Durante décadas, buena parte del consejo médico cuando un paciente sufría problemas de corazón empujaba al reposo y al descanso. Sin embargo, un estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC Congress 2026), celebrado en Múnich, le da la vuelta a esa idea en uno de los trastornos del ritmo más frecuentes, la fibrilación auricular. Sus resultados apuntan a que, lejos de ser una amenaza, el ejercicio bien pautado funciona como una herramienta de tratamiento.
Así lo ha divulgado el cardiólogo José Abellán, una de las voces de referencia de la Cardiología en redes, que se ha hecho eco del ensayo en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram para desmontar una creencia muy arraigada. "El ejercicio no es el enemigo del corazón, sino una de las herramientas más potentes para entrenarlo", resume el especialista. Sin embargo, no todo ejercicio vale ni tampoco hacerlo por libre, ya que todo el estudio fue individualizado y guiado.
¿Qué midió el estudio?
El ensayo, denominado Nexaf, se llevó a cabo en tres centros de Noruega e incluyó a 295 pacientes con fibrilación auricular no permanente y un nivel de actividad física por debajo de lo recomendado. Los participantes, de 64 años de media y un 30% mujeres, se repartieron al azar en dos grupos. Uno siguió un programa de ejercicio durante un año y el otro recibió la atención habitual, sin ejercicio estructurado ni supervisado.
Conviene precisar cómo fue ese entrenamiento, porque no consistió en un año entero bajo supervisión. El programa combinó ocho sesiones supervisadas de alta intensidad durante las primeras cuatro a seis semanas y, a partir de ahí, ejercicio en casa con seguimiento a distancia mediante un reloj inteligente, una aplicación y una plataforma web. Además, a todos los pacientes se les implantó un monitor cardiaco para medir con precisión el tiempo que pasaban en arritmia.
El resultado principal fue una reducción relativa del 45% en la carga de fibrilación auricular (el porcentaje de tiempo en arritmia) en el grupo que hizo ejercicio frente al de cuidado habitual: del 7,1 al 3,9% del tiempo monitorizado al cabo de un año. A ello se sumaron una mejor capacidad cardiorrespiratoria, una frecuencia cardiaca en reposo más baja y una caída del 37 por ciento en el total de hospitalizaciones (del 46 por ciento en las relacionadas con la arritmia).
Pero no todos fueron beneficios, pues el estudio no encontró una mejora significativa en la calidad de vida específica de la fibrilación auricular. El investigador principal, Bjarne Nes, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, resumió el balance señalando que la intervención "logró una reducción relevante de la carga total de fibrilación auricular, mejoró la forma física y redujo los ingresos hospitalarios por arritmia frente al tratamiento habitual".
El corazón se entrena, no se apaga
La lectura de fondo es la que interesa a Abellán y la que, según él, más cuesta interiorizar al paciente. Es habitual que al empezar a moverse aparezcan palpitaciones o la sensación de estar forzando la máquina; lo que ocurre, sostiene, es justo lo contrario: el corazón se está entrenando. "Tener un problema de corazón no implica que quedarse quieto sea siempre la opción más segura", subraya el cardiólogo.
Ahora bien, el mensaje no es una invitación a lanzarse a hacer ejercicio sin control. "Esto no significa que todo el mundo deba empezar mañana a hacer ejercicio de alta intensidad", advierte Abellán, que insiste en el carácter individualizado del programa. "La clave no es hacer más, sino hacer el ejercicio adecuado para cada persona", zanja. De hecho, recuerda, muchas personas mejoran notablemente solo con ejercicio moderado, y la intensidad idónea depende de cada caso.
El propio marco del congreso refuerza esa idea. La ESC ha publicado recientemente sus primeras guías dedicadas específicamente a la rehabilitación cardiaca, un ámbito en el que, pese a las recomendaciones, el ejercicio sigue infrautilizado. Como recordó Nes, solo alrededor de 1 de cada 10 pacientes que podrían beneficiarse es derivado a un programa de rehabilitación basado en ejercicio.
