Publicada
Actualizada

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el proyecto de ley para ampliar los espacios libres de humo, pero la Sociedad Española de Neumología (SEPAR) considera el avance insuficiente. Su coordinadora del Área de Tabaquismo, Maribel Cristóbal, exige incluir el encarecimiento de las cajetillas y eliminar las trabas burocráticas que impiden a la mayoría de los pacientes acceder a tratamientos de deshabituación en la sanidad pública.



La prohibición de consumir en terrazas y recintos universitarios supone un paso positivo, pero el texto legislativo omite la herramienta disuasoria más probada contra el hábito. Cristóbal argumenta que aumentar un 10% el precio de estos productos reduce de forma automática el consumo en un 4%, un peaje económico que resulta fundamental para evitar que los jóvenes comiencen a utilizarlos. La experta lamenta que esta subida impositiva quede fuera del articulado actual, al igual que la implantación del empaquetado neutro y la restricción total en playas y vehículos privados. "No solo por la patología asociada al humo, sino también en los coches privados porque previene accidentes de tráfico", matiza.

Trabas sanitarias



El principal escollo del plan gubernamental reside en las dificultades administrativas para costear el abandono de la adicción. Las actuales barreras regulatorias provocan que el 70% de los fumadores quede excluido de las ayudas, ya que el sistema exige una puntuación mínima de siete en el test de Fagerström, el cual mide la dependencia física, y restringe el soporte a un único intento anual. Cristóbal detalla que las administraciones deben financiar todas las opciones terapéuticas por igual, incluyendo la terapia sustitutiva con nicotina a la que recurren los sanitarios frente a determinadas contraindicaciones. Frente a estas limitaciones, la neumóloga recuerda que esta enfermedad requiere asistencia continua. "Que sean las veces que haga falta, igual que un antihipertensivo o cualquier otro tratamiento", aclara.

Vigilancia y adicción



La efectividad técnica de los nuevos límites al consumo dependerá estrictamente del control institucional desplegado en las calles y locales. Los dispositivos emergentes, al carecer en muchos casos de olores fuertes y humo denso, facilitan el uso furtivo en recintos interiores si no existe una supervisión activa. Ante las críticas de ciertos sectores económicos y sociales sobre las supuestas restricciones a los derechos individuales al aire libre, la representante médica sentencia el asunto situando la salud pública en el centro del debate. "Nadie ha ido a urgencias por no fumar, y desde luego no se puede considerar que una persona tiene libertad cuando es adicta a un consumo; la adicción no es libertad", concluye.