Con una vocación profunda por la Medicina y la ilusión de comenzar una nueva vida, Alexandra y su esposo dejaron atrás Perú y cruzaron el Atlántico rumbo a España. "Nos vinimos casi solos, con los sueños en la maleta, los ahorros que teníamos, a buscarnos la vida aquí", relata a Redacción Médica. El objetivo era presentarse al MIR, pero en 2024, la primera vez que realizó el examen, decidió no elegir plaza porque sentía que podía dar más de sí. "Yo sé que me puedo volver a preparar y hacerlo mejor", recuerda pensar.
Un año después, un problema burocrático le impidió presentarse de nuevo. En medio de la frustración, Alexandra decidió cambiar sus prioridades y apostar por otro de sus grandes sueños: ser madre. Hoy, con su bebé ya en casa y "con más convicción que nunca" ha vuelto a retomar la idea de presentarse al MIR. "No sé si será en esta convocatoria o la siguiente, pero yo me seguiré preparando hasta que la oportunidad se presente", defiende.
De Perú a España con el MIR como objetivo
Alexandra creció rodeada de consultas, medicación y el ajetreo propio de un hospital. Su padre, médico como sus otros cuatro hermanos, la llevaba siempre que podía al trabajo. Allí, con apenas cuatro años, Alexandra descubrió una profesión en la que el vínculo con los pacientes ocupaba un lugar fundamental. "Siempre me gustó el ambiente, verlo trabajar y, especialmente, la relación que tenía él con sus pacientes", recuerda con cariño.
Pero fue años después, cuando a su madre le diagnosticaron cáncer, cuando vivió de cerca las dificultades para acceder a la atención sanitaria en Perú. "Una persona puede pasarse meses sin atención, sin citas", afirma. Ya como estudiante de Medicina, pudo recurrir a los contactos que había hecho durante la carrera para intentar adelantar las citas de su madre. Aquella experiencia dejó un poso y reforzó todavía más una idea que ya había aprendido de su padre: "Para mí ser médico es estar al servicio".
Con este objetivo en mente y el deseo de especializarse en otro país, Alexandra decidió dar un giro a su vida junto con su esposo. "En 2024 cogimos todos nuestros ahorros y nos vinimos a España. Mi marido ya había conseguido una plaza MIR en Traumatología, por eso nos establecimos aquí", explica.
"Siempre me gustó el ambiente, verlo trabajar y, especialmente, la relación que tenía él con sus pacientes"
La burocracia y la maternidad cambiaron los planes de Alexandra
Sin embargo, su primera experiencia con el MIR nunca fue como se imaginó en 2024. "Atravesaba una etapa personal complicada, tenía depresión y no estaba en las mejores condiciones para afrontar una prueba de tanta exigencia", reconoce. Finalmente, aunque tenía opción de elegir una plaza, decidió no hacerlo. "No quería coger lo que me quedaba simplemente por obtener una plaza. Sabía que podía volvérmelo a preparar y hacerlo mejor", asegura.
Pero el segundo intento tampoco resultó lo esperado. Un problema administrativo le impidió formalizar la inscripción del examen. Aunque tenía en trámite su solicitud de estancia por estudios, no contaba todavía con una resolución favorable. "Uno, como migrante, no conoce que hay ciertos requerimientos, papeles que tienes que tener sí o sí para que te acepten...", apunta la médica. Pese a la frustración que sentía en ese momento y aunque podía subsanar posteriormente la inscripción, Alexandra pensó: "Si por algo se me han cerrado las puertas, no quiero forzar nada".
La situación hizo que Alexandra bajara el ritmo de estudio y comenzara a replantearse sus prioridades. En ese momento decidió apostar por otro de sus grandes sueños: ser madre. "Yo siempre, más que mi sueño profesional, he tenido mi sueño de ser mamá", cuenta. Después de intentarlo durante un tiempo, finalmente llegó el embarazo y, con él, una nueva etapa que cambiaría su manera de entender sus planes y el propio paso del tiempo.
"Atravesaba una etapa personal complicada, tenía depresión y no estaba en las mejores condiciones para afrontar una prueba de tanta exigencia"
"Tengo miedo de fracasar, pero más miedo de conseguirlo"
Ahora, con su bebé en casa, Alexandra ha retomado la preparación del MIR con "muchas más ganas" y "más convicción que nunca". Estudia cuando su hijo duerme, ha tenido que adaptar su método de preparación y cuenta con el apoyo de su marido y, puntualmente, de su familia, que viaja desde Perú para acompañarla. "No sé si será en esta convocatoria, no sé si será en la siguiente, pero yo me seguiré preparando hasta que la oportunidad se presente", afirma.
Reconoce que el miedo no está únicamente en no conseguir una plaza. También le inquieta lo que ocurriría si finalmente lo logra y tiene que afrontar una residencia mientras cría a su hijo. "El hecho de realmente obtener el objetivo que quieres es como desbloquear un nivel en un videojuego, entonces se va poniendo más complicado", ejemplifica. Pasar horas fuera de casa, dejar al bebé o afrontar la residencia sin una red de apoyo cercano son algunos de los escenarios que más le generan incertidumbre.
Aun así, asegura haber aprendido a gestionar mejor su salud mental y a hablar abiertamente de las dificultades que ha atravesado. "Yo me animo a compartirlo porque sé que no soy la única persona que pasa por esto", explica. Para ella, hablar de la ansiedad, la depresión, la maternidad o las dificultades del MIR permite crear una red de apoyo y romper con el estigma que todavía rodea a la salud mental.
También su forma de afrontar el futuro ha cambiado. Ya no siente que tenga que cumplir unos plazos concretos o que existe un único camino para especializarse. "Me gustan las especialidades clínicas. Mientras pueda coger una que me permita balancear lo que es mi vida familiar con mi vocación, yo voy a estar tranquila", detalla.
Alexandra subraya que su forma de afrontar el futuro también ha cambiado. Ya no siente que tenga que cumplir unos plazos concretos ni que exista un único camino posible para llegar a su objetivo. Y si pudiera hablar con la Alexandra que comenzó a preparar el MIR hace unos años, le daría un consejo: "Deja de querer que todo salga perfecto y esté todo controlado porque cuando lo sueltes te vas a dar cuenta de que vas a lograrlo".
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