Una de las sociedades científicas que ha decidido presentar aportaciones a la consulta pública sobre la regulación de las Áreas de Capacitación Específica (ACE) impulsada por el Ministerio de Sanidad es la Asociación Española de Pediatría (AEP). La AEP centra sus propuestas en dos cambios principales. El primero, eliminar la obligación de esperar dos años tras finalizar el MIR para acceder a un ACE, de forma que los pediatras puedan iniciar directamente esta subespecialización al terminar la residencia. El segundo, adaptar la duración de las ACE al refuerzo de la formación de la especialidad. En este sentido, la entidad insiste en ampliar el MIR de Pediatría de cuatro a cinco años y en que los dos últimos estén orientados a perfiles específicos, como Atención Primaria y Comunitaria, hospital general o las distintas especialidades pediátricas. Así, quienes ya hayan adquirido esas competencias durante la residencia podrían acceder a un itinerario de ACE más corto.
La vicepresidenta de la institución, María del Mar Rodríguez Vázquez, explica en Redacción Médica las propuestas trasladadas al Ministerio de Sanidad en el marco de la consulta pública sobre las ACE ligadas a Pediatría: “Un elemento fundamental es que el MIR de Pediatría pase de cuatro a cinco años, una reivindicación histórica de la profesión. De esta manera, tres años servirían de formación básica y dos de formación orientados hacia diferentes perfiles, como Atención Primaria y Comunitaria, hospital general o especialidades pediátricas”.
En el esquema presentado por la AEP, una vez finalizada la residencia comenzarían las ACE, que mantendrían su función actual para aquellos ámbitos de mayor complejidad. En este sentido, la especialista afirma que “se ha solicitado a Sanidad que desaparezca la obligación de esperar dos años tras finalizar la residencia antes de acceder a un ACE. Actualmente, un pediatra termina la residencia, debe trabajar durante dos años y posteriormente abandonar ese puesto para iniciar un año adicional de formación específica. Ese periodo de transición carece de sentido y todas las especialidades coinciden en esa valoración”.
El modelo formativo planteado por la AEP consistiría en que, después de finalizar la residencia, quienes quisieran obtener un ACE “realizarían un año adicional. En función de la experiencia previa adquirida durante esos años de formación, la duración del ACE podría adaptarse. De esta forma se mantendría el objetivo de formar profesionales altamente especializados, pero con un itinerario mucho más coherente”.
Pediatría apuesta por más ACE
La de Neonatología sería una de las primeras dos ACE en ver la luz en el Sistema Nacional de Salud, junto a Hemodinámica por parte de Cardiología, al ser las dos formaciones más avanzadas, sirviendo también como modelo al resto de formaciones venideras a través de un documento marco en el que ya trabaja el ministerio junto a la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (Facme).
Sin embargo, Pediatría tiene previsto engrosar su lista de peticiones con supespecializaciones que considera prioritarias: “Entre ellas estarían la Neuropediatría, la Cardiología Pediátrica, la Reumatología Pediátrica, la Nefrología Pediátrica o los Cuidados Intensivos Pediátricos, entre otras. Todavía no existe una lista definitiva porque será un trabajo que deberá consensuarse después del verano junto con la Comisión Nacional de la Especialidad y las sociedades científicas implicadas”.
Como ejemplo, la vicepresidenta de la AEP señala que un pediatra con formación en Neonatología “podría atender recién nacidos en un hospital general o comarcal sin necesidad de un ACE. Sin embargo, para trabajar en una unidad de máxima complejidad, con procedimientos como ECMO o trasplantes, sí sería necesaria un ACE”.
A la hora de determinar qué ámbitos deben convertirse en un ACE, la facultativa afirma que la idea es “priorizar aquellas áreas que están presentes en la mayoría de los hospitales y que requieren una dedicación claramente diferenciada. Existen otras áreas muy específicas, como los errores innatos del metabolismo, donde trabajan muy pocos profesionales en España. No se trata de que no sean necesarias, sino de que probablemente no resulta práctico desarrollar un ACE para un número tan reducido de especialistas”.
