Madrid

Cubero: “Faltan 500 médicos en Atención Primaria”

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Félix Espoz / Imagen: Diego S. Villasante y Pablo Eguizabal. Madrid
Paulino Cubero, presidente de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria (Somamfyc), asegura que el déficit mínimo de médicos en la Atención Primaria de la región es de alrededor de 500 para la asistencia que se está prestando en la actualidad y sostiene que falta voluntad política en lo económico y en lo organizativo.

Cubero asegura que faltan médicos.

¿Cuál es el estado de la Atención Primaria en Madrid?

Es preocupante. En los últimos años, las iniciativas que se han tomado, sobre todo la libre elección y el cambio de estructura, han traído, de momento, que la Atención Primaria siga siendo buena, porque los profesionales siguen haciendo su trabajo, pero la estructura ahora mismo es muy disfuncional. Se han quitado las antiguas gerencias que durante 25 años habían permitido que la AP de Madrid fuera uno de los referentes a nivel español.

El cambio ha centralizado la toma de decisiones y lo que se vive desde los centros de salud es una sensación de parálisis, de que las decisiones no se están tomando, y, poco a poco, se va perjudicando la asistencia, el clima laboral y la capacidad de resolver problemas.

¿Cómo ha ido evolucionando la aplicación de la libre elección?

No ha habido todavía unas instrucciones claras para poder aplicar la ley. En la mayor parte de los sitios se está ejecutando y los pacientes están eligiendo. Había un problema de zonificación cuando entró en vigor que dio lugar a conflictos. Tres meses después no está resuelto del todo.

No es una elección masiva, pese a que las cifras que se dan parezcan muy altas. Ahora todo es libre elección. Un 5 por ciento de la población cambiaba antes de médico y de centro de salud por cambio de vivienda. A ese porcentaje, que sigue existiendo, hay que sumar otro más pequeño de los que han ejercido la libre elección.

El problema es operativo. Los pacientes más perjudicado son lo que más asistencias necesitan, los ancianos inmovilizados y terminales. Con la nueva ley se ven obligados a cambiar de médico y enfermero, ya que la asistencia se la ha de prestar el centro de salud que corresponde a su zona básica, que no siempre es el que tenían antiguamente.

En cuanto a las estructuras, se ha criticado que no están bien definidos algunos cargos. ¿Comparte esta idea?

La estructura es improvisada, no se aguantaba sobre el papel y mucho menos en la realidad. Se ha centralizado todo, con una única gerencia, con una dirección general asistencia, con una única gerencia adjunta de formación y otra para suministros y contratos. Eso sobre el papel. Operativamente es imposible. A última hora se corrigieron algunos de los problemas que había. Se decidió mantener las direcciones asistenciales cercanas al lugar de trabajo de los profesionales. Se creó una segunda figura de director asistencial, médico y enfermero, pero sin escalafón y sin saber cómo coordinar, y luego un responsable de centro de salud que tampoco tiene muy definida sus funciones. Hay cargos intermedios sin capacidad de toma de decisiones, lo que es absolutamente inoperante.

El decreto dice que será el director de centro de salud quien tome las decisiones, lo que es imposible. Ha de ser un médico o un enfermero (algunos defendemos que un medico porque sólo un médico puede dar respuesta a todas las categorías asistenciales) el que, además de pasar consulta y responder a sus tareas, tendrá que trabajar con todas las direcciones generales y subdirecciones. Eso estaba resuelto desde la gerencia y ahora se pretende que lo haga cada centro de salud, cuando seguimos trabajando en un sistema público con personal estatutario. Una función pública que viene definida por una normativas que no las puede cambiar ni la Consejería de Sanidad ni los directores.

Señala que la AP deber ser el eje del sistema.

¿Hay déficit de profesionales en Primaria?

El Plan de Mejora de Atención Primaria 2006-2009 (presupuestado y aprobado en la Asamblea) se estableció en función de la población real que había en Madrid en ese momento, aunque luego continúo subiendo por la población inmigrante. Contemplaba la incorporación de 200 médicos a la Atención Primaria cada año. Se hizo en 2006 y 2007, pero no en 2008 y 2009. Además, hemos tenido que asumir pacientes que venían de las colaboradoras, al desaparecer sus medios de aseguramiento, que calculamos en otros 200.000 pacientes. El déficit mínimo de médicos es de alrededor de 500 para la asistencia que se está prestando en la actualidad. En enfermería pasa algo parecido. Y en los administrativos, el otro pilar de los centros de salud, no parece que los cambios que ha habido con sistemas de sita telemática, de citas por teléfono automatizado o el de citas centralizado de Atención Especializada, de momento hayan conseguido resolver las colas en los centros de salud. Luego, se necesita personal, que, por otra parte, es el único gasto que tiene AP.

Madrid sigue teniendo el porcentaje más bajo de España dedicado a Atención Primaria y el país está muy por debajo del porcentaje que se debería dedicar a AP. La carencia es clara.

Se han publicado recientemente unos datos de agresiones a médicos, en los que el colectivo más perjudicado era el de médicos de familia. ¿Qué opinión le merece?

El de las agresiones es un problema serio, crónico y de difícil solución. No se nos pueden poner vitrinas. Se han tomado medidas en los últimos años, como colocar botones de seguridad para poder llamar en algún momento determinado al área administrativa solicitando ayuda. Se han contratado guardias de seguridad a tiempo incompleto. Pero, evidentemente, estamos expuestos. Estas sólo con el paciente.

Otro punto importante es que las leyes nos protegen más; ha pasado a ser delito desde que nos consideran autoridad. Si bien, hace falta trabajar más con los profesionales, para formarnos en cómo evitar conflictos, y con la población, para dejar claro cuáles son sus derechos y sus obligaciones. En algún momento habrá que plantear el decirles que su asistencia va condicionada al respeto y al buen uso del sistema.

¿Tiene algo que ver la presión asistencial?

Indudablemente las condiciones de trabajo no son idílicas. El número de pacientes no sólo no ha disminuido, sino que ha aumentado, y la propia Consejería lo ha reconocido en los presupuestos. La media son 37 pacientes al día. Una cifra que no se puede entender en otros países europeos.

Tenemos la suerte que el 99 por ciento de los ciudadanos son gente razonable que te respeta y valora el sobreesfuerzo que estás haciendo para poder atenderles a pesar de todos los pesares, sabiendo que estás trabajando poco tiempo con cada uno, en malas condiciones, jugándote tu prestigio, tu puesto y su salud. La mayor parte de gente lo defiende, te apoya y te respeta.

¿Cómo ha evolucionado la epidemia de la gripe este año?

Hasta hace unos poco años había que limitar la vacuna a los grupos de riesgo, ya que el resto de personas no incluidas venían a la consulta demandándola y tenían que esperar al cierre de la campaña para que, una vez asegurada la población principal, poder administrársela.

Mi impresión es que ahora el interés es mucho menor, sobre todo a raíz del año pasado con la gripe A y todo lo que se montó alrededor. Creo que hay más rechazo a vacunarse. Esta situación ha llevado a que la campaña no se cubra ni de lejos. Han sobrado vacunas. Me imagino que es un tema de desinformación.

Tras los temas abordados, ¿dónde cree que están las claves de mejora?

Hace falta que los políticos dejen de llenarse la boca con eso de que la Primaria es el eje del sistema y que lo apliquen. Esto significa poner recursos económicos y un sistema organizativo que no dependa de quién gana las elecciones o de qué consejero se coloca en determinado puesto. Que los políticos aprendan a respetar el trabajo de los profesionales y a escucharlos.

¿Cree que hay posibilidad que se ajusten los problemas de estructura a los que ha hecho referencia tras las elecciones?

Depende. Si gana el principal partido de la oposición ya han dicho que anularán la Ley tal y como está y apostarían un sistema más de continuidad con el anterior, puesto que no está totalmente desmantelado. Y si gana el equipo de gobierno que ha impulsado los cambios, yo sólo espero que tengan la cordura de comprobar que hay cosas que no funcionan. Se está encaminando a un punto en el que sea inevitable, a base de quemar a los profesionales y hacer inoperante el sistema, el tener que reformularlo, introduciendo otros proveedores como se ha hecho en otras comunidades.

Si nuestros políticos son inteligentes intentarían mantener una AP bajo pleno control público, ya que es lo que da continuidad al sistema y una garantía de equidad en los servicios a los pacientes. Las fórmulas de gestión privada funcionan y la medicina es igual que en España, pero es mucho más cara y está más fuera de control de los gobiernos, depende más de lo que le marque el mercado. No creo que Madrid esté para que el mercado le marque el precio de los productos sanitarios.