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Daniel parece tranquilo. "Lo veo como una oportunidad", asegura al otro lado del teléfono mientras repasa los meses de encierro, las rutinas de diez horas de estudio de lunes a sábado y la cercanía de un examen al que no mira como "un todo o nada" vital. Tras graduarse en Farmacia el pasado mayo y pasar el verano ahorrando en una pequeña farmacia de pueblo para "no depender económicamente" de nadie, este joven aborda el camino hacia el FIR 2027 no como a un túnel a oscuras, sino consciente de que el desgaste mental es el mayor rival a vencer.

Tiene claro que su objetivo, que nació "casi al final" de la carrera, es conseguir una plaza en Farmacia Hospitalaria. Cuenta que fue en el hospital donde descubrió una nueva faceta de la profesión, alejada de lo que siempre había encontrado en los apuntes. "Me gusta mucho la atención y las explicaciones al paciente, detallarle las reacciones adversas y contar con el informe médico", señala. Y es precisamente tener una meta tan clara en el horizonte lo que le permite sentir cómo "todo el esfuerzo del día a día merece la pena".

La factura psicológica de preparar el FIR 2027: "Los sábados pesan"

"A mi yo del principio le hubiera dicho que se tomara las primeras semanas con calma", afirma el farmacéutico a Redacción Médica. Manuel reconoce que 'arrancó' siendo "muy inflexible y autoexigente consigo mismo" y con los tiempos, con horarios que debían de seguirse a rajatabla, mientras el cansancio de su cuerpo quedaba relegado a un segundo plano. La lección, cuenta el futuro FIR, la aprendió con las semanas. "Al cumplir el primer mes ya fui plenamente consciente de la exigencia psicológica del proceso", señala. No esperaba que mantener esa concentración diaria y esa monotonía donde "los días se hacen todos muy parecidos" fuera a costar tanto a nivel mental.

Pero si hay un día que "le pesa" más que el resto es sin duda el sábado. En más de una ocasión, al llegar a ese tramo, le asalta la duda y piensa "que quizá debería priorizar un poco más el descanso" en lugar de seguir frente a los apuntes. Aunque cuando llega el domingo lo hace también el respiro de la semana. "Me ayuda mucho a reponer fuerzas y prácticamente he conseguido seguir mi horario durante toda la preparación", apunta el farmacéutico, que aprovecha el día para alejarse de los apuntes y enfocarse en su vida social.

Para desconectar, el futuro FIR sale a correr y hace planes con su pareja y sus compañeros de piso. Su novia también se presentará al examen FIR, lo que, según destaca, les está ayudando para organizarse mejor. "Solemos compartir los mismos horarios y sabemos exactamente en qué punto estamos. Eso ayuda muchísimo a llevar la relación", subraya el farmacéutico. "Hay días en los que te das cuenta de que saltas a la mínima y te notas un poco más irascible por el agotamiento. Luego piensas: '¿Por qué le habré reaccionado yo así a esta persona?", reflexiona Manuel, que destaca lo afortunado que se siente por tener a su lado a gente "que entienda por lo que estás pasando".

"Al cumplir el primer mes ya fui plenamente consciente de la exigencia psicológica del proceso"

Trabajar en verano para estudiar el FIR 2027 con tranquilidad

Manuel afirma que "tiene suerte" de no haberse tenido que mover del piso de estudiantes desde casi que empezó la carrera. "No nos ha subido mucho el alquiler, aun así viene bien los ahorros", asegura. Este profesional ha estado trabajando durante el verano en una farmacia rural donde ya había realizado sus prácticas extracurriculares. Al terminar la carrera, la botica volvió a contactar con él y no se lo pensó dos veces, decidió aceptar la oferta. Quería conseguir un colchón económico propio y afrontar los cinco meses de academia con total independencia. "Decidí aceptarlo porque así durante la preparación no necesitaría respaldo económico", explica. También asegura que tener ese colchón no solo le aporta "tranquilidad para estar enfocado completamente en lo que es el examen", sino que le permite afrontar la oposición sin el vértigo del "todo o nada".

Para él, los ahorros y la experiencia previa funcionan como una especie de red de seguridad. "Si por lo que sea no saliera, siempre está lo otro. Me podría volver a poner a trabajar igual que este verano", detalla. Con las cuentas echadas al milímetro para aguantar hasta el día de la prueba, ya vislumbra el siguiente paso: "Una vez que se acabe el examen, igual sí que vuelvo a vivir con mis padres hasta que empiece la residencia".

"Decidí aceptarlo porque así durante la preparación no necesitaría respaldo económico"

Conseguir plaza FIR

Las primeras tomas de contacto con el mundo laboral han sido un contraste de realidades para Manuel, donde asegura que ha conocido la cercanía del ámbito rural al trabajar en una oficina de farmacia en un pueblo pequeño. "Era un pueblo pequeñito, entonces conocías a todo el mundo. Estaba bien, pero no veía mucha posibilidad de crecimiento a nivel profesional y no me veía haciendo eso el resto de mi vida", relata.

Sin embargo, el farmacéutico cuenta que el punto de inflexión llegó en el último tramo de la carrera, "casi al final", cuando realizó sus prácticas curriculares en el entorno hospitalario. Fue allí donde descubrió lo que realmente quería hacer y la razón principal por la que decidió lanzarse a preparar el FIR. "Hasta que no vi cómo era trabajar en el hospital y lo que hacía un farmacéutico, era difícil visualizarlo", asegura. Su paso por el área de pacientes externos le abrió una faceta de la profesión mucho más especializada y volcada en el acompañamiento clínico.

"En el hospital me gustaba mucho la atención y las explicaciones al paciente, detallarle las reacciones adversas y contar con el informe médico. En la oficina de farmacia es mucho más dispensación rápida si hay gente, mientras que en el hospital es una atención más dedicada y especializada", explica.

Con esa idea clara en el horizonte, Manuel quiere conseguir plaza en la especialidad de Farmacia Hospitalaria, aunque tampoco descarta Análisis Clínicos. Tenerlo tan claro es lo que le continúa motivando para encajar las largas jornadas de estudio. "Para mí hace que todo el esfuerzo del día a día merezca la pena", afirma el futuro FIR, que, por el momento, prefiere enfocarse en el día a día

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