Medtronic.

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Tecnología sanitaria

La infusión intratecal, la terapia contra el dolor oncológico que reduce hasta 300 veces la dosis de medicación

Alrededor de un 33% de los pacientes oncológicos conviven con dolor crónico, y casi la mitad de ellos desarrolla dolor neuropático irreversible tras los tratamientos

E. A. B.
Publicada

En España, donde se estima un diagnóstico de 300.000 nuevos casos de cáncer al año según Redecan, hasta un 33% de los pacientes oncológicos vive con dolor crónico y en torno a un 40 por ciento de este grupo sufre dolor de tipo neuropático. Con motivo del Día Mundial del Dolor, los expertos ponen el foco en el sufrimiento crónico e incapacitante de los pacientes oncológicos, una realidad habitualmente invisibilizada.

Esta afección se produce porque, incluso cuando el tumor ya no está, los nervios han quedado dañados por la propia patología original o por el efecto de los tratamientos, continuando así con el envío de señales continuas e irreales de dolor al cerebro. Este dolor crónico conlleva un impacto psicológico muy importante, generando una profunda angustia en el día a día de los pacientes, hasta el punto de que un 32 por ciento asegura haber sentido una desesperanza absoluta ante la intensidad de los síntomas.

Para superar estas limitaciones terapéuticas, la medicina cuenta con una técnica avanzada: la infusión intratecal. Esta terapia, desarrollada por Medtronic, consiste en la utilización de bombas de microdosis que se implantan bajo la piel y que, conectadas a un catéter, administran el fármaco directamente en el líquido cefalorraquídeo. Al llevar la medicación de manera precisa y directa al sistema nervioso central, se logra actuar directamente sobre las vías del dolor.

Esta técnica permite emplear hasta 300 veces menos medicación que los tratamientos con pastillas. Asimismo, consigue reducir en un 54 por ciento la necesidad de recurrir al uso de opioides sistémicos y es capaz de frenar las crisis de dolor irruptivo hasta tres veces más rápido que la medicación convencional.

Los casos de éxito en la aplicación de esta terapia evidencian un cambio radical en la vida de los afectados. Facultativos expertos en la técnica, como Ramón Orza, especialista en Anestesiología y Reanimación en la Unidad del Dolor del Hospital Universitario de Canarias, subrayan cómo la evolución tecnológica de estos dispositivos está permitiendo a los pacientes recuperar por completo su autonomía. “Para un paciente oncológico, el dolor relacionado con el cáncer es una carga añadida que afecta a su bienestar emocional y a su calidad de vida. Esta tecnología nos permite administrar la medicación cerca de las vías que transmiten el dolor, alrededor de la médula espinal, con fármacos y dosis específicas lo que consigue reducir la necesidad de medicación por otras vías y sus efectos secundarios asociados. Nuestro objetivo es que el paciente pueda dormir mejor, moverse con mayor comodidad, disfrutar de los momentos cotidianos y, en definitiva, recuperar su autonomía”, explica.

Un tratamiento para favorecer la autonomía y calidad de vida del paciente

A este sufrimiento físico y mental se suma una barrera importante en el tratamiento: el miedo de los pacientes a la medicación tradicional. Existe un temor generalizado al uso continuado de opioides orales o sistémicos debido al riesgo de desarrollar adicción y dependencia. Además, los pacientes temen los efectos secundarios asociados a este tipo de fármacos, que pueden provocar una sedación constante y un marcado aturdimiento, con el riesgo de ver reducida su autonomía personal y calidad de vida.

Muchos muestran una clara reticencia a mencionar su sufrimiento por la creencia de que los profesionales sanitarios deben centrarse únicamente en el tratamiento del cáncer. Además, existe el pensamiento arraigado de que el dolor es una parte inherente de la enfermedad, lo que agrava el silencio clínico. Frecuentemente, los pacientes asumen que sufrir más dolor o requerir un aumento de analgésicos es un indicador directo del avance de la patología o del deterioro de su salud.

Esta desconexión entre el manejo puramente clínico y el bienestar general revela una brecha significativa en la atención sanitaria actual. Abordar el dolor, desmitificar el uso de terapias paliativas y seguir avanzando en soluciones innovadoras como las desarrolladas por Medtronic son pasos necesarios hacia un abordaje más integral del paciente oncológico, en el que controlar el dolor significa también ayudarle a recuperar autonomía, bienestar y, en definitiva, calidad de vida.