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La equidad territorial es también una de las asignaturas pendientes dentro del ámbito neumológico, tal y como evidencia el informe Neumocal 2025, elaborado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). Si bien el documento no refleja diferencias significativas en la mortalidad hospitalaria ajustada por riesgo asociadas a la complejidad o el tamaño del hospital, sí que pone de manifiesto importantes fluctuaciones en este indicador dependiendo de la comunidad autónoma.

En el caso de la neumonía, las tasas de mortalidad ajustada por riesgo llegan a ser el doble en algunas regiones., según el modelo de ajuste utilizado (RAMER). Con un máximo del 8,3 por ciento, Castilla y León se situaría como la región con el índice más elevado, duplicando a Baleares, que ostenta el mínimo con un 4,3 por ciento. Si hablamos de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), la variabilidad regional es menor que en la neumonía, pero sigue presentando disparidades que van desde el 10,1 por ciento de mortalidad en Andalucía hasta el 14,8 por ciento en Asturias. No se ha encontrado, sin embargo, relación entre la proporción de altas que son gestionadas específicamente por Neumología y la mortalidad ajustada por riesgo en cada territorio.

Por tanto, el código postal marca la diferencia y no el tipo de hospital, como deja ver el documento, elaborado a partir de los datos extraídos en 151 Servicios de Neumología, el 69 por ciento de los existentes en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Ni en neumonía ni en EPOC se reseñaron desigualdades en cuanto a mortalidad ligadas al nivel de complejidad del hospital en relación a su tamaño o al número de camas. El único área donde las características del centro parecen ser un factor determinante es en asma y las neoplasias, donde las tasas brutas de fallecimientos sí resultan significativamente menores en los hospitales de mayor complejidad.

En cuanto al tipo de Servicio, la tasa bruta de mortalidad por enfermedades respiratorias es considerablemente mayor en los servicios de Medicina Interna (12,2 por ciento) frente a los de Neumología (3,7 por ciento). Sin embargo, tal y como explica el informe, esto no refleja una mejor o peor calidad asistencial, ya que los internistas atienden a una población de mayor edad y con un índice de comorbilidad más elevado, mientras que los Servicios de Neumología tienden a seleccionar y tratar a pacientes respiratorios "puros", lo que explica sus menores tasas brutas de mortalidad.

Desigualdad en acceso a UCRIs

Aun así, cabe reseñar que la distancia entre comunidades autónomas también es amplia si se atiende a los recursos y a la capacidad diagnóstica. Mientras que Asturias y Castilla y León tendrían un promedio de 11,3 camas por 100.000 habitantes, País Vasco tendría aproximadamente la mitad, con unas 5 camas por 100.000 habitantes. No obstante, es en las Unidades de Cuidados Respiratorios Intermedios (UCRI) donde se observa una mayor inequidad, con una dotación que varía desde 3,9 hasta 17,6 camas por millón de habitantes. Andalucía es la comunidad con menor dotación (0,39 por 100.000 habitantes) y Asturias la que cuenta con mayor disponibilidad (1,76 por 100.000 habitantes).

El acceso a los programas de rehabilitación respiratoria también viene marcado por el territorio en el que se encuentra el paciente. En lugares como Extremadura, solo el 25% de los hospitales ofrece rehabilitación para pacientes ingresados y ninguno dispone de rehabilitación ambulatoria.

En cuanto al equipamiento diagnóstico, lo cierto es que la disponibilidad de espirómetros presenta una distribución bastante homogénea a nivel nacional, con un promedio de 1,3 por cada 100.000 habitantes. Andalucía, a pesar de su tamaño, vuelve a situarse en el límite inferior (0,81), mientras que Extremadura lidera la lista (1,85).

Por tipo de patología, el documento destaca un fuerte incremento de los ingresos hospitalarios por tromboembolismo pulmonar (TEP)- motivada posiblemente por el envejecimiento general de la población- si bien, la mortalidad bruta asociada a esta enfermedad habría experimentado un ligero descenso, al igual que la estancia media de los pacientes ingresados. Algo similar ocurría con las hospitalizaciones por asma, mostrando una tendencia a la baja, debido, en parte, a un mejor manejo de la enfermedad en el ámbito ambulatorio.

Relevo generacional

Tal y como avanzó la propia sociedad a Redacción Médica en el mes de julio, el informe también pone el acento en la preocupación de la especialidad por el relevo generacional, teniendo en cuenta el envejecimiento de las plantillas en estos Servicios, en los que el 26 por ciento de los neumólogos en activo tiene 55 años o más. Un dato que choca con lo vaticinado por el Informe de necesidad de médicos especialistas en España 2023-2035, encargado por el Ministerio de Sanidad y elaborado por las investigadoras Patricia Barber Pérez y Beatriz González López-Valcárcel, y que sitúa a la Neumología entre las diez especialidades que podrían alcanzar un superávit moderado de profesionales ya en 2029.

Al igual que en otros aspectos, la distribución de profesionales entre las comunidades autónomas también es desigual. Es por este motivo por el que la especialidad insiste en la necesidad de empezar a planificar y adaptar los recursos humanos para garantizar la atención en los próximos años.

Recursos Humanos y Relevo Generacional: La ratio se sitúa en 4,1 neumólogos por cada 100.000 habitantes. Se evidencia un envejecimiento significativo de las plantillas, ya que el 26% de los especialistas tiene 55 o más años, lo que compromete la cobertura futura y requiere estrategias urgentes de planificación.