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Los médicos del Sistema Nacional de Salud español pierden hasta el 45% de los ingresos generados por sus guardias obligatorias debido a la agresiva progresividad del IRPF y las cotizaciones sociales. Un informe reciente del Sindicato Médico de Granada, con datos consolidados a julio de 2026, desvela que el Estado recauda casi la mitad de este trabajo extra, lo que condena a los profesionales más veteranos a percibir sueldos netos que apenas superan los 13 euros por cada hora trabajada de madrugada.

La trampa fiscal

El sistema tributario penaliza económicamente el esfuerzo adicional de los facultativos que garantizan la atención ininterrumpida de los centros sanitarios. Vicente Matas, autor del estudio publicado por el Centro de Estudios SIMEG, detalla que los ingresos derivados de este trabajo nocturno y festivo elevan el tipo de retención aplicable a la totalidad de la nómina del trabajador. La simulación económica elaborada por la organización expone la dureza de esta mecánica fiscal, ya que un especialista sin cargas familiares que percibe 65.000 euros anuales pasará a tributar un 30,36% global si suma otros 20.000 euros brutos a través de las guardias. De esa cantidad extraordinaria generada con horas extras, el Estado retiene directamente 9.019 euros, dejando al profesional con un saldo real inferior a los 11.000 euros.

Sueldo por hora

Esta presión impositiva reduce drásticamente el valor del tiempo trabajado frente al paciente. El documento aclara que un médico con diez trienios y el máximo nivel de carrera profesional cobra un neto de 13,20 euros por hora en un día laborable. La cifra asciende levemente hasta los 15,19 euros durante los turnos festivos, un escenario que puede provocar que a un facultativo con hijos a cargo le cueste dinero ir a trabajar si necesita contratar a un cuidador externo. El informe lamenta esta depreciación económica y subraya que este esfuerzo obligatorio se abona siempre a un precio inferior al estipulado para la jornada ordinaria.

Horas sin pensión

Al recorte salarial directo se suma una anomalía laboral que afecta al futuro de los profesionales a largo plazo. Las guardias médicas no generan derechos para la futura jubilación del trabajador. El sindicato recuerda que estas jornadas no computan como tiempo cotizado porque los facultativos ya superan con su salario base la base máxima de cotización fijada por el Estado. De este modo, los especialistas asumen un volumen de trabajo que incrementa notablemente su carga anual, pero que resulta totalmente invisible a ojos del sistema público de pensiones.

El Sindicato Médico de Granada zanja la cuestión exigiendo la aplicación inmediata de un tratamiento fiscal diferenciado para esta actividad y la creación de un factor corrector del tiempo trabajado que ampare legalmente a un colectivo sometido al trabajo continuado.