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El cerebro de los delfines puede contribuir a una comprensión más exacta de los mecanismos del envejecimiento de este órgano y su relación con enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, de forma que se allane el camino hacia su diagnóstico precoz. En este cometido trabajan investigadores de la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX) y su Fundación, que se han servido de muestras de una docena de cetáceos varados en las costas gallegas en el marco de un estudio pionero en España.

Abanderan la investigación preliminar (publicada en la revista científica Biology) Fernando Vásquez y Belén Alonso-Estanillo, que se han dedicado a estudiar la presencia de la proteína TAU fosforilada (AT100) en el cerebro de los delfines. Se trata de un biomarcador asociado en humanos a procesos neurodegenerativos que aumenta con la edad de los animales, lo que permite ahondar en el conocimiento de cómo envejece el cerebro en especies sometidas a condiciones fisiológicas extremas.

En declaraciones a Redacción Médica, Fernando Vásquez destaca que las muestras proceden de cetáceos varados en las costas del Cantábrico y el Atlántico. “Aplicamos una técnica de inmunohistoquímica (que consiste en utilizar anticuerpos para detectar proteínas o antígenos específicos) que ya habíamos puesto a punto en otro proyecto relacionado con la proteína TAU que aparece en neuronas de pacientes alzhéimer”.

El desencadenante de la muerte de las neuronas

El propio Vásquez detalla que lo primero que se comprobó “era ver si funcionaba este tipos de técnicas que ya se habían utilizado en ratones y luego ver si había lesiones similares o esa positividad” a la AT100. Lo que hace el biomarcador, continúa, “es evidenciar esta proteína que se ha fosforilado de forma anómala y que luego lleva a la muerte de las neuronas”.

Los investigadores se han dedicado a estudiar la presencia de la proteína TAU fosforilada (AT100) en el cerebro de los delfines. UAX

En concreto, los investigadores apuntan a que, en el caso de los cetáceos, que realizan inmersiones profundas y repetidas que exponen a su organismo a episodios de hipoxia intermitente, la proteína AT100 podría desempeñar una función neuroprotectora ayudando a preservar la integridad celular frente al estrés oxidativo derivado de la falta temporal de oxígeno.

Los resultados, recalca el investigador de la UAX, “fueron más que satisfactorios”, pues mostraron una alta positividad a esta proteína anómala (más del 70 por ciento) en el neocórtex y el cerebelo de los cetáceos adultos. Una cifra que disminuye significativamente en los especímenes jóvenes. Estos hallazgos abren la posibilidad de que estos cuadros degenerativos en el sistema nervioso estén relacionados con los varamientos.

Vásquez estaca que estas investigaciones allanan el camino hacia un diagnóstico precoz del Alzheimer, pues detectar los cambios de la proteína TAU mediante análisis de sangre permitiría un diagnóstico anticipado y facilitaría el tratamiento para atenuar la sintomatología degenerativa en humanos. “Hasta hace unos años esto era impensable”, subraya.

Nueva investigación sobre contaminación en el mar

El equipo tiene un segundo artículo en fase de revisión, realizado junto al Departamento de Toxicología de la Universidad de Murcia. En él buscan marcadores de metales pesados (mercurio, cadmio y plomo) en la grasa, hígado y tejido muscular de las muestras necropsiadas, como indicadores de la contaminación en el mar. “Ya está enviado a la revista y en proceso de revisión”, concluye.