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Dicen que la constancia vence lo que la dicha no alcanza. Tras cursar dos grados de FP, conseguir una plaza en Medicina, abandonar la carrera y estudiar después Psicología y Enfermería, Alexia ha decidido volver a la carrera que siempre quiso. "No es una obsesión de 'lo tengo que conseguir', sino que la vuelvo a escoger porque me he dado cuenta de que realmente es lo que me gusta", afirma a Redacción Médica. Lo hace con 24 años y con una perspectiva que, según cuenta, es muy diferente a la que tenía cuando entró por primera vez en la facultad.

Su vuelta llega después de dos años en los que ha compaginado dos carreras y en los que, asegura, ha aprendido a enfrentarse de otra manera a los exámenes, al estudio y a la ansiedad. "Si tengo que sacrificar no ir a cenar un fin de semana por estudiar, ahora lo hago porque quiero hacerlo, no porque nadie me obliga a hacerlo", explica. Tiene muy claro que quiere llegar hasta el final, aunque eso suponga terminar como médica más tarde de lo que había imaginado. "Y, ¿Qué mas da?", sentencia.

La vocación por la Medicina nunca desapareció en Alexia

Alexia reconoce que siempre ha sido una persona con muchos intereses. Disciplinas como Periodismo o Derecho despertaban su curiosidad, pero la Medicina comenzó a ganar peso durante la adolescencia. "Tuve un profesor que, para mí, me salvó, porque me encantaban las clases de Biología que daba", recuerda. Fue entonces cuando cambió sus planes y eligió el Bachillerato científico con Medicina como objetivo. "Me gusta mucho, pero lo veía como una meta inalcanzable", reconoce. Fueron sus padres los que la animaron a buscar una vía alternativa: "No es inalcanzable. Te va a costar más, vas a tener que hacer un grado superior, pero para adelante. Si te gusta, puedes".

Cursó Radioterapia y Dosimetría e Higiene Bucodental para conseguir la nota que necesitaba, pero el camino no fue sencillo. "Lo pasé muy mal, especialmente en el grado de Radioterapia, porque me puse a un nivel de exigencia al que yo no estaba acostumbrada para intentar conseguir la máxima nota", relata. Llegó incluso a dejar el grado durante una semana por la presión. Después se presentó a Selectividad "cinco veces" para conseguir la nota máxima.

Todo el esfuerzo acabó teniendo resultado, aunque a Alexia, aún hoy, le sorprenda. "Durante toda mi vida, los números se me daban fatal y entré gracias a que saqué un 10 en Química", detalla con asombro. Después de años persiguiendo una meta que inicialmente veía inalcanzable, Alexia consiguió entrar en Medicina.

"Lo pasé muy mal, especialmente en el grado de Radioterapia, porque me puse a un nivel de exigencia al que yo no estaba acostumbrada para intentar conseguir la máxima nota"

La ansiedad la llevó a dejar la carrera

Pero la presión que había acumulado durante años, sumada a varias circunstancias personales, convirtieron el primer año en una pesadilla. "Es una carrera que requiere muchísimo esfuerzo y, sobre todo, mucha fuerza mental, y yo en ese momento no la tenía", recuerda la futura médica, que también relata la ansiedad que tenía al presentarse a los exámenes.

Una ansiedad que llegó a condicionar directamente su rendimiento y que ejemplifica con una anécdota que se le quedó grabada en la cabeza. "Hubo un examen en el que estudié con una amiga, yo me lo sabía todo. Ella sacó un nueve y medio y yo saqué un dos", recuerda. Para Alexia, la explicación que tanto pedía su amiga estaba clara: "Era por la ansiedad, era horrible". Desbordada, la situación terminó llevándola a tomar una decisión que entonces necesitaba, aunque no significara renunciar a su vocación. "Dejé la carrera, pero porque anímicamente, y mentalmente, no podía", añade.

Alexia buscó entonces otras vías que le permitieran seguir vinculada al ámbito sanitario: primero se matriculó en Psicología y, un año más tarde, lo compaginó con Enfermería. Sin embargo, pronto descubrió que ambas carreras se le quedaban cortas, no lograban cubrir la necesidad de exigencia que quería. "Sentía que me faltaba ese esfuerzo...", detalla.

En Enfermería terminó de despejar sus dudas durante las prácticas en el hospital. Allí se sorprendió mirando más a lo que hacían los médicos que a las tareas propias como enfermera. "La gente me decía que los ojos me brillaban de una manera especial cuando hablaba de Medicina", asegura. Terminó de confirmar lo que, en el fondo, ya empezaba a tener claro: quería ser médica.

"Dejé la carrera, pero porque anímicamente, y mentalmente, no podía"

Ahora vuelve a Medicina con "una perspectiva más madura"

Con una mochila llena de experiencias a sus espaldas, Alexia ha vuelto a retomar su sueño. Para ello, dejó la carrera de Enfermería y puso en 'stand by' la de Psicología, aunque no renuncia a terminarla en el futuro. "Me encantaría acabarla porque es una carrera que de verdad aprendes muchas cosas. Es interesante y, para el día a día, hay cosas que aprendí en la carrera que las aplico", reconoce.

Vuelve, según asegura la futura médico, con una perspectiva más madura. Ya no se enfrenta a la carrera con la misma presión ni con la sensación de tener que demostrar que puede con todo. "Antes pensaba que tenía que sacármela sí o sí y que tenía que ser perfecta. Ahora sé que puedo ir a mi ritmo", afirma.

El regreso tampoco supone olvidar todo lo aprendido durante estos años. Al contrario, Alexia asegura que las experiencias que la llevaron a alejarse temporalmente de Medicina también le han servido para conocerse mejor y entender qué necesita para sentirse bien dentro de una profesión tan exigente. "Ahora sé lo que quiero y también lo que no quiero volver a vivir", afirma. Una vuelta que, más que empezar de nuevo, entiende como retomar un camino con todo lo aprendido por el camino.

Se plantea un futuro abierto más allá del MIR

Aunque Medicina vuelve a ocupar un lugar central en sus planes, todavía no tiene decidido qué camino seguirá después de graduarse. Si bien el MIR forma parte del horizonte habitual de cualquier médico que aspira a especializarse, ella prefiere mantener abiertas otras posibilidades. "Primero quiero terminar la carrera y luego ya veré", subraya.

Sobre esto, Alexia reconoce que Enfermería y Psicología han abierto sus horizontes, despertando intereses que antes desconocía. Durante años tuvo clara su inclinación por la Oncología, pero unas prácticas este verano en un hospital le hicieron descubrir una nueva posibilidad. "Entré en una cirugía digestiva que jamás hubiese dicho y me llamó mucho la atención", asegura. Incluso se ha planteado opciones que jamás había contemplado, como la Inspección Médica.

Ahora, sin embargo, toda su atención está puesta en un objetivo mucho más cercano: terminar aquello que un día creyó inalcanzable. Después, según destaca esta futura y orgullosa médica, vendrá el resto. "No quiero cerrarme a nada", concluye.

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