Los cuidados sanitarios nunca dejan de evolucionar. Tampoco los retos que afrontan las profesionales que participan en ellos. Razón por la que la formación universitaria de las enfermeras no puede cesar en su avance. En este sentido, el grado debe adaptarse a la realidad asistencial actual y, por ende, a las técnicas de vanguardia empleadas para darle respuesta. Por ello, las facultades de Enfermería se afanan en la inclusión de las nuevas tecnologías en sus planes de estudio, acción que se impulsará con la futura reforma de su Orden CIN -normativa que recoge las competencias que deben adquirir las estudiantes para un correcto ejercicio-. Eso sí, sin abandonar la perspectiva humana de la rutina enfermera.
"La transformación digital del sistema sanitario no es una opción, sino una realidad que debe incorporarse de manera clara a la formación de las futuras enfermeras", ha comentado el presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Enfermería (CNDE), Juan Manuel Carmona, a Redacción Médica. En particular, ha incidido en la Inteligencia Artificial (IA), la teleasistencia, la monitorización remota, la historia clínica electrónica, los sistemas de apoyo a la decisión clínica o los programas de análisis de datos sanitarios, cada día más presentes en la labor diaria de este perfil sanitario.
El representante ha abogado porque "los planes de estudios integren competencias digitales transversales". "Las egresadas deben conocer estas herramientas, saber utilizarlas de forma crítica y comprender sus posibilidades, pero también sus límites", ha continuado Carmona. Eso sí, ha insistido en que su uso no debe sobreponerse a la intervención de la profesional. "La tecnología debe estar al servicio de las personas, no sustituir la relación terapéutica del cuidado", ha agregado el también decano de la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Castilla-La Mancha en Toledo.
Bajo su punto de vista, cuidar con compromiso social, conocimiento, rigor y humanidad es la base de la profesión. El manejo de la tecnología es complementario. Una visión que aprueban los distintos componentes de la profesión, como es el caso de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE).
Aprovechamiento tecnológico
No obstante, los recursos técnicos también pueden actuar como refuerzo de las características más humanas del colectivo enfermero y del resto de gremios del campo de Ciencias de la Salud. Un ejemplo es la simulación clínica, en la que los estudiantes entrenan competencias prácticas, liderazgo, toma de decisiones, comunicación, seguridad del paciente y coordinación con otros perfiles sanitarios. Un espacio en el que tecnología y profesional se unen.
"Las egresadas deben conocer estas herramientas, saber utilizarlas de forma crítica y comprender sus posibilidades, pero también sus límites”
Actualmente, algunas universidades promueven experiencias formativas conjuntas entre alumnos de distintas disciplinas, como Medicina, Enfermería, Fisioterapia, Farmacia o Trabajo Social. "No hay que olvidar que el éxito de cualquier actuación, como una parada cardiorrespiratoria, depende de la capacidad de coordinarse, comunicarse y reconocer el valor específico de cada miembro del equipo", ha afirmado.
Más tecnología en la Orden CIN
La modificación de la Orden CIN se encuentra entre las prioridades de la CNDE. Una norma en la que se pretende fortalecer la enseñanza tecnológica de las enfermeras. Hay que recordar que la reforma competencial de la profesión enfermera -impulsada desde la Comisión Europea- recalca la importancia del manejo de las nuevas técnicas. Es más, el Real Decreto 325/2026 señala la necesidad de "conocer las innovaciones técnicas relacionadas con la asistencia sanitaria y las metodologías de práctica enfermera".
Precisamente, la trasposición legal al ordenamiento jurídico español de la Directiva 2013/55/UE establece la salud digital como una de las competencias que han de adquirir las profesionales de Enfermería y, por ende, se debe añadir en los itinerarios formativos. A pesar de todo, no se olvida de la ética de la disciplina y la asistencia centrada en las personas. Humanidad y tecnología vuelven a entrelazarse para perfeccionar la dotación de cuidados.
