Aunque estudiar Medicina nunca estuvo en los planes iniciales de Raquel, pronto la idea se enquistó en lo más profundo de su mente. Comenzó el Bachillerato de Sociales, pero cuenta que tan solo duró un mes. "Decidí tirar por la rama sanitaria entonces, que es lo que realmente me gustaba", señala a Redacción Médica. Tras terminar los estudios postobligatorios, se matriculó en un grado medio de Farmacia porque, según destaca, "la Enfermería no le llamaba mucho". Ella lo sabía bien, había visto lo que era la profesión de la mano de su madre, enfermera durante toda una vida. Allí descubrió el mundo de las patologías y terminó de confirmar que lo suyo era la Medicina.
Pero antes de conseguir su sueño pasó por un grado superior, la carrera de Enfermería y varios intentos en la Selectividad. "No quería quedarme con la duda", afirma la ya futura médica, que invita a todo el mundo a persistir aunque el camino sea más largo. "Me daba cosa porque empiezo con 25 años y solo me quedan 2 años para terminar Enfermería", recuerda la gaditana que, sin embargo, subraya que peor era la sensación de "rechazar el sueño de su vida".
Descubrir en la farmacia su pasión por la Medicina
Tras terminar Bachillerato, Raquel decidió matricularse en un grado medio de Farmacia con la mente puesta en el acceso universitario. "La parte de la patología siempre me había gustado mucho, pero nunca me había visto capaz", asegura. Terminado el grado, donde afirma que "aprendió mucho" y le sirvió "para corroborar su verdadero interés" en la Medicina, Raquel comenzó a trabajar en una farmacia. Pero quería seguir estudiando y se matriculó en un grado superior de Laboratorio.
"Pero tuve que dejarlo porque prefería trabajar a jornada completa en ese momento", relata la futura médica. La idea de estudiar Medicina seguía rondando en su mente, por lo que volvió a retomar los estudios. En este caso, con un grado superior de Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. Cuenta que se lo sacó en un año al coger más asignaturas para poder presentarse a Selectividad. "Me presenté en 2024, saqué un 8,75 en Biología y un 8,25 en Química", recuerda orgullosa. Pero el 13,028 de nota final no fue suficiente para estudiar en Cádiz, por lo que las puertas a Medicina se cerraron, por el momento.
Enfermería surgió como una alternativa y, aunque no le generaba mucha ilusión, acabó reconociendo que "no era una mala opción". Cada año, Raquel echaba la preinscripción para Medicina para "probar suerte". "Había algo en mí que me decía que debía de seguir intentándolo", asegura.
Raquel lo acabó consiguiendo, aunque con una sensación "agridulce". "Me quedaban solo 33 créditos teóricos para terminar Enfermería. Sabía que era una profesión que, aunque no fuera la meta de mi vida, me iba a dar una buena vida", reconoce. Pero, por otro lado, relata cómo, durante las noches, la inquietud de no cumplir su verdadero sueño la desvelaba.
"Me quedaban solo 33 créditos teóricos para terminar Enfermería. Sabía que era una profesión que, aunque no fuera la meta de mi vida, me iba a dar una buena vida"
La perspectiva de Enfermería y la importancia de no quedarse con la duda
Gracias al grado superior, Raquel ha convalidado Bioestadística, Nutrición, Bioética, Epidemiología y otra optativa. Pero Enfermería, según señala, le ha aportado "una visión mucho más amplia de la salud". "No simplemente la visión reduccionista del diagnóstico y el tratamiento médico, sino comprender que detrás de todo hay un equipo enfermero que es el que verdaderamente está al pie del cañón con el paciente", subraya la gaditana, que también pone el foco en la importancia de contar con un equipo multidisciplinar.
Siente que haber comenzado la carrera le ha dado "la capacidad de ver los dos prismas": el del cuidado y el de buscar qué le pasa a la persona e intentar curarla, acompañarla o paliarla. Una visión que espera poder poner en práctica durante estos años en Medicina.
Aunque prefiere ahora vivir "el día a día", sí que tiene una idea de la rama en la que le gustaría acabar ejerciendo. "Siempre me ha llamado la atención Medicina Interna, es un poco como el cajón de sastre y donde haces un poco de todo", explica la futura médica, que subraya cómo la serie House incidió en eso. "Ya estoy que me subo por las paredes", reconoce tras el aterrizaje de este escaso mes y medio en la carrera.
"Todavía me estoy ubicando, viendo los horarios que son un poco complejos, pero bien. Creo que me agobiaré para diciembre, que en enero empiezo los exámenes", añade. Por ahora asegura ir "un poco en automático", pero disfrutando de la recompensa. Sobre esto quiere lanzar un mensaje a todos aquellos que estén en una situación parecida: "No te quedes con la duda". Para ella, si existe un objetivo tan claro y fuerte en tu vida, "tienes que pelear todas las vías que estén en tu mano".
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