Una persona mayor con un profesional sanitario.
Financiación y desconexión sanitaria, retos de una dependencia catalana en fase "crítica"
Un estudio de Fedea apunta que si avanza hacia un modelo moderno, justo y sostenible, podrá servir de ejemplo para otras regiones
Cataluña se encuentra ante un punto de inflexión en atención a la dependencia. Un informe publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha analizado los retos de esta comunidad autónoma en esta materia, así como las propuestas para afrontarlos. Entre ellos, reforzar la atención domiciliaria y comunitaria, modernizar las residencias, profesionalizar los cuidados, integrar sistemas de información y estabilizar la financiación para construir un modelo coherente con el deseo mayoritario de la ciudadanía de vivir y envejecer en casa, con apoyo, autonomía y dignidad.
Fedea recoge en su estudio que el sistema de dependencia en Cataluña, desplegado bajo la Ley 39/2006, ha universalizado el acceso a los cuidados, pero arrastra un desequilibrio estructural: infrafinanciación, lentitud administrativa, fragmentación entre el ámbito social y el sanitario, y una elevada carga familiar asumida de forma desproporcionada por mujeres.
Además, las listas de espera, con meses de demora tanto en la valoración como en el acceso efectivo, siguen siendo una barrera crítica, y la mortalidad en espera de atención evidencia la urgencia de reformas, según sus autores. En la actualidad el modelo se ve tensionado por una estructura familiar cambiante y un mercado laboral de los cuidados precarizado, feminizado y con salarios bajos, carencias que se reflejan tanto en una atención domiciliaria insuficiente y desigual como en unas residencias aún lejos de convertirse en espacios de alta complejidad coordinados con la red sanitaria.
Conclusiones para mejorar la atención
Los autores del estudio aseguran en el apartado de conclusiones que la atención a la dependencia de las personas mayores en Cataluña ha mejorado considerablemente, sobre todo por la reducción de las listas de espera y el sostenido aumento del presupuesto estatal, tras varios años de estancamiento. No obstante, Fedea apunta que hay mucho margen de mejora, empezando por resolver una cuestión. "Hay que aclarar si Cataluña es solo gestora o diseñadora de una política propia; en este segundo caso, debe aplicar recursos adicionales a todo aquello que no constriñe la ley estatal: prevención, tecnología, eficiencia de las prestaciones, formación y remuneración de los recursos humanos", ha señalado.
El modelo debe converger hacia un sistema integral que entienda los cuidados de larga duración como tres sistemas complementarios: cuidados sanitarios, cuidados no sanitarios profesionales y cuidados informales, planificándolos conjuntamente. Asimismo, la fuerte preferencia por envejecer en casa y el aumento de los hogares unipersonales plantean un reto para el diseño de los servicios.
El Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) en Cataluña se encuentra en una "inflexión crítica", porque tras casi dos décadas, arrastra un "déficit crónico de financiación, un marco jurídico incierto, una gobernanza compleja, una lentitud administrativa insalvable y una fractura persistente entre el ámbito social y el sanitario". Por todo ello, la aportación estatal de 7.239 millones en 2027 debe servir para que Cataluña capitalice este impulso sin relajar su propio esfuerzo presupuestario.
Fedea establece estrategias a corto, medio y largo plazo. En el primer ámbito, considera necesario una intervención sobre la operativa del SAAD, con prioridad en la agilización de la valoración y la resolución del Programa individual de atención. En el segundo ámbito, es preciso centrarse en la reparación de la fractura sociosanitaria a través de la operatividad de la Agència d'Atenció Integrada Social i Sanitària de Catalunya. Finalmente, a largo plazo hay que redefinir el marco fundacional dentro de las limitaciones de la ley estatal.
Modelo moderno, justo y sostenible
En definitiva, "Cataluña tiene hoy la oportunidad, dentro del marco general de la ley estatal, de situarse a la vanguardia de un modelo de atención a la dependencia moderno, justo, sostenible y que pueda servir de ejemplo para otras comunidades, a la vez que aprende de lo implementado en otras regiones", han asegurado los autores. Los retos detectados, como fragmentación, debilidades competenciales, desconexión entre sistemas, infrafinanciación y escasa participación real, "son profundos, pero no insuperables".
Fedea ha remarcado que la clave se encuentra en avanzar hacia una gobernanza integrada, clara y participada, con un marco competencial nítido que, si es necesario, establezca una ley propia que dé coherencia al sistema y garantice que ninguna persona en situación de dependencia quede desatendida, con la persona y su dignidad en el centro.
"Estas conclusiones catalanas apuntan también a lecciones de alcance estatal, ya que la descentralización del SAAD no es un problema, sino un laboratorio de aprendizaje para el conjunto de España", han detallado. "La evidencia generada en un territorio, como la reducción de hospitalizaciones, el cambio de foco hacia las personas o, eventualmente, la prevención o la mejora del bienestar de las personas cuidadoras documentadas en Cataluña, puede orientar decisiones en otras comunidades autónomas, siempre que se acompañe de sistemas de información interoperables entre territorios que hagan posible dicha transferencia de conocimiento", han concluido.