La cronicidad, la fragmentación entre niveles asistenciales y las diferencias en la práctica clínica son algunos de los retos de la Atención Primaria, mientras la demanda asistencial obliga a mejorar la capacidad de respuesta del sistema sanitario. En este escenario, el proyecto Carabela, impulsado por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), ha identificado 21 áreas de mejora y 37 posibles soluciones (15 de ellas ya implantadas) a partir del trabajo desarrollado con profesionales sanitarios. Así, sus resultados y las iniciativas para mejorar la eficiencia del Sistema Nacional de Salud (SNS) se han abordado en el 48º Congreso Nacional de esta entidad.
Su presidente, José Polo, ha defendido que el programa no debe entenderse como una actuación aislada, sino como una herramienta para "aprender de la experiencia acumulada y convertir ese conocimiento en medidas concretas". Su planteamiento parte de una doble necesidad: conocer mejor qué sucede en las consultas y utilizar esa información para cambiar la práctica clínica especialmente en el abordaje de pacientes crónicos de cinco patologías prevalentes en este nivel asistencial: EPOC, asma, enfermedad renal crónica, insuficiencia cardíaca y diabetes.
José Polo, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).
Además, ha destacado la dimensión del trabajo desarrollado: en la iniciativa han participado 1.003 centros de salud, 135 hospitales y 1.642 profesionales, y se han celebrado 498 reuniones. Estas cifras, ha señalado, reflejan "la participación y el esfuerzo" de los equipos implicados en el análisis de los procesos asistenciales.
Reducir la variabilidad y compartir soluciones
Mientras, Rafael Micó, vicepresidente de Semergen, ha defendido que la transformación de la Atención Primaria requiere pasar de una dinámica centrada en responder a la demanda diaria a otra que permita anticiparse a las necesidades, es decir, "de un modelo reactivo a uno proactivo". Para lograrlo, ha apelado al liderazgo de los profesionales y a su capacidad para impulsar cambios desde las propias consultas.
Así, ha explicado que Carabela se extendió a los centros de salud después de desarrollarse durante años en el ámbito hospitalario. A partir de centros de referencia vinculados a sus hospitales, los equipos revisaron procesos relacionados con patologías prevalentes y analizaron las dificultades del trabajo cotidiano. En ese examen participaron médicos, profesionales de Enfermería y trabajadores sociales.
Rafael Micó, vicepresidente de Semergen.
El análisis permitió "agrupar las necesidades en seis ámbitos": protocolos, recursos, tecnología, organización, educación y formación. Micó ha subrayado especialmente las carencias en continuidad asistencial, "la falta de una historia clínica compartida" y la "ausencia de alertas" que ayuden a detectar problemas, interacciones o pruebas pendientes. Estas herramientas. asegura, permitirían mejorar la coordinación asistencial y evitar que los profesionales tengan que actuar sin disponer de todos los datos necesarios sobre el paciente.
También ha advertido que un mismo paciente puede recibir una atención diferente según el centro o el territorio. Para reducir esa variabilidad, ha propuesto aprovechar las experiencias que ya funcionan y trasladarlas, con las adaptaciones locales necesarias, a otros lugares, defendiendo que compartir soluciones evitaría duplicar esfuerzos y permitiría dedicar más recursos a mejorar la asistencia.
Más allá de la identificación de necesidades, Carabela ya ha avanzado en la aplicación de medidas concretas. Según ha explicado Micó en Redacción Médica, se han diseñado procesos asistenciales y se ha podido medir la implementación de "15 soluciones". Entre los ejemplos, ha citado la formación de profesionales para impulsar la realización de espirometrías en centros de salud que disponían de espirómetros, pero no utilizaban esta herramienta diagnóstica.
Asimismo, el proyecto ha desarrollado procesos de atención integrada para la insuficiencia cardíaca y consultas específicas para la enfermedad renal crónica, iniciativas que buscan trasladar las propuestas de mejora a la práctica clínica y facilitar una atención más coordinada a los pacientes con patologías crónicas.
Como instrumento para documentar estos avances, Carabela cuenta con un documento en el que se recogen los compromisos y las experiencias de los centros de salud donde se han implantado las medidas. Esto permite registrar las soluciones desarrolladas y compartir los progresos de los equipos participantes, con el objetivo de favorecer la extensión de las mejoras a otros centros sanitarios.
IA para detectar la enfermedad renal
Justamente, otro de los proyectos presentados ha sido el Plan de Gestión Inteligente de la Detección, Evaluación y Seguimiento de la Enfermedad Renal Crónica (Piercia), desarrollado en el área del Campo de Gibraltar para mejorar la detección y el seguimiento de esta patología, incluida dentro del proyecto Carabela, a través de Inteligencia Artificial. El punto de partida, ha contado José Escribano, miembro del Grupo de Trabajo de Diabetes, Endocrinología y Metabolismo de Semergen, fue un estudio que encontró esta patología en uno de cada cinco pacientes mayores de 45 años y en uno de cada tres pacientes con diabetes. Sin embargo, solo el 48 por ciento tenía completada la evaluación de salud renal, un resultado que llevó al equipo a diseñar una intervención.
El proyecto integra distintas actuaciones: cribado a partir de las analíticas, clasificación de la enfermedad, formación e información para los profesionales y herramientas de gestión. La intención es que los sistemas informáticos faciliten la detección y el seguimiento, en vez de añadir tareas a la consulta. "Queríamos conseguir que fuera el sistema el que nos facilitara la calidad de nuestro trabajo y cubriera nuestras deficiencias", ha explicado.
José Escribano, miembro del Grupo de Trabajo de Diabetes, Endocrinología y Metabolismo de Semergen.
En concreto, el sistema incorpora automáticamente pruebas de función renal y albuminuria cuando los resultados analíticos y las características del paciente lo requieren, y utiliza algoritmos de IA para clasificar el riesgo de progresión de la enfermedad. Además, revisa la medicación activa para generar alertas ante posibles fármacos nefrotóxicos o situaciones que requieran ajustar las dosis según la función renal. De esta forma, la herramienta busca facilitar la detección precoz, reforzar la seguridad del tratamiento y evitar que los pacientes que necesitan seguimiento queden fuera del circuito asistencial.
Incorporar la Atención Primaria a la investigación clínica
Pero, en este contexto, es necesario abordar la colaboración público-privada como una vía para impulsar iniciativas de mejora asistencial, incorporar innovación al sistema sanitario y desarrollar soluciones. Yésica Hernández Brichis, directora Médico y de Regulatorio de AstraZeneca, ha defendido entonces que la colaboración entre el sistema sanitario y la industria debe generar "resultados sostenibles y medibles". "No es un patrocinio, no es una colaboración aislada", ha señalado al explicar que el propósito es impulsar iniciativas que contribuyan a transformar la asistencia a largo plazo.
Como ejemplo, ha presentado la adaptación de la metodología Carabela, que ha contado con el apoyo de AstraZeneca y otras sociedades científicas, a la investigación clínica. El trabajo busca identificar obstáculos que dificultan la participación de centros de Atención Primaria en ensayos clínicos y establecer circuitos que permitan integrar mejor a estos profesionales y a sus pacientes. Según ha explicado, muchas personas con enfermedades crónicas reciben seguimiento en Atención Primaria, pero la investigación continúa desarrollándose con frecuencia en entornos hospitalarios.
Yésica Hernández Brichis, directora Médico y de Regulatorio de AstraZeneca.
La iniciativa contempla una red de centros de Atención Primaria caracterizados para facilitar la identificación de pacientes y mejorar su participación en estudios. Hernández ha señalado que este enfoque puede ayudar a incorporar perfiles más diversos, incluidos pacientes de zonas rurales o periféricas que suelen quedar fuera de los ensayos.
La colaboración se ha concretado en iniciativas con el Hospital Vall d'Hebron y su centro de investigación, con estudios relacionados con obesidad y diabetes, así como con asma. Hernández Brichis ha subrayado que el avance requiere confianza, una gobernanza clara y evaluación del impacto.
En la mesa 'Potenciales soluciones para una Atención Primaria más eficiente y sostenible' también ha participado Francisco Jesús Morales, presidente de Semergen Canarias, que ha defendido el papel de las sociedades regionales en la mejora continua del manejo de los pacientes. Desde su proximidad a la realidad asistencial de cada territorio, ha argumentado que tienen capacidad para conectar a los médicos de Familia, promover iniciativas adaptadas al contexto local y trasladar las necesidades de los centros de salud a los espacios de decisión, lo que contribuye a impulsar una Atención Primaria más resolutiva, coordinada y centrada en las personas.
Francisco Jesús Morales, presidente de Semergen Canarias.