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España acaba de sufrir la segunda tragedia de la alta velocidad en el mismo año. Escasos meses después del accidente de Adamuz, que se saldó con 46 víctimas mortales, otro alcance entre trenes deja al menos 68 fallecidos. Y es que, cada vez que ocurre un episodio de estas características, entra en juego el papel de los médicos forenses, los profesionales que se encargan, entre otros, de realizar autopsias e identificar a las víctimas. Para ello siguen un determinado protocolo que busca "determinar las causas y circunstancias de la muerte", explica en Redacción Médica la presidenta de la Asociación Nacional de esta especialidad (ANMF), Clara Ortega. Aunque esa pauta común de ámbito estatal, inevitablemente, se adapta un poco en función de cada comunidad autónoma, ha añadido el director del Institut de Medicina Legal i Ciències Forenses de Catalunya del Departament de Justícia i Qualitat Democràtica (Imlcfc), Eneko Barbería.

Ahora, a poco más de 24 horas desde el accidente de Urda (Toledo), la principal urgencia es la identificación de los fallecidos, un proceso "que varía mucho según el tipo de sucesos", detalla Ortega. Lo más rápido es hacer esta identificación mediante "huellas dactilares", lo que la presidenta de la ANMF define como "la forma más rápida". Sin embargo, no siempre es posible: "A veces no se puede obtener la huella, que la persona no tenga DNI o que no sea española", agrega.

En estos casos se recurre a otras técnicas: el análisis genético u odontológico. "Estos procesos tardan más. El análisis genético requiere de comparación con un familiar fallecido, por lo que hay que tomar muestras a las víctimas y es más complejo". En cualquier caso, insiste: "El tiempo es muy variable". "Se trata de hacer en horas o días, pero depende del volumen de fallecidos y otros factores", reconoce. Barbería recomienda a los familiares de víctimas implicadas en sucesos así que se informen a través de fuentes y canales oficiales, que serán los que indiquen cómo proceder.

Un protocolo de identificación coordinado en toda España

Este sistema de identificación de víctimas está "totalmente garantizado en todo el país". Como referencia para ello se encuentra el "Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses", donde se envían "las muestras". También forman parte de este proceso los laboratorios de la Guardia Civil o la Policía, que también las reciben. "Todos los institutos nos ponemos a disposición de la dirección del Instituto de Medicina Legal", asegura.

En el caso del Institut de Medicina Legal i Ciències Forenses de Catalunya del Departament de Justícia i Qualitat Democràtica este ha ofrecido diez médicos forenses, en el marco del mecanismo de coordinación forense estatal, según ha detallado Barbería.

A pesar de la complicación que conlleva este tipo de episodios en los que hay numerosas víctimas, como en la Dana del 2024, Ortega considera que España está preparada para afrontar crisis de este calibre: "Lo hemos demostrado. En el sentido técnico se han resuelto muy bien casos de una grandísima dificultad. Para nosotros es un gran sobresfuerzo y creo que la actuación de mis compañeros en los últimos sucesos es admirable". Coincide en la misma idea Barbería, aunque reconoce que "ante una situación como esta se desborda la capacidad de un instituto", tanto por el número de cadáveres como el proceso de identificación.

Aun así, todo tiene claros y sombras. Ortega sugiere que una de las principales debilidades del sistema actual es la frecuencia de simulacros, una de las herramientas que mejor permite preparar a los profesionales ante este tipo de crisis: "Es fundamental estar preparado y para ello hay que conocer el protocolo y hacer simulacros. Se tienen que hacer más regularmente y hace falta renovarse e insistir mucho en la formación".

Impacto psicológico en profesionales

Preguntada por el impacto real de este tipo de tragedias en los profesionales, Ortega admite que "es un problema al que no se le da la importancia que tiene". Es algo que afecta "a todos" los profesionales: "Muchos compañeros necesitan posteriormente atención psicológica. Son experiencias muy fuertes, muy duras y con mucha exigencia", asegura. "Es importante que seamos conscientes de ello y de que podemos pedir ayuda".

Por su parte, Barbería ha destacado que los médicos forenses que trabajan en sucesos con múltiples víctimas reciben apoyo psicológico. "Estamos acostumbrados a trabajar con cadáveres, pero no con estas magnitudes", ha matizado. Alejados del foco mediático hasta que ocurre una desgracia como esta, el director del Imlcfc pone de manifiesto que la labor de los médicos forenses ayuda a identificar a las víctimas, junto a la policía científica, y conocer la causa de la muerte de cada una. "Ponemos un sello de calidad dentro de este tipo de sucesos tan trágicos y complicados de gestionar", ha concluido.