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La información falsa representa una grave amenaza para la seguridad de los pacientes y la salud pública. Por ello, la Asociación Médica Mundial (AMM) ha publicado una declaración adoptada por su última asamblea general en la que dictan diferentes recomendaciones para combatir la desinformación en el ámbito sanitario.

En primer lugar, la AMM pone deberes a los propios facultativos. Les aconseja proporcionar opiniones basadas en evidencia, coherentes con la evidencia científica actual, las directrices clínicas y las normas profesionalmente aceptadas, al interpretar los conocimientos científicos con los pacientes individuales, al público o al aparecer en los medios de comunicación. De hecho, el manifiesto incluso insta a los médicos a indicar claramente que una de sus opiniones es contraria a las posturas aceptadas de la profesión o existe incertidumbre al respecto.

Además, se plantea mantener un entorno de confianza que permita a los pacientes hablar sobre la información de salud que han encontrado y tomar las medidas razonables para corregir la información falsa sobre salud cuando se encuentre en entornos clínicos, públicos y otros ámbitos profesionales. Sumado a ello, el texto propone contribuir a combatir la falsa información sobre salud en los medios, ya que puede tener consecuencias negativas para la salud de los pacientes y las comunidades, así como usar las redes sociales de forma responsable y evitar compartir afirmaciones de salud especulativas que puedan disminuir la confianza de la opinión pública en la profesión médica.

Todo ello teniendo en cuenta que "los grupos marginados pueden verse afectados de manera desproporcionada por fake news sobre salud". Asimismo la AMM pone encima de la mesa que los médicos insten a sus "colegas" de profesión a cumplir con sus deberes profesionales y éticos al comunicar información sobre salud, e interactuar con ellos cuando difundan desinformación falsa sobre salud en cualquier medio y denunciar casos continuos o deliberados de dicha conducta ante las autoridades competentes.

El papel de las asociaciones médicas en la divulgación de información sanitaria

Por otro lado, el organismo internacional recomienda a sus miembros y a las asociaciones médicas crear campañas de sensibilización para mantener y apoyar medidas para fortalecer el papel de las organizaciones de facultativos como fuentes y canales de información sanitaria fiable, promoviendo la atención médica basada en evidencia, y abordar necesidades específicas a nivel nacional.

Entre las acciones mencionadas se encuentran crear o contribuir a centros de recursos centralizados de fácil acceso con información de salud verificada y en lenguaje sencillo para los miembros y el público; promover campañas de concienciación pública para contrarrestar la desinformación sobre salud; respaldar los programas de alfabetización en salud en la educación formal y en entornos comunitarios, y promover estos programas para ayudar a las personas a identificar y resistir la desinformación sobre salud y comprender cómo se divulga; y exigir medidas regulatorias que limiten los incentivos financieros y minimicen el lucro derivado de las campañas de desinformación.

A ello se suma garantizar que las juntas de licencias tengan la autoridad para tomar medidas disciplinarias contra los profesionales de la salud por difundir intencionalmente información de salud falsa y afirmar que toda comunicación en la que un profesional de la salud utilice sus credenciales es conducta profesional y puede ser examinada por su entidad licenciante.

También se hace referencia a que las asociaciones proporcionen puntos de contacto u otros recursos existentes publicados por autoridades creíbles a los médicos que buscan orientación sobre el manejo de información sanitaria falsa y que utilicen las plataformas de redes sociales para respaldar la difusión de información de salud precisa y confiable.

¿Qué medidas deben tomar las autoridades sanitarias?

Por su parte, la AMM aconseja a las autoridades de salud nacionales desarrollar estrategias para combatir la información falsa en salud, incluido el establecimiento de observatorios, el monitoreo y análisis de contenido y alianzas institucionales; y utilizar activamente las plataformas de redes sociales para garantizar mecanismos de denuncia rápida para eliminar contenido dañino y falsedades médicas con prontitud.

La declaración también recoge que las asociaciones promuevan e implementen mecanismos de etiquetado para fuentes confiables de información sobre salud y que limiten los incentivos económicos que fomentan la información falsa sobre salud por parte de personas influyentes en las redes sociales, así como que evalúen las acciones legales pertinentes contra las plataformas que incumplan la normativa. También en consonancia con la Declaración de la AMM sobre Pseudociencia y pseudoterapias en el ámbito de la salud, se plantea apoyar los esfuerzos para combatir la pseudociencia y las pseudoterapias como fuentes importantes de falsa información sobre salud.

Además, el texto no pasa por alto el impacto de las nuevas tecnologías en la actual infodemia. Por ello, la AMM exige a las plataformas digitales y autoridades sanitarias una total transparencia algorítmica, reclamando que se etiquete de forma clara e inequívoca cualquier contenido médico que haya sido generado mediante inteligencia artificial. Con esta batería de medidas, el organismo internacional busca blindar la confianza en la relación médico-paciente y erigir un escudo ético e institucional frente a las crecientes amenazas para la salud pública en la era digital.