Belén Álvarez Palomo, especialista en Bioquímica e investigadora del BST

Belén Álvarez Palomo, especialista en Bioquímica e investigadora del BST

Catalunya

Catalunya congelará lotes de células puñal para usar de inmediato frente al mieloma y administrarlo a nivel europeo

El Banc de Sang i Teixits coordinará esta investigación y contará con 12 socios de siete países

Y además: Las células puñal buscan superar a las CAR-T en mieloma antes de 2027

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El Banc de Sang i Teixits (BST) de Catalunya coordinará un proyecto europeo de investigación, respaldado por la Comisión Europea, que busca desarrollar una nueva terapia celular contra el mieloma múltiple mediante células inmunitarias modificadas genéticamente. La iniciativa busca ir más allá de los actuales tratamientos frente a esta indicación, por lo que pretende avanzar hacia un abordaje que pueda producirse en grandes lotes, conservarse congelado en la propia institución catalana y administrarse cuando el paciente lo necesite, con el objetivo de reducir los costes y los tiempos de espera asociados a algunas de las terapias celulares actuales.

Belén Álvarez Palomo, especialista en Bioquímica e investigadora del BST, explica en Redacción Médica que el proyecto parte de una necesidad concreta, que es “mejorar la accesibilidad de las terapias CAR-T mediante una estrategia basada en células natural killer (NK) producidas a partir de células madre, otro tipo de células del sistema inmunitario con capacidad para destruir células tumorales”. Así pues, se aspira a utilizar “células de un donante para administrárselas al paciente”.

La iniciativa, conocida como iNK Cell–Driven Strategies for Enhanced Multiple Myeloma ImmunotherapY, se enmarca en una convocatoria europea del ámbito de la salud y reúne a 12 socios de siete países, con una financiación total de 10 millones de euros para cinco años. El consorcio integra centros de investigación, instituciones clínicas, empresas biotecnológicas y asociaciones de pacientes.

Una alternativa a las limitaciones de las CAR-T

Las terapias CAR-T han supuesto un avance notable en el tratamiento de determinados cánceres hematológicos y oncológicos. Sin embargo, su producción individualizada requiere un proceso complejo que puede prolongarse durante semanas y supone un coste elevado. Además, las células deben obtenerse del propio paciente, ya que la utilización de linfocitos T de un donante puede provocar una respuesta inmunitaria contra el receptor: “El CAR-T tiene que ser autólogo, porque las células T no se pueden dar de un donante a un paciente, porque atacan al paciente. Lo reconocen como extraño y lo atacan”.

Para superar esta limitación, el proyecto trabajará con células NK modificadas mediante receptores antigénicos quiméricos (CAR). A diferencia de las terapias CAR-T convencionales, esta estrategia “pretende desarrollar un producto procedente de un donante y preparado para utilizarse en diferentes pacientes”. Esta aproximación ofrecerá, según la investigadora, “fabricar dosis por adelantado, mantenerlas congeladas y evitar que cada tratamiento requiera una producción individualizada”.

La disponibilidad inmediata también es especialmente relevante para pacientes que no pueden esperar varias semanas a que se fabrique una terapia personalizada: “Si el paciente se está muriendo y no puede esperar dos semanas para que se le fabriquen las CAR-T, se las puede dar mañana porque ya estarían preparadas”.

La investigadora, no obstante, advierte de que las CAR-NK todavía cuentan con menos evidencia clínica que las CAR-T: “Aunque los resultados iniciales de esta línea de investigación son prometedores, su eficacia y seguridad deben seguir evaluándose mediante ensayos clínicos”.

Células madre pluripotentes para producir dosis de forma reproducible

Una de las principales innovaciones del proyecto es el uso de células madre pluripotentes inducidas (iPS), obtenidas mediante la reprogramación de células adultas, como las de la sangre o la piel. Estas células “pueden multiplicarse en el laboratorio y diferenciarse posteriormente hacia otros tipos celulares, incluidas las células NK. Esta estrategia permitirá disponer de una fuente celular renovable y estandarizada, en lugar de depender de nuevas donaciones cada vez que sea necesario fabricar más dosis”.

A partir de estas células, el equipo introducirá las modificaciones genéticas necesarias para dotar a las NK de mayor capacidad antitumoral: “El objetivo es establecer una línea celular bien caracterizada que pueda utilizarse repetidamente para fabricar nuevos lotes, manteniendo unas características controladas”.

El proyecto también incorporará técnicas de edición génica novedosas, desarrolladas en CIB (CSIC), para introducir las modificaciones en regiones concretas del genoma: “Esta aproximación busca mejorar el control del proceso frente a métodos de modificación genética que pueden producir inserciones en lugares variables y generar diferencias entre células”, señala Álvarez.

Una estrategia combinada contra el mieloma múltiple

La terapia que se desarrollará estará dirigida inicialmente contra el mieloma múltiple. El proyecto utilizará un CAR dirigido contra la proteína BCMA, además de combinar esta estrategia con moléculas STAb, “basadas en anticuerpos biespecíficos y diseñadas para favorecer la interacción entre las células tumorales y los linfocitos T del propio paciente, con el propósito de reforzar la respuesta antitumoral”.

La combinación de estas tecnologías constituye uno de los principales retos científicos del proyecto, que deberá, según la investigadora del BST, “demostrar que las células obtenidas son seguras, reproducibles y eficaces antes de avanzar hacia su aplicación clínica”.

Producción en salas blancas y colaboración internacional

El BST asumirá la coordinación del proyecto y participará tanto en la diferenciación celular como en la evaluación funcional de las células NK y su producción en condiciones controladas. En este sentido, la especialista señala que la institución “dispone de salas blancas autorizadas para fabricar CAR-T y otros productos de terapias avanzadas. En este sentido, se realizará tanto la funcionalidad y la diferenciación de las células como la producción en las salas blancas”.

La colaboración entre estos perfiles permitirá abordar las diferentes fases del desarrollo, desde “la generación de las células modificadas hasta su caracterización y preparación para un potencial ensayo clínico”. Además, el proyecto tiene previsto avanzar durante cinco años hacia la evaluación clínica inicial de la terapia.

Hacia terapias celulares más accesibles

Uno de los objetivos principales que busca este consorcio es que el producto pueda administrarse sin tener que esperar a una fabricación individualizada. Para ello, el equipo aspira a producir “lotes de dosis congeladas que puedan almacenarse en el BST y utilizarse cuando sean necesarios”.

La investigadora sitúa la accesibilidad económica entre las metas centrales del proyecto. Como referencia, se plantea “reducir considerablemente el coste respecto a algunas terapias CAR-T autólogas, aunque la cifra final dependerá del desarrollo y de las condiciones de fabricación”.

Más allá del mieloma múltiple, la plataforma aspira a servir como punto de partida para desarrollar “otras terapias celulares dirigidas contra diferentes tumores, siempre que su eficacia y seguridad se validen para cada indicación”.

El proyecto representa así una apuesta por combinar edición genética, células madre pluripotentes y fabricación avanzada para explorar una nueva generación de inmunoterapias. Su principal desafío será trasladar esta innovación del laboratorio a la práctica clínica y demostrar que puede ofrecer una alternativa segura, eficaz y más accesible para los pacientes.