El nuevo Sindicato Médicos Unidos (SMU) se queda solo con su huelga. La organización ha convocado una huelga nacional y autonómica del 16 al 27 de noviembre, dos días antes de las elecciones generales, por un Estatuto propio. En su convocatoria, el SMU defiende que esta acción no plantea "sustituir" las protestas territoriales, sino "conectar ambas dimensiones". A pesar de ello, la reacción del resto de sindicatos médicos no se ha hecho esperar. La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) ha criticado la huelga, mientras que otras organizaciones regionales mantendrán su estrategia.
Con huelgas de médicos y facultativos activas en seis regiones (la Comunidad de Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana, Canarias, Andalucía y Castilla-La Mancha), este paro organizado por un sindicato de nueva creación no ha sumado por el momento ninguna adhesión. CESM ha cuestionado en un posicionamiento con "quién se quiere acordar y sobre qué bases", a tenor de que el SMU plantea añadir convocatorias autonómicas si no alcanza acuerdos antes del 13 de noviembre. "Desde CESM consideramos imprescindible plantear algunas cuestiones sobre el rigor, la oportunidad y la eficacia de esta convocatoria, así como sobre sus consecuencias para las reivindicaciones de la profesión", ha señalado.
El documento, articulado a partir de cinco puntos, sostiene que "una negociación exige algo más que presentar reivindicaciones". CESM incide que, a las puertas de unas elecciones generales, motivo por el cual desconvocó la huelga prevista para el 28 de octubre, dificulta que haya interlocutores definidos.
División sindical
La Confederación Española de Sindicatos Médicos, que tiene sus ramificaciones en la mayoría de comunidades autónomas, ha asegurado que "cuando la profesión más necesita cohesión, la proliferación de organizaciones y de convocatorias no coordinadas amenaza con fragmentar la representación, dispersar esfuerzos y debilitar nuestra capacidad de presión". A su juicio, la unidad exige "coordinación, representatividad acreditada, objetivos compartidos y respeto al trabajo de quienes llevan años defendiendo a la profesión", por lo que considera que esta división no beneficia a la fuerza negociadora del colectivo.
Otro punto del posicionamiento es que "las reivindicaciones necesitan realismo y una hoja de ruta". CESM ha detallado que "no basta con exigirlo todo y exigirlo ya. Hay que explicar cómo, con quién, por qué cauces y en qué plazos se pretende conseguir. Para ello hacen falta solvencia, conocimiento de la negociación y sentido de responsabilidad". En caso contrario, "prometer resultados sin acreditar su viabilidad genera falsas expectativas y puede acabar en frustración y desmovilización".
El cuarto ítem remarca que "una huelga en plena campaña electoral exige especial prudencia". En este sentido, CESM ha destacado que "la profesión médica debe preservar su independencia de cualquier opción política. Nuestras condiciones laborales no pueden convertirse en munición electoral ni quedar asociadas a unas siglas partidistas".
Finalmente, CESM hace hincapié en que "la huelga es una herramienta, no un fin en sí misma". El sindicato ha puntualizado que antes de pedir a los médicos que vuelvan a parar, "hay que explicar qué se pretende conseguir, con quién se va a negociar y qué posibilidades reales hay de alcanzar un acuerdo". CESM sentencia su comunicado con una dura crítica: "CESM es una organización de médicos que defiende a los médicos, nuestra prioridad son los resultados para la profesión, no el protagonismo personal".
Reacción de sindicatos autonómicos
Por su parte, la reacción de los sindicatos autonómicos ha sido más comedida, pero no han mostrado ni un ápice de adherirse a la huelga de SMU y reivindican su autonomía y hoja de ruta vigente. Metges de Catalunya, que inició una huelga indefinida el pasado 28 de octubre, relata a Redacción Médica que ya tiene su paro convocado, por lo que no se moverán de su estrategia principal.
En el caso del Sindicato Médico de Navarra, su secretario general, Alberto Pérez, desgrana que la decisión de sumarse a esta protesta o no "está por decidir en la ejecutiva del sindicato, pero el sentir es mantenernos dentro de la convocatoria de CESM, el Sindicato Médico de Euskadi, el Sindicato Médico Andaluz y la Unión Médica y Facultativa". Pérez ha agregado que "cuando haya nuevo Gobierno reactivaremos la huelga, pero la decisión sobre esta la decidiremos a finales de esta semana".
Por su parte, desde la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts) trasladan que están valorando el anuncio "y que habrá diferentes reuniones con los convocantes de cara a comunicar las decisiones". En el caso de O'Mega, que forma parte de UMYF, fuentes del sindicato recuerdan que aplazaron la huelga en base a la convocatoria de elecciones y cese de actividad parlamentaria, por tanto, "no tener un interlocutor válido para establecer negociaciones". O'Mega ha agregado que no tienen más información de los nuevos paros convocados por MUD y SMU, por lo que esperarán a que "nos hagan partícipes del desarrollo de la convocatoria, así como a quien se dirige y con quién negociarán". En el ámbito autonómico, la organización sindical dice que la huelga "no tiene sentido porque se alcanzaron acuerdos, tanto en Primaria como hospitalaria, que ya se están desarrollando".
