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La implantación de las especialidades enfermeras avanza a distintos ritmos en España. Su establecimiento depende de las comunidades autónomas, por lo que la situación varía según el territorio. Sin embargo, las desigualdades no corresponden únicamente a los puestos de trabajo convocados o al número de grupos profesionales de especialista creados dentro de la infraestructura pública sanitaria. Las regiones también difieren en el diseño de la clasificación ideada para este perfil de Enfermería. En este sentido, algunas cuentan con una categoría general que reúne a todas las trabajadoras que ostentan alguna de las ramas existentes, mientras que otras distinguen por disciplina. El colectivo considera más adecuado este segundo modelo.

"No tiene ninguna coherencia tener una categoría profesional que engloba la Enfermería especialista, a no ser que sea para después especificar por especialidades", ha indicado la vicetesorera del Consejo General de Enfermería (CGE), Montserrat Angulo, a Redacción Médica. Bajo su prisma, cada rama debe contar con su espacio dentro del organigrama laboral de los servicios de salud, al ser "cada una distinta y abarcar diferentes aspectos de la profesión".

En concreto, la representante de la entidad colegial ha puntualizado que la existencia de categorías específicas por rama enfermera permite el reconocimiento de las competencias propias de cada especialidad. Además, favorece la creación de puestos de trabajo vinculados a una disciplina concreta, el diseño de las bolsas de empleo y la planificación de una movilidad más ajustada a las necesidades asistenciales. Asimismo, permite determinar con mayor exactitud la escasez de cada tipo de profesional y, por ende, conocer el número de sanitarias que se requiere para garantizar el funcionamiento del proceso asistencial. "Sin duda, facilita el desarrollo profesional y dota de visibilidad a cada rama", ha apuntado Angulo.

El único inconveniente de este modelo es su mayor complejidad, tanto a nivel administrativo como organizativo. “Requiere de un planteamiento más detallado de plantillas y procesos de selección”, ha reconocido la vicetesorera del CGE. Por otro lado, el establecimiento de categorías profesionales por especialidad puede perjudicar a aquellas que no tienen un volumen elevado de integrantes, en muchas ocasiones, al evitarse su implementación por una mera circunstancia cuantitativa.

Opción genérica de la categoría de especialista

Pese a no ser la estructura deseada, la instauración de un grupo profesional que agrupe a todas las disciplinas enfermeras puede ser beneficioso en determinados momentos. Por ejemplo, ante gremios de menor tamaño o la cobertura de puestos de manera urgente. "Contar con una categoría genérica para las especialistas puede simplificar la gestión administrativa, lo que dota al sistema de una mayor flexibilidad y aumenta la velocidad de incorporación de trabajadoras", ha explicado.

"Contar con una categoría genérica para especialistas puede simplificar la gestión administrativa"

Eso sí, esta propuesta incurre en los problemas que quedaban solucionados con la variedad de categorías. Así, aporta una menor visibilidad de cada disciplina, dificulta la planificación específica de recursos humanos y genera menos identificación entre competencias concretas y grupo profesional.

Situación en España

Estos dos modelos conviven dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS). Ninguno predomina, por lo que prácticamente cada uno es implantado por el mismo número de comunidades autónomas, según los datos actualizados de implementación de las especialidades enfermeras recogidos por el CGE. Tan solo Cataluña se escapa de esta división, al ser la única región en la que no se han desarrollado categorías profesionales para las titulares de alguna de las disciplinas aprobadas por el Ministerio de Sanidad.

Extremadura, Aragón, Comunidad Valenciana, Murcia, Baleares, Canarias y Comunidad de Madrid son las divisiones territoriales que cuentan con categorías propias para cada especialidad. Este modelo también aparece en Cantabria y Navarra, donde falta el grupo para Enfermería Geriátrica; Galicia, en la que no se han creado los correspondientes a Pediátrica, Geriátrica y Familiar y Comunitaria; y País Vasco, en la que no están definidos los de Pediátrica, Geriátrica y Trabajo.

Por su parte, la categoría genérica para las especialistas aparece en Asturias, La Rioja, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Andalucía, Ceuta y Melilla. A su vez, Comunidad de Madrid y Galicia se incluyen en este paradigma, pese a contar con grupos laborales específicos dentro de sus servicios de salud. Una situación que permite acoger a las profesionales que todavía no tienen acceso a división propia, al menos en el caso de la segunda, con tres especialidades sin clasificar.

A la vez, dentro de este grupo, hay distintas posibilidades. Castilla y León es la única comunidad autónoma con una categoría para todas las especialistas, sin establecer ninguna distinción. El resto mencionan a buena parte de las disciplinas dentro de este rango genérico. Es más, en Asturias, La Rioja, Castilla-La Mancha, Ceuta y Melilla se señala a todas. Tan solo en Andalucía se detecta la ausencia de una: Geriátrica.

No hay que olvidar que este escenario se aplica a Enfermería Pediátrica, Familiar y Comunitaria, Geriátrica, Salud Mental y Trabajo. La especialidad Obstétrico-Ginecológica (Matrona) es la única que ostenta categorías profesionales y bolsas de empleo propias en todo el territorio nacional. Una realidad a la que desean llegar todas las ramas enfermeras.