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El posible descontento tras una cirugía estética puede generar incertidumbre en el paciente, especialmente tras intervenciones complejas. Antes de plantear una reclamación o pedir una segunda operación, es importante contactar con el profesional para evaluar el resultado y valorar las opciones disponibles. "La gestión de una posible insatisfacción debe comenzar antes de la intervención", explica en declaraciones a Redacción Médica José Ángel Lozano Orella, vicepresidente de Cirugía Estética y Sanidad Privada de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Secpre).

"En la primera consulta es esencial explicar los riesgos generales de cualquier procedimiento quirúrgico, así como las limitaciones de la técnica y la posibilidad de que el resultado no responda plenamente a las expectativas del paciente", añade. "Si el resultado genera dudas o insatisfacción, es importante escuchar al paciente, explorar sus motivos y valorar de forma objetiva la evolución".

Sin embargo, recuerda que en cirugía estética los resultados definitivos "suelen evaluarse una vez completado el proceso de cicatrización y estabilización de los tejidos"; un proceso que normalmente "requiere alrededor de un año". En aquellos casos en los que sí está indicada una revisión quirúrgica, el profesional "debe explicar qué aspectos pueden mejorarse, cuáles son las limitaciones y qué riesgos y costes tendría el nuevo procedimiento".

Agresiones a profesionales

Recordemos que en 2025, en España se registraron más de 18.500 agresiones a profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS), lo que supuso un aumento del 8,74 por ciento respecto al año anterior. Uno de los casos más recientes y mediáticos en nuestro país es el caso del cirujano Alexander Aslani en Marbella, quien perdió la vida tras ser asesinado en su consulta. "Un hecho de esta gravedad obliga a insistir en que la seguridad de los profesionales sanitarios debe ser una prioridad institucional y social", señala Lozano Orella. "Ninguna discrepancia sobre un diagnóstico, un tratamiento, el resultado de una intervención o su coste puede justificar amenazas o violencia contra un profesional".

A pesar de que los hechos se produjeran en el ámbito de la medicina privada, el profesional advierte que "las agresiones verbales, las amenazas y las agresiones físicas afectan al conjunto del sistema sanitario", por lo que insiste en que "un sistema seguro debe ofrecer vías eficaces, transparentes y pacíficas" para la resolución de este tipo de conflictos, "sin normalizar la intimidación".

Mecanismos de mediación entre profesional y paciente

En aquellos casos en los que se produce un claro desacuerdo entre el profesional y el paciente, "puede ser útil una reunión clínica específica para revisar el caso, explicar la evolución y explorar soluciones razonables". Asimismo, "cabe valorar mecanismos de mediación o asesoramiento independiente".

Por su parte, los Colegios Oficiales Médicos "pueden orientar al profesional y recibir quejas deontológicas". Por su parte, sociedades científicas como la Secpre no deben confundir "su papel con el de los tribunales, las aseguradoras o colegios competentes en materia deontológica". En situaciones de conflicto, la sociedad "puede ofrecer a sus miembros orientación o asesoramiento jurídico", siempre contemplando su intervención "como apoyo y orientación al cirujano" y no como "mediación formal ni sustitución de los procedimientos institucionales establecidos".

Qué hacer en caso de conflicto activo

Si tras el resultado de una cirugía estética o cualquier otro tipo de intervención el paciente se muestra especialmente conflictivo, Lozano Orella establece que lo fundamental es "actuar con serenidad, prudencia y asesoramiento". Ante conductas amenazantes, "el cirujano debe evitar la confrontación, no responder de forma impulsiva y priorizar la seguridad propia, la del equipo y la de otros pacientes".

En situaciones especialmente delicadas, el facultativo insta a comunicar "los hechos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, o ponerlos en conocimiento de la autoridad judicial". En cualquier caso, advierte que "ante un incidente activo, la prioridad es evitar la escalada" y recomienda "conservar los mensajes, registrar los incidentes y evitar actuaciones improvisadas".

Canales de asesoramiento para el cirujano

Asimismo, aquellos profesionales que reciben amenazas, acoso o intimidaciones pueden recurrir a diferentes canales en busca de consejo y ayuda, como los Colegios Oficiales de Médicos o los interlocutores policiales sanitarios de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, "especialmente cuando existan amenazas graves, acoso persistente o indicios de riesgo para la integridad del profesional".

Si se producen lesiones "debe solicitarse valoración sanitaria" y, en contextos en los que "exista un riesgo fundamentado, el centro puede valorar medidas preventivas". En cambio, si la relación entre el paciente y el cirujano "se vuelve inviable, puede estudiarse su finalización o la derivación a otro profesional, garantizando la continuidad asistencial y evitando el abandono del paciente". En definitiva, "la protección del personal sanitario no es incompatible con el derecho del paciente a reclamar".