La preparación frente a futuras emergencias sanitarias comienza mucho antes de que aparezca una nueva amenaza. Detectar a tiempo los patógenos emergentes, comprender cómo se originan y compartir información científica entre países son algunos de los retos que centran la labor de María Dolores Fernández García, científica del Centro Nacional de Microbiología (CNM) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), que se ha incorporado al Grupo de Asesoramiento Científico sobre los Orígenes de Nuevos Patógenos (SAGO) de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde este órgano internacional, contribuirá al análisis de la evidencia científica sobre la aparición de nuevos agentes infecciosos y los factores que intervienen en su origen, con el objetivo de mejorar la capacidad de anticipación y respuesta ante futuras amenazas para la salud pública.
La investigadora afronta esta incorporación como una oportunidad para "trasladar la experiencia" española al ámbito internacional y "reforzar la colaboración" entre países. El CNM combina investigación, vigilancia microbiológica y respuesta a problemas reales de Salud Pública, una experiencia que Fernández considera especialmente útil para abordar las amenazas infecciosas. Al mismo tiempo, subraya que la preparación requiere "capacidades estables y mecanismos de cooperación" establecidos antes de que se produzca una nueva crisis.
Detectar las amenazas antes de que se extiendan
"El principal reto es detectar las amenazas cuanto antes", dice Fernández García. Para ello, asegura, es necesario reforzar los sistemas de vigilancia que permitan reconocer señales inusuales en distintos ámbitos y conservar la información que pueda ayudar a reconstruir el origen de un brote.
La científica también destaca la importancia de preservar muestras y datos desde las primeras fases de una emergencia, ya que resultan esenciales para investigar cómo surgió un patógeno y de qué manera llegó a la población humana. A ello se suma la necesidad de integrar con rapidez y de forma coordinada la información epidemiológica, microbiológica y genómica. Estas herramientas permiten avanzar en la comprensión de los nuevos agentes infecciosos y mejorar la capacidad de anticipación ante posibles amenazas.
La experiencia al servicio de la OMS
La trayectoria del CNM aporta una perspectiva que conecta el trabajo científico con las necesidades de la Salud Pública. Según Fernández, una de las fortalezas del centro del ISCIII es que su actividad no se limita al estudio de microorganismos en el laboratorio, sino que también incluye "la vigilancia de su circulación, la investigación de brotes y el apoyo a la toma de decisiones ante alertas sanitarias".
"Creo que esa experiencia práctica puede ser muy útil para la OMS", asegura. La investigadora destaca igualmente el trabajo cotidiano del centro con patógenos emergentes, vigilancia genómica y redes nacionales e internacionales de Salud Publica. Esta actividad permite conocer tanto los aspectos científicos de las amenazas infecciosas como las dificultades que plantea aplicar ese conocimiento en situaciones reales. Para Fernández, esta conexión es uno de los elementos clave para mejorar la preparación frente a futuras emergencias.
Asesoramiento científico para orientar la Salud Pública
Los grupos de asesoramiento científico de la OMS reúnen a especialistas de distintas disciplinas para analizar la evidencia disponible y ofrecer recomendaciones independientes. Su labor incluye "la revisión de datos epidemiológicos, clínicos, microbiológicos y genómicos, además de la identificación de lagunas de conocimiento y la propuesta de prioridades de investigación".
Fernández aclara que estos órganos no tienen como objetivo "tomar decisiones políticas", sino aportar "la mejor base científica posible" para orientar las actuaciones en Salud Pública. Así, este trabajo permite identificar "qué se conoce sobre una amenaza, qué cuestiones siguen sin respuesta y dónde conviene concentrar los esfuerzos investigadores". En el caso de los nuevos patógenos, comprender su origen y disponer de información científica fiable resulta "fundamental para mejorar la preparación y la respuesta internacional".
Cooperación internacional frente a amenazas sin fronteras
La dimensión global de las enfermedades infecciosas hace imprescindible la colaboración entre países. Las enfermedades infecciosas no entienden de fronteras y muchas de las herramientas que utilizamos en España para la vigilancia, el diagnóstico o la respuesta a brotes son igualmente relevantes en otros contextos", recuerda Fernández, del mismo modo que el intercambio de conocimientos con equipos internacionales contribuye a mejorar los sistemas nacionales.
En este sentido, considera que la vigilancia epidemiológica, la investigación microbiológica y el intercambio internacional de datos deben abordarse de manera conjunta. La primera permite detectar señales de alerta; la segunda ayuda a identificar y caracterizar el agente responsable, y el tercero facilita comprender con rapidez la dimensión de lo que está ocurriendo. "Cuanto más rápido compartamos información fiable, mayores serán las posibilidades de contener una amenaza antes de que alcance una gran magnitud", advierte.
Preparación sostenida para la próxima emergencia sanitaria
Las recientes amenazas infecciosas han puesto de manifiesto la importancia de actuar con rapidez y mantener operativas las capacidades necesarias para responder incluso cuando no existe una crisis inmediata.
Fernández identifica tres prioridades: detectar antes, compartir información con agilidad y coordinar la respuesta. También insiste en que los sistemas de vigilancia, los laboratorios y la investigación "deben mantenerse activos" durante los periodos sin emergencias, en lugar de reforzarse únicamente cuando aparece una amenaza.
"La preparación no puede improvisarse. Requiere inversión sostenida, cooperación internacional y mecanismos ya establecidos antes de que aparezca la próxima amenaza", subraya.
Este planteamiento sitúa la preparación como una tarea permanente que necesita recursos y planificación a largo plazo. Mantener las capacidades científicas y técnicas disponibles permite responder con mayor rapidez cuando surge un nuevo riesgo y evita depender exclusivamente de medidas adoptadas durante una crisis.
Reforzar la proyección internacional de la ciencia española
La incorporación de perfiles diversos a los organismos científicos internacionales es otro de los aspectos que Fernández considera relevantes: "La diversidad mejora la Ciencia y mejora la toma de decisiones".
A su juicio, la presencia de más mujeres y de profesionales con trayectorias diversas permite "enriquecer los debates científicos con perspectivas complementarias y aprovechar mejor el talento disponible". Aunque reconoce que se han producido avances en los últimos años, considera necesario "seguir impulsando" la presencia de mujeres en puestos de liderazgo científico y garantizar oportunidades de desarrollo profesional "realmente equitativas".
Fernández espera que su participación en el grupo de la OMS tenga también un impacto positivo en España. Entre sus objetivos figuran reforzar la presencia internacional de estas instituciones, facilitar nuevas colaboraciones y acercar al centro experiencias y buenas prácticas desarrolladas en otros países. "Espero que esta participación fortalezca el papel de la ciencia española en los debates internacionales sobre preparación frente a futuras amenazas sanitarias y salud global", concluye.
