Piscinas, playas, aire acondicionado a máxima potencia y jornadas interminables de conversación en terrazas hasta bien entrada la noche. El verano trae consigo un cambio radical de rutinas que, más allá del descanso y el buen tiempo, también supone una época de riesgo para una parte del cuerpo que rara vez se tiene en cuenta hasta que empieza a fallar: los oídos, la nariz y la garganta.
Así lo advierte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), cuyo presidente, el médico Serafín Sánchez, alerta de que esta estación expone al organismo a una serie de factores capaces de alterar el equilibrio natural de estas estructuras. Entre las patologías más frecuentes en estos meses, la sociedad científica destaca la otitis externa, las faringitis y laringitis, las hemorragias nasales y la rinitis alérgica, cuadros que, aunque leves en la mayoría de los casos, pueden afectar de forma notable a la calidad de vida si no se toman las precauciones adecuadas.
Otitis externa u "oído del nadador", la consulta más habitual del verano
La conocida popularmente como "oído del nadador" es, según la SEORL-CCC, una de las consultas más características de la temporada estival. Se trata de una inflamación o infección del conducto auditivo externo, favorecida por la humedad que queda retenida tras los baños en piscinas, playas o parques acuáticos. De hecho, se calcula que aproximadamente un 10% de la población sufrirá una otitis externa a lo largo de su vida.
El problema surge porque la permanencia de agua en el conducto auditivo altera las condiciones naturales de protección de la piel y facilita la proliferación de bacterias y hongos. El síntoma más característico es un dolor intenso que suele aumentar al tocar la oreja o mover la mandíbula. Precisamente en este punto, la sociedad científica señala uno de los errores más comunes entre la población: intentar limpiar los oídos con bastoncillos después del baño, una práctica que puede provocar pequeñas lesiones que favorecen la infección. Lo recomendable, en cambio, es secar suavemente la parte externa de la oreja sin manipular el conducto auditivo.
Aire acondicionado y cambios de temperatura, el origen de faringitis y laringitis
El otro gran protagonista del verano, el aire acondicionado, tampoco sale indemne de este repaso. Una exposición prolongada a ambientes excesivamente fríos o con poca humedad puede provocar sequedad e irritación de las mucosas respiratorias, un efecto que se agrava con los constantes cambios de temperatura entre el exterior, donde el termómetro puede superar los 35 o incluso los 40 grados, y los espacios interiores climatizados varios grados por debajo. Esta combinación puede favorecer procesos inflamatorios como faringitis, laringitis o disfonías.
A este factor se suma otro muy propio de la temporada estival: el aumento de la actividad social, que lleva a muchas personas a elevar la voz con más frecuencia de la habitual, incrementando el riesgo de sobrecarga vocal. Las cuerdas vocales necesitan una hidratación adecuada para funcionar correctamente, y cuando se combinan deshidratación, aire seco y esfuerzo vocal prolongado, aumenta la probabilidad de sufrir afonías o molestias persistentes en la garganta.
Hemorragias nasales, una urgencia ORL muy ligada al calor
Hombre cortando un sangrado nasal (Envato)
Las altas temperaturas también tienen consecuencias directas sobre la mucosa nasal. El calor favorece la dilatación de los vasos sanguíneos y aumenta la fragilidad de los capilares, lo que incrementa el riesgo de epistaxis o sangrado nasal. Según los datos aportados por la sociedad científica, hasta el 60% de la población experimentará algún episodio de hemorragia nasal a lo largo de su vida, lo que convierte a la epistaxis en una de las urgencias otorrinolaringológicas más frecuentes.
Ante un episodio de este tipo, Sánchez corrige uno de los gestos más extendidos entre la población: "Lo correcto es inclinarla ligeramente hacia delante", en lugar de echar la cabeza hacia atrás, y comprimir la parte blanda de las fosas nasales durante varios minutos de forma continuada. La sociedad científica recomienda además consultar con un profesional cuando el sangrado se vuelve recurrente.
La rinitis alérgica no desaparece con el final de la primavera
El último de los problemas que señala la SEORL-CCC rompe con una creencia muy extendida y es que las alergias respiratorias son cosa exclusiva de la primavera. Muchos pacientes bajan la guardia cuando termina esta estación, pero las alergias pueden seguir presentes durante buena parte del verano, especialmente por la persistencia de determinados alérgenos propios de estos meses.
Por ello, la sociedad científica recomienda mantener el tratamiento prescrito y consultar ante cualquier empeoramiento de los síntomas, algo que consideran fundamental para evitar complicaciones. No en vano, la rinitis alérgica afecta a aproximadamente uno de cada cinco españoles, lo que la convierte en una de las enfermedades crónicas más frecuentes del país.
Cuatro claves para cuidar la salud ORL este verano
Para hacer frente a este conjunto de patologías, la SEORL-CCC insiste en que la mayoría son prevenibles mediante medidas sencillas. Entre sus recomendaciones destacan mantener una correcta hidratación, secar adecuadamente los oídos tras el baño, moderar el uso del aire acondicionado y seguir las pautas terapéuticas indicadas por el especialista en caso de padecer alguna de estas afecciones. Pequeños gestos que, según la sociedad científica, pueden marcar la diferencia entre disfrutar del verano sin sobresaltos o terminar visitando la consulta del otorrino.
