"Nunca es tarde para estudiar si es lo que realmente te gusta, ni tampoco es tarde para encontrar tu vocación". Daniela lo dice con el convencimiento de alguien que, tras varios años de formación, ha encontrado finalmente en la Enfermería el camino profesional que llevaba años buscando. Llegar hasta aquí, sin embargo, le ha llevado por más caminos de los que inicialmente esperaba. Pasó por tres ciclos de Formación Profesional, donde fue descubriendo poco a poco que su futuro estaba en el ámbito sanitario. "Al principio no sabía exactamente a qué dedicarme", reconoce la sanitaria, que, sin embargo, siempre había sentido que su lugar estaba al lado de las personas.
Su primer contacto con la sanidad llegó a través del ciclo de Atención a Personas en Situación de Dependencia, donde las asignaturas sanitarias despertaron un interés que después se reforzó durante sus prácticas como TCAE. "Ahí fue cuando empecé a darme cuenta de que me gustaba mucho más eso, que me llamaba la atención", recuerda. Echando la mirada atrás, la futura enfermera no se arrepiente de nada, insistiendo en la idea de que "no existe un único camino para llegar a una vocación". Y, en ese sentido, cambiar de rumbo también puede ser una forma de avanzar.
De la FP a Enfermería: encontrar la vocación sobre la marcha
A los 16 años, Daniela cuenta cómo su futuro profesional se dibuja con cierta incertidumbre. Si bien la veterinaria siempre le había llamado la atención, Psicología era otra de las carreras en las que sentía que podría encajar. "Mi familia siempre me decía que se me daba muy bien escuchar a las personas y ayudar a los demás", relata. Sin embargo, en lugar de optar por el Bachillerato y dar el salto directo a la universidad, decidió apostar por la Formación Profesional. "Todavía no estaba tan en auge la FP y no se comentaban realmente las opciones", detalla sobre aquel momento.
Su primer paso fue el ciclo de Atención a Personas en Situación de Dependencia, una elección que acabaría acercándola, sin saberlo todavía, al ámbito sanitario. "Ahí fue cuando empecé a darme cuenta de que me gustaba mucho más eso, que me llamaba la atención", asegura. Fue gracias al contacto con asignaturas como primeros auxilios y atención sanitaria, impartidas, muchas de ellas, por profesionales de Enfermería. Asimismo, Daniela relata cómo aquel ciclo no solo le permitió descubrir su interés por la sanidad, sino también "aprender a tratar con colectivos vulnerables, con personas mayores y con personas con discapacidad". Una experiencia que, según explica, le aportó una "base humana del cuidado" que considera especialmente valiosa a la hora de acercarse a la profesión enfermera.
Nada más terminar, y tras haber compartido espacio con otros profesionales sanitarios durante las prácticas, vio en el ciclo de TCAE "una alternativa" para encaminarse a Enfermería. Y en ese proceso, según relata, también tuvieron un papel importante los profesores que la acompañaron durante su formación. "Recuerdo una profesora que era cirujana cardíaca que nos animaba muchísimo a seguir estudiando", recuerda Daniela. Más tarde, las prácticas y el contacto, de nuevo, con enfermeros hicieron el resto. "Tuve una experiencia muy buena en las prácticas y ya tenía prácticamente claro que quería estudiar Enfermería", resume.
Tres ciclos antes de llegar a la universidad
Antes de acceder a la universidad, Daniela cursó un tercer ciclo, Higiene Bucodental, después de valorar otras opciones como Radiología, Laboratorio, Anatomía Patológica, Dietética o Documentación Sanitaria. Su elección respondió a una idea clara: no se trataba únicamente de conseguir una vía de acceso a Enfermería, sino de encontrar una formación que también pudiera aportarle algo. "Uno tiene que pensar no solamente en entrar a la carrera, sino en que te vaya a gustar lo que vayas a estudiar", sostiene.
Según cuenta la futura enfermera, el camino hasta la universidad tampoco ha estado exento de momentos difíciles. Durante esos años, Daniela atravesó una etapa de ansiedad y vivió la pérdida de dos familiares por cáncer, experiencias que marcaron su manera de entender la enfermedad y la atención sanitaria. "Ya habiendo sido TCAE y habiendo tratado con pacientes, me lo tomé de otra manera", explica con relación a la pérdida de su abuela.
Finalmente, llegó a Enfermería con cerca de 22 años, una edad que reconoce le generaba cierto reparo al compararse con sus otros compañeros. "Lo que te da un poco de cosa es el tema de terminar más tarde", admite la sanitaria. Aun así, hoy defiende que no existe una edad concreta para encontrar la vocación: "Nunca es tarde para estudiar si es lo que realmente te gusta".
"Uno tiene que pensar no solamente en entrar a la carrera, sino en que te vaya a gustar lo que vayas a estudiar"
"La vocación no te la da una buena nota"
Su trayectoria, según explica, también le ha llevado a enfrentarse a los comentarios de quienes cuestionaban su decisión de llegar a la carrera por otras vías. Durante años, ha escuchado cómo la FP era "la puerta de atrás" para acceder a la universidad o que quienes llegaban desde TCAE "no tenían la misma capacidad para estudiar". Una visión con la que Daniela quiere luchar desde sus redes sociales. "Hay muchas maneras de entrar a la universidad y cada uno tiene que buscar la manera en la que entre cómodamente y aprendiendo", defiende.
Para ella, una de las principales ventajas de la FP es precisamente la experiencia previa que proporciona. "No solamente te da experiencia y un trabajo, sino que además te da posibilidad de convalidar asignaturas", añade. Asimismo, frente a aquellos que reducen la formación a las calificaciones, Daniela reivindica también la parte más humana que exige la Enfermería. A su juicio, "puedes sacar un 10 en una asignatura" y, sin embargo, llegar a las prácticas "sin ser capaz de comunicarte con un paciente".
Ahora, a las puertas de comenzar segundo, esa idea se ha convertido en su propio mantra para entender la profesión. Todavía no tiene decidido qué camino seguirá, aunque el quirófano y la UCI son dos de las áreas que más le han llamado la atención. Tampoco descarta preparar el EIR para especializarse en Familiar y Comunitaria. Lo que sí tiene claro es que quiere mantener la docencia entre sus planes. "Me gusta mucho el tema de explicar, enseñar y demás", asegura Daniela, con el deseo de compaginarla algún día con el trabajo asistencial.
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