La Federación Estatal de Sindicatos Veterinarios (Fesvet) trasladará a los partidos políticos la necesidad de incorporar a su proyecto la reducción del IVA que se aplica en las clínicas para animales de compañía, que en la actualidad alcanza el 21 por ciento (el máximo que se puede exigir en España). Manuel Martínez, presidente de esta organización, sostiene que se trata de un problema de salud pública, pues se trata de un sobrecoste que desincentiva “diagnósticos tempranos, vacunaciones, tratamientos preventivos y urgencias”. La otra vía pasa por la tramitación de una iniciativa legislativa popular, que precisa de 500.000 firmas validadas.
“Lo que estamos haciendo desde el Comité de Crisis Veterinario, en estos momentos en los que los partidos políticos están ultimando sus programas electorales, es enviarles nuestra opinión sobre las necesidades de la profesión veterinaria, de modo que forme parte del debate electoral y se traduzca en compromisos programáticos concretos para la próxima legislatura”, explica a Redacción Médica el responsable de Fesvet, quien sitúa la reducción del IVA de sanidad animal como una de sus prioridades.
Martínez detalla que el proceso “iría relacionado con el reconocimiento” de las clínicas veterinarias “como centros sanitarios directamente relacionados no solo con la salud y bienestar animal sino también con la salud pública”. Apela, en este sentido, a “su relevante papel en la prevención y vigilancia de las zoonosis, la lucha contra las resistencias antimicrobianas y la seguridad sanitaria bajo el paradigma ‘Una sola salud’ (‘One Health’).
“Este reconocimiento nos llevaría a la reducción del IVA como venimos pidiendo toda la comunidad veterinaria en su conjunto”, asevera.
En concreto, desde Fesvet trasladarán a los grupos políticos que el actual tipo impositivo “penaliza económicamente el acceso a cuidados esenciales para animales de compañía”. “Y, por tanto, nos afecta a todos como sociedad, ya que influye directamente en la salud pública, al control de zoonosis y al bienestar animal”. En esta línea, Martínez destaca que el IVA vigente “se traduce en un sobrecoste que desincentiva diagnósticos tempranos, vacunaciones, tratamientos preventivos y urgencias, con el consiguiente riesgo sanitario”.
“Por otro lado, los beneficios de la tenencia de animales para la salud de las personas, por ejemplo a nivel de salud mental o salud cardiológica, están totalmente acreditados -continúa-. Por ello los animales de compañía cumplen también un papel esencial sobre la salud de las personas, y a nivel social (soledad, perros de asistencia, etc.)”.
Reducción del uso de antibióticos
A juicio de Fesvet, España debería establecer un tipo reducido o superreducido a los servicios veterinarios “reconociendo su impacto en la salud pública y su función social para evitar dificultar el acceso asequible a servicios esenciales”.
Recuerda además que la Organización Colegial Veterinaria (OCV) ya ha exteriorizado que “una fiscalidad elevada en servicios veterinarios dificulta la medicina preventiva, puede retrasar decisiones sanitarias relevantes y afecta especialmente a hogares y entornos con mayor vulnerabilidad, teniendo además un impacto indirecto en costes sanitarios y de control público que podrían prevenirse mediante una mayor accesibilidad a la atención veterinaria básica”.
“Es evidente que el IVA del 21 por ciento disuade al responsable del animal de solicitar actuaciones sanitarias preventivas que precisamente pretenden evitar tratamientos medicamentosos en muchos casos con antimicrobianos -concluye-. Su corrección llevaría a una reducción del uso de antibióticos y por tanto es un factor muy relevante en la lucha contra las resistencias antimicrobianas, tan importante para la salud pública”.
