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El Sindicato Médicos Unidos (SMU), que se creó este mismo mes de octubre, ha nacido en un momento en el que el adelanto de las elecciones del 29 de noviembre ha generado "incertidumbre" en el panorama sanitario. La creación del sindicato se produce además en un contexto de creciente conflictividad en el colectivo médico, con la huelga indefinida del 28 de octubre aplazada. Ante esto, SMU respalda las movilizaciones y "no descartan ninguna medida, incluida una convocatoria de huelga", si esto es lo que "sus bases deciden".

La nueva organización, impulsada por la asociación Médicos Unidos por sus Derechos (MUD), nace con el objetivo de reforzar la representación de los facultativos y situar sus reivindicaciones en el centro del debate político, con la aprobación de un Estatuto del Médico "que revierta más de 20 años de maltrato al colectivo".

El sindicato reclama así una regulación específica para la profesión médica que permita abordar sus condiciones laborales y profesionales y que vaya acompañada de financiación suficiente para hacer efectivas las mejoras.

Samuel García Rubio, especialista en medicina interna en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, portavoz de la asociación Médicos Unidos por sus Derechos y vicepresidente del SMU, defiende que las reivindicaciones deben mantenerse al margen del resultado electoral y ha declarado ante Redacción Médica que "Gobierne quien gobierne debe saber que la situación a la que nos ha llevado el Estatuto Marco de 2003 no se ha resuelto y que no es un problema de orientación política: es decidir apoyar un sistema sanitario con médicos".

La huelga, sobre la mesa

El escenario de movilizaciones añade presión al conflicto médico. La huelga indefinida prevista para el 28 de octubre ha sido aplazada, pero SMU mantiene su respaldo a las movilizaciones y deja abierta la posibilidad de adoptar nuevas medidas.

La organización sostiene que la decisión sobre una eventual convocatoria de huelga dependerá de sus bases y del desarrollo de la situación. Al mismo tiempo, García Rubio asegura que el nuevo sindicato está dispuesto a coordinarse con otras organizaciones del ámbito sanitario.

"Somos plenamente conscientes de la situación de urgencia actual y estamos disponibles para coordinarnos con el resto de organizaciones", afirma.

El vicepresidente de SMU considera, no obstante, que el sindicato debe mantener capacidad para decidir su propia estrategia: "No podemos permanecer impasibles ante esta ventana de oportunidad en la que la situación de las médicas y los médicos de este país debe estar en el centro del debate electoral, por lo que defenderemos la estrategia que consideremos oportuna", apunta.

"Décadas de abusos hacia la profesión"

Para García Rubio, la principal reivindicación de SMU pasa por conseguir una norma específica que regule el ejercicio de la profesión médica y que permita abordar las particularidades del colectivo.

Junto a la demanda de un Estatuto Médico en condiciones se suma la de "una partida presupuestaria extraordinaria y finalista para garantizar la financiación de las mejoras que deben aplicarse", indica Rubio.

Frente a la pregunta de qué les gustaría que hiciera el nuevo gobierno en caso de que lo hubiera, Rubio responde: "Lo que nos encantaría escuchar es que van a crear un Estatuto del Médico y que les importa garantizar la asistencia médica de la ciudadanía con algo más que con promesas: con presupuesto y con plantilla".

El vicepresidente del sindicato considera que el actual escenario es consecuencia de una situación que se ha prolongado durante años y que no puede resolverse únicamente mediante cambios normativos. "No es esperable que, tras décadas de abusos hacia la profesión, darle la vuelta a estas injusticias pueda hacerse sin una gran cantidad de inversión", sostiene.

En este sentido, SMU reclama que el futuro Estatuto del Médico contemple aspectos como la clasificación profesional, la jornada y los descansos, las retribuciones, la estabilidad laboral y la movilidad, la carrera profesional, la formación continuada, las condiciones de ejercicio y la responsabilidad profesional.

Jornada de 35 horas y más plantilla

Junto a la reivindicación estatal, el sindicato plantea también una serie de medidas que dependen de las comunidades autónomas. Entre ellas figura la implantación de una jornada laboral de 35 horas semanales y que el resto de la actividad sea considerada extraordinaria, "voluntaria y mejor remunerada".

SMU reclama además la equiparación inmediata del precio de la hora de guardia, como mínimo, al de la hora ordinaria, así como una adecuación de las retribuciones del colectivo al entorno europeo.

Otra de sus peticiones es la de incrementar las plantillas médicas para garantizar los derechos laborales de los profesionales y la asistencia sanitaria, ya que desde el sindicato sostienen que la falta de efectivos contribuye a aumentar la carga de trabajo y dificulta la conciliación.

Asimismo, reclama que cualquier mejora que se consiga para los médicos tenga una aplicación inmediata a los profesionales que están en formación. "Toda mejora que se obtenga debe tener inmediata aplicación al colectivo en formación (MIR)", defiende García Rubio.

Un sindicato nuevo con una trayectoria previa

Aunque SMU acaba de constituirse, sus responsables subrayan que la organización da continuidad a una actividad que ya venía desarrollando Médicos Unidos por sus Derechos (MUD).

"Llevamos año y medio negociando con el Ministerio como MUD. Esto es una prolongación de esta actividad con herramientas y capacidades complementarias a las de la asociación”, explica García Rubio.

"La asociación y el sindicato coexistirán para defender la dignidad profesional de médicos", indica el vicepresidente. La creación de SMU busca, en este sentido, reforzar la capacidad de interlocución y negociación del colectivo médico.

Entre los problemas que denuncia la organización figuran la temporalidad, las dificultades para conciliar, la pérdida de poder adquisitivo, las plantillas insuficientes y unas jornadas laborales que, según sus propias estimaciones, pueden llegar a alcanzar las 60, 70, 80 e incluso 90 horas semanales.

El sindicato vincula estas condiciones con la dificultad para mantener a los profesionales dentro del Sistema Nacional de Salud. Su planteamiento es que mejorar las condiciones laborales de los médicos también puede contribuir a favorecer su permanencia en la sanidad pública y, con ello, garantizar la asistencia a los pacientes.