “tratable”. Al menos, en la medida que se puede enlentecer el curso de la enfermedad, minimizar sus consecuencias, manejar sus complicaciones e incluso, “revertir sus consecuencias.”

Como una de las grandes inquietudes históricas de las ciencias biosanitarias, a la que esta disciplina médica busca dar respuesta, las vías para atajar el deterioro funcional asociado a la edad han sido uno de los temas abordados en la jornada ‘Longevidad, prevención y diagnóstico precoz’, organizada por Redacción Médica. En el marco de este evento, promovido en colaboración con Asisa, DKV Seguros, Fedop, GSK, HM Hospitales, SegurCaixa Adeslas y Viamed, el médico ha detallado desde un punto de vista médico las evidencias existentes y las tendencias futuras que marcan este anhelo de frenar los efectos en el cuerpo del paso del tiempo.

En primer lugar, el especialista ha reconocido que existe una burbuja de expectativas en el campo de la longevidad que traerán como consecuencia un “desencanto”. Por ello, ha centrado su exposición en analizar las evidencias disponibles orientadas a preservar la integridad de las estructuras funcionales y frenar su deterioro, como objetivo último de la Medicina antienvejecimiento. Una pretensión que clínicamente se conoce como “biopotenciación”.

El facultativo explica el camino hacia la vejez como un proceso natural que culmina con lo que en términos fisiológicos se denomina el “agotamiento de la reserva funcional”, el punto de inflexión en el que hacen su aparición las manifestaciones clínicas del envejecimiento. Un momento que se alcanza cuando “sólo queda un 20% de células que tienen que hacer la función que antes hacía un 100%”. Esa capacidad funcional alcanza su máximo nivel antes de los 30 años y a partir de ahí se abre un periodo de lento declive, donde Castillo subraya que la Medicina tiene un amplio margen para "actuar de manera preventiva" antes de llegar a la fase agotamiento.

Manuel Castillo Garzón, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (Semal).

Manuel Castillo Garzón, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (Semal). / Imagen Pablo Álvarez

Protección frente a tóxicos, equilibrio en el desarrollo de funciones y fármacos: las vías médicas para combatir el envejecimiento

Este lento proceso presenta una alta variabilidad entre pacientes por condiciones genéticas y ambientales que determinan la velocidad a la que los órganos y sistemas del cuerpo van perdiendo sus facultades. Sin embargo, el facultativo subraya que existen cuatro pilares que permiten mantener un "ritmo equilibrado" en este proceso: la nutrición, la actividad física y mental, los tratamientos médicos y los aspectos psicosociales.

En estos factores es donde la medicina antienvejecimiento tiene margen de maniobra para atajar las vías del deterioro. En primer lugar, evitando y protegiendo al organismo de los agentes tóxicos: "Para la piel es el daño actínico, para el pulmón es el tabaco, la contaminación, para el hígado es el alcohol o son los fármacos, para el cerebro es el estrés. Cada sistema tiene el suyo. Hay que atenuarlo o evitarlo". Castillo apunta como otra de las claves de actuación de esta disciplina médica es el equilibrio en la funcionalidad de los órganos. "Todo órgano que no se usa se atrofia. Y todo órgano del que se abusa se desgasta. Por tanto, el secreto está en usar sin abusar", ha detallado al hilo.

Adicionalmente, Castillo apunta que el avance de las ciencias médicas ha dado un mayor peso a la respuesta farmacológica al envejecimiento. "Hemos dado un paso más y ahora ya han aparecido fármacos que mejoran esto

Un momento durante la ponencia  Medicina Antienvejecimiento y Longevidad: ¿De dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos?.

Un momento durante la ponencia " Medicina Antienvejecimiento y Longevidad: ¿De dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos?". / Imagen Pablo Álvarez

Para lograr una longevidad con plenitud, el catedrático remarca la importancia de la "compresión de la morbilidad", es decir, retrasar las enfermedades y achaques para que queden concentrados únicamente en el último o los dos últimos años de vida, permitiendo a la persona disfrutar de un estado funcional óptimo durante décadas.

En el campo del tratamiento activo, el especialista ha explicado cómo la medicina antienvejecimiento ha evolucionado desde el mero abordaje estético y el soporte con suplementos hacia el uso de terapias avanzadas. Entre ellas citó el reposicionamiento de fármacos (como el sildenafilo o análogos del GLP-1), la modulación de la microbiota y la biopotenciación a través del entrenamiento adaptado. Esta última estrategia consiste en la aplicación deliberada de estímulos o sobrecargas tróficas —físicas y mentales—, seguidas del correspondiente descanso y nutrición, para desencadenar un proceso celular de "supercompensación" que mejore la capacidad funcional en lugar de limitarse a restituir el estado inicial.

En el ámbito de la investigación empírica, también ha presentado estudios sobre la proteína s-Kloto, un biomarcador clave cuya mayor expresión se correlaciona con la mejora de la libido, un perfil cardiometabólico óptimo y un retraso del deterioro biológico. Asimismo, abordó el uso de nutracéuticos específicos (como la espermidina, el folato o activadores de la telomerasa) y fármacos orientados a activar los mecanismos de autofagia celular y la respuesta de estrés-daño.

El especialista ha concluido definiendo la medicina de la longevidad del futuro como un modelo fundamentado en las "seis PES": participativa, personalizada, precisa, predictiva, preventiva y prospectiva, donde el paciente adquiere un rol activo para "mantener la mejor forma posible el mayor tiempo posible".