Las piedras en la vesícula son el principal sospechoso en la mayoría de dolores abdominales bajo las costillas. Pero existe una imagen que, cuando aparece en la pantalla del ecógrafo, cambia la cara de una consulta de radiología: la llamada "vesícula en copa de champán". Lejos de ser motivo de celebración, como su nombre puede indicar, es la firma de una urgencia quirúrgica que no admite demoras.
Así lo explica el radiólogo y divulgador José Manuel Felices en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram (@doctorfelices), en el que enseña a reconocer una patología tan grave como fácil de pasar por alto: la colecistitis enfisematosa. "¡Tienes la vesícula en copa de champán! Cuando lo vemos, nos levantamos todos. ¡Vamos! Pero no a brindar", ilustra el médico. El destino, advierte, es otro bien distinto: "¡A quirófano de cabeza!". El motivo de tanta prisa es contundente: "Si no lo pillamos a tiempo, la vesícula puede perforarse, pasar al abdomen y provocar una infección fatal, de las más peligrosas".
Los motivos para sospechar
El punto de partida es un cuadro frecuente. "Si hay dolor debajo de las costillas o en la boca del estómago, cualquier médico buscaría piedras en la vesícula", explica Felices. Esas piedras son, de hecho, el hallazgo sencillo: "Se ve la piedra y esa sombra negra detrás". El problema aparece cuando el paciente encaja en un perfil de riesgo concreto y la imagen no cuadra con lo esperado. "Si tu paciente, además de dolor en las costillas, es diabético, no tiene piedras, tiene esto", señala.
Ese "esto" son las características burbujas que dan nombre al signo. La clave, según el radiólogo, está en el tipo de sombra que proyectan, distinta a la de los cálculos. "Esas burbujas tienen una sombra sucia, como tiza emborronada con el dedo, que te da la clave para no confundirla con las piedras, que dan una sombra negra", detalla. Y lo que hay detrás de esa imagen es grave: "Esas son bacterias muy malas. Se están comiendo tu vesícula desde dentro y produciendo un aire putrefacto. Es la peligrosísima colecistitis enfisematosa".
En este sentido, el aviso más importante tiene que ver con un error de interpretación que puede costar la vida al paciente. En ocasiones, la acumulación de gas es tal que oculta por completo el órgano en la ecografía, lo que puede llevar a una conclusión falsamente tranquilizadora. "A veces hay tantísimo aire que la vesícula desaparece por completo en la ecografía, y puedes pensar: 'No veo nada, aquí no hay problema'", explica Felices. Nada más lejos de la realidad: "Ese es el momento justo antes de que esa vesícula estalle".
Del ecógrafo al TAC
Ante esa dificultad, el radiólogo ofrece una hoja de ruta clara para no dejar escapar el diagnóstico. "Dolor aquí, paciente diabético, burbujas de champán o no ves la vesícula en la eco, corriendo al TAC, que ahí es facilísimo", resume. La tomografía computarizada permite confirmar el hallazgo con rotundidad, porque localiza el gas donde no debería estar. "Ver aire en el estómago o el intestino es normal; ver aire en la vesícula, ¡alerta roja!", subraya. Su conclusión no deja lugar a dudas sobre el siguiente paso: "Si lo ves, llama al cirujano".
Igualmente, en el texto que acompaña al vídeo, Felices resume en cuatro puntos el cuadro que nunca debe ignorarse. Se trata de un dolor de barriga que empieza debajo de las costillas derechas, se acompaña de fiebre por encima de los 37,5 grados, afecta a un paciente diabético y se asocia a una ecografía con "piedras raras" o, peor aún, en la que directamente no se ve la vesícula. La combinación de estos factores es la que debe activar todas las alertas.
