Unos 1.400 veterinarios se gradúan cada año en España. El proceso asistencial, la producción ganadera o la inspección y control sanitario son algunos de los ámbitos que recogerán a los nuevos profesionales. Sin embargo, el código postal de la clínica, la explotación o la entidad inspectora no tiene por qué ser español. Es más, muchos estudiantes del grado en Veterinaria sueñan con un contrato más allá de las fronteras nacionales. Las condiciones laborales, los salarios o el escaso reconocimiento de la investigación espantan al talento generado por las universidades. Una serie de problemáticas para las que solo encuentran respuesta en hacer la maleta y comprar un billete de avión.
"Yo entré al grado con la idea de irme de España", afirma con contundencia Adrián Merino a Redacción Médica. El joven ingresó en la facultad hace menos de dos meses, pero tiene claro que ejercerá su profesión fuera de su país de origen. En concreto, una experiencia laboral previa le impulsó a tomar esta decisión. "He estado haciendo prácticas en una clínica y las condiciones que tienen son muy malas", asegura. Precisamente, uno de los principales motivos por los que los veterinarios españoles abandonan su lugar de nacimiento es el exceso de horas que afrontan, producido por su propia escasez en diversas provincias, especialmente en áreas rurales.
Su opinión no es una excepción. De hecho, se repite entre sus compañeros de curso. Gabriel Roquerol no descarta mudarse al conseguir su titulación. "Nos han comentado que las condiciones no suelen ser muy buenas aquí", indica. Nora Masón se plantea trasladarse a algún país europeo por "el mayor respeto existente hacia la mascota y el propio profesional". Junto a ella, Inés Díaz y Laura Mohedano asienten con la cabeza. "Los salarios son generalmente más altos que los que hay ahora mismo en España", incide la segunda.
Juan Cancela ya se mudó para realizar el grado. El joven es nativo de Portugal y se desplazó hasta Madrid para formarse. Por ello, modificar su lugar de residencia no supone ningún problema para él. En concreto, apostaría por un cambio de latitud: desde el sur hasta el norte de Europa. "Las condiciones son mucho mejores allá", destaca.
El objetivo perdura durante la carrera
La intención de migrar no es simplemente una idea del alumnado de primer año. La intención se transforma en propósito a medida que los futuros veterinarios pasan de curso. Antía Fernández está matriculada en cuarto y no solo se plantea irse de España, sino que lo afirma. "Estoy bastante segura de que me voy", indica. El motivo vuelve a ser el salario. "Después de cinco años dejándome la piel en el grado no considero que vaya a recibir un sueldo digno por todo el esfuerzo realizado", agrega.
La joven entiende que no se puede aspirar a cobrar el máximo nada más salir de la facultad, pero tampoco considera que la media retributiva de España sea la más adecuada. Según un estudio de la Universidad de Medicina Veterinaria de Budapest, un recién graduado ingresa anualmente entre 38.000 y 43.000 euros en Reino Unido, entre 45.000 y 55.000 euros en Alemania, o entre 40.000 y 54.000 euros en Francia. La cifra asciende a los 83.000 euros en Estados Unidos. Estas cuantías son ampliamente superiores a las españolas. En nuestro país, un profesional titulado hace poco tiempo no alcanza los 22.000 euros.
Sin embargo, no todo es el dinero. El reconocimiento del gremio también influye en la decisión de migrar. África Fonseca, alumna de tercero, dice que "se irá al cien por cien", en parte, por "la mala imagen que se tiene del veterinario" en ámbitos como el del rescate animal. "La gente no sabe realmente lo que implica trabajar en esta profesión", asevera. A su lado, Irene Hernán critica que todavía haya personas que no los considere sanitarios. "No nos toman por médicos y, al final, esta carrera es Medicina, pero para más especies", incide.
Destinos predilectos
Los alumnos interesados en vivir en otro país en un futuro podrían encontrarse. Los destinos se repiten y Europa vuelve a ser la protagonista de los anhelos de mudanza. Suiza, Alemania, Reino Unido, Francia, Irlanda y Países Bajos son los enclaves más nombrados por el estudiantado de Veterinaria. No obstante, también aparecen lugares más lejanos. Estados Unidos se persona en el listado, junto a Australia, sobre el cual varios matriculados comentan que "tiene muy buenas condiciones laborales".
Sin embargo, no todos los estudiantes tienen tan claro que cambiarán de país al acabar el grado. Joel Ribé no deja de darle vueltas a la idea de migrar, pero también le gustaría poder trabajar como veterinario en España. "No me importaría quedarme por aquí", admite. "La verdad es que no lo tengo claro", sentencia.
La universidad no deja de ser un espacio en el que se perfilan expectativas que no siempre llegan a materializarse. Sin embargo, sí que actúa como termómetro de los deseos de las próximas generaciones de profesionales. En el caso de los veterinarios, uno de estos es ejercer fuera de España. Buena parte del talento en salud animal pretende despedirse del país tras su graduación, incitado por el estado del gremio. Decir 'adiós', para pronunciar 'hello', 'Hallo' o 'salut'. Cada vez menos alumnos apuestan por un simple 'hola'.