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El adelanto electoral al 29 de noviembre abre para la Atención Primaria un periodo de incertidumbre en el que, según advierte Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), pueden quedar en suspenso buena parte de los proyectos pendientes. La organización teme especialmente por la continuidad del Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027, al considerar que su desarrollo está condicionado a decisiones políticas. "En las elecciones y los periodos electorales todo se paraliza. Así estará hasta que haya unas nuevas personas que lo reactiven”, señala en Redacción Médica.

Y es que un posible cambio de Gobierno obliga a reordenar el calendario político y sitúa en segundo plano iniciativas sanitarias que dependen de la continuidad de los responsables del Ministerio y de la coordinación con las comunidades autónomas. La propia estructura descentralizada del Sistema Nacional de Salud (SNS) hace que buena parte de las competencias recaigan en las autonomías, pero desde SEMG consideran que el Gobierno central sigue teniendo un papel determinante en materias como las condiciones de los profesionales, la planificación sanitaria y el impulso de las estrategias nacionales de Atención Primaria.

Primaria como una promesa electoral

Para Armenteros, el principal problema es que el periodo electoral puede dejar los proyectos sometidos a decisión política en una situación de espera. “Me imagino que todo estará en un periodo de standby hasta que lleguen nuevos responsables, o si son los mismos que se mantienen, retomen”, explica.

El portavoz de SEMG considera que esta paralización puede afectar prácticamente al conjunto de las iniciativas previstas en el Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 2025-2027. A su juicio, resulta difícil determinar qué proyecto concreto podría sufrir más porque “el desarrollo de los planes sometidos a esa decisión política van a estar todos en un periodo de espera”.

El temor de la organización es que, durante la campaña electoral, las decisiones de calado queden relegadas. “Nadie se va a arriesgar a hacer nada que pueda beneficiar a unos o molestar a otros”, sostiene Armenteros, aunque matiza que las medidas podrían recuperar protagonismo en un caso concreto: “Salvo que haya un interés de ganancia electoral, que entonces sí que se van a por lo menos prometer”.

La situación preocupa especialmente a los médicos de Familia por la sucesión de planes y compromisos que, en opinión de SEMG, no siempre han terminado transformándose en cambios estructurales. “Ya llevamos muchos años de promesas políticas, de hablar de Atención Primaria como un elemento fundamental siempre en la política”, apunta el portavoz.

Armenteros considera que Atención Primaria "es un elemento de juego político importante" que luego acaba perdiendo fuerza. "De la misma manera que se habla intensamente en las campañas electorales, se olvida muy rápido cuando ya está el Gobierno en marcha”, afirma.

Incertidumbre sobre el futuro del Plan 2025-2027

Sobre si existe suficiente consenso entre las comunidades autónomas como para garantizar la continuidad del Plan de Atención Primaria pese al cambio de ciclo político, Armenteros se muestra poco optimista. "Estamos muy en duda de que se pueda suponer ese avance. No lo pensamos, no lo consideramos”, asegura.

La incertidumbre, según explica, tiene que ver con la falta de un impulso político que garantice que las medidas sigan avanzando durante el periodo electoral. “Si no hay un motor dinamizador que lo tenga, pues es muy difícil que se siga en marcha”, sostiene.

Sin embargo, el portavoz evita presentar como una certeza que todos los proyectos vayan a quedar paralizados y subraya que el escenario dependerá de las decisiones que adopten los próximos responsables. Por ello, la posición de SEMG pasa ahora por esperar a conocer quién asumirá las responsabilidades sanitarias tras las elecciones y cuáles serán sus prioridades.

Una oportunidad para cambiar la relación con los médicos

El adelanto electoral también abre, según SEMG, la posibilidad de un cambio en la interlocución entre el Ministerio y los profesionales sanitarios. Armenteros considera que la gestión de la actual ministra de Sanidad, Mónica García, ha generado "decepción" tanto para Primaria como para la Medicina en general debido a "sus actitudes a veces refractarias al cambio y a asumir las propuestas de los médicos".

En este contexto, el portavoz señala que el interés de SEMG no está tanto en el cambio político en sí mismo como en que quienes ocupen las responsabilidades sanitarias estén dispuestos a escuchar a los profesionales. “Lo que se abre en la legislatura es simplemente la posibilidad de que exista un cambio de personas y que esas personas estén más abiertas al diálogo y sobre todo más abiertas a las reivindicaciones históricas que tiene la Medicina dentro de las competencias que tiene un Gobierno central”, explica.

La huelga médica, también en el aire

El adelanto electoral introduce además incertidumbre sobre la huelga médica que estaba prevista y sobre su capacidad para conseguir cambios mientras el proyecto de ley del Estatuto Marco queda pendiente. Según Armenteros, el nuevo escenario político puede dificultar que una movilización tenga un objetivo concreto y capacidad efectiva para negociar con el Gobierno. En caso de que finalmente se mantuviera, considera que podría adquirir un carácter más simbólico, "como un aviso a navegantes para los que puedan venir en el futuro”.

“Con la experiencia que tenemos, podríamos decir que incluso hasta con un cierto grado de desesperanza, porque a medida que pasan los tiempos y hay diferentes responsables, las políticas sanitarias varían muy poco y nunca, de acuerdo a lo que es la opinión de los médicos en este caso y de la Atención Primaria en general. Estamos entre la duda y la incertidumbre”, concluye.