Publicada

La nueva convocatoria del MIR 2027 oficializada este lunes añade una novedad que afecta directamente a los aspirantes, pues se endurece el control sobre lo que se puede llevar al aula. A partir de ahora, quien se siente frente al cuadernillo del MIR solo podrá tener sobre la mesa un bolígrafo azul o negro y una botella de agua. Nada de comida, nada de tapones para los oídos y ningún reloj que no sea de agujas. Sanidad, además, anuncia controles en las aulas para localizar dispositivos electrónicos, con la exclusión del examen como castigo para quien sea sorprendido con uno.

La instrucción es clara. Los aspirantes deberán acudir provistos de su propio bolígrafo, de tinta azul o negra, ya que la Dirección General de Ordenación Profesional no facilitará este material. Tampoco estará permitido el uso de calculadoras, salvo las que la propia organización entregue a quienes optan a plazas del ámbito de la Física.

Sobre la mesa, además de la documentación identificativa y del bolígrafo, únicamente podrá haber una botella de agua pequeña, transparente y sin etiqueta. Queda fuera cualquier tipo de comida. El documento de identidad, por su parte, deberá permanecer visible durante todo el examen, a disposición del personal de la mesa si necesita comprobar la identidad del candidato.

Reloj sí, pero solo de agujas

Como ya se había anticipado, el único reloj admitido en el aula será uno de pulsera con esfera y agujas, sin pantalla digital, sin conectividad y sin ninguna función que no sea marcar la hora. El personal responsable podrá pedir que el aspirante se lo quite si tiene dudas razonables sobre si cumple estas condiciones.

La prohibición se extiende, en general, a cualquier dispositivo capaz de comunicarse con el exterior o de almacenar, grabar o transmitir información: móviles, auriculares, gafas inteligentes, cámaras, tabletas u ordenadores portátiles quedan fuera del aula. Para detectarlos, los centros emplearán equipos pasivos de detección de radiofrecuencia, campos electromagnéticos y materiales ferromagnéticos. Llevar, utilizar u ocultar cualquiera de estos dispositivos se considerará fraude y puede acarrear la anulación del ejercicio y la exclusión del proceso selectivo.

Junto a las restricciones ya conocidas sobre relojes y dispositivos electrónicos, la convocatoria incorpora una prohibición que no figuraba en años anteriores: no se permite el uso de tapones para los oídos durante la prueba. Este se debe principalmente a que en años anteriores se detectaron casos de uso de pinganillos por parte de los participantes. Se suma así a la lista de medidas pensadas para blindar el examen frente a posibles intentos de copia o comunicación con el exterior.

Por otro lado, la orden publicada este lunes fija en 9.676 el número de plazas para la convocatoria 2027, 400 más que el año anterior, lo que supone un incremento del 5 %. De ellas, 9.377 pertenecen a centros de titularidad pública y 300 a centros privados. A su vez, el reparto por turnos reserva 968 plazas para personas con discapacidad y otras 968 para aspirantes que no sean titulares de una autorización de residencia en España.