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El ajetreo propio de una Unidad de Cuidados Intensivos puede hacer que, en ocasiones, olvidemos que, detrás de las máquinas, los monitores y la ingente cantidad de cables, hay personas. Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado Hawa tras comenzar a trabajar en una como Técnica en Cuidados de Enfermería (TCE). "¿Es necesario explicar todo lo que se va a realizar a un paciente? ¿Incluso si está sedado y no puede comunicarse con nosotros?", comienza en un vídeo compartido en cuenta de Instagram (@hawiiittaa). En él destaca cómo una de las cosas que más le ha sorprendido ha sido la importancia que tiene seguir hablándole al paciente, incluso cuando está sedado y no puede responder.

"Quizás te preguntes por qué tengo que explicarle algo si no me puede contestar con un sí, con un no o decirme si algo le molesta. Pues ahí está la importancia", señala. La técnica explica que la sedación puede tener diferentes niveles y que la respuesta del paciente depende de muchos factores, "como su situación clínica, la medicación utilizada o sus propias características". Puede que no sea capaz de responder en ese momento e incluso que después no recuerde lo ocurrido, pero, para ella, "eso no significa que haya que dar por hecho que no percibe nada".

Hawa subraya que, al final, se trata de personas que dependen completamente de los profesionales sanitarios, "para muchas cosas". "Así que también tenemos que poner ese cuidado en la manera en la que nos comunicamos con ellas", añade.

"Detrás de esos cables y máquinas hay una persona"

Para la técnica, esa forma de comunicarse debe mantenerse incluso durante las tareas más rutinarias. Como ejemplo, pone los cuidados de higiene, las movilizaciones o la aplicación de crema. "Cuando tengo que hacer alguna tarea de higiene y tengo que girarle o ponerle crema, se lo digo: 'Pepito, te voy a poner cremita fresquita en las piernas, no te asustes'", relata. Aunque, en ese momento, es consciente de que no la va a responder, subraya la importancia de saber que "detrás de todos esos cables y máquinas sigue habiendo una persona".

Precisamente ahí está una de las cuestiones que considera fundamentales: no normalizar hasta el punto de olvidar quién está delante. Lo que para el profesional puede ser una tarea cotidiana, para el paciente sigue siendo una intervención sobre su cuerpo y su intimidad: "Es una persona que tiene dignidad y hay que respetarla, así como su espacio".

La TCAE insiste también en la importancia de ponerse en el lugar del paciente. En una UCI hay máquinas, ruido, profesionales entrando y saliendo constantemente y procedimientos que pueden sucederse durante todo el día. Y, bajo todo ese caos, los sanitarios "a veces van como máquinas". "Imagínate todo eso y que de repente empiecen a tocarte sin saber qué te están haciendo", señala la técnica, que considera que "lo mínimo es explicarlo".

Reconoce que no siempre es posible saber hasta qué punto una persona sedada escucha, percibe o siente lo que ocurre a su alrededor. Por lo que, en este sentido, "no se puede actuar como si no hubiera nadie ahí".

Su experiencia en la unidad le ha servido para entender que el trabajo en una UCI no se limita a realizar técnicas o procedimientos correctamente. También implica cuidar la forma en la que se trata a la persona durante todo el proceso. "Se trata de hacer sentir a la persona, pese a la situación en la que está, que sabemos que sigue ahí", añade.

Esta es una de las enseñanzas que más le ha marcado y que considera importante "transmitir tanto a quienes vayan a realizar prácticas en una UCI como a quienes ya trabajan" en este tipo de unidades.

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