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El lema ‘Més que un club’ que históricamente ha acompañado al FC Barcelona también se construye lejos de los focos y de los terrenos de juego. Una parte fundamental de ese engranaje son sus servicios médicos, responsables de velar por la salud de los deportistas y, al mismo tiempo, de tratar de garantizar su máxima disponibilidad para competir. Una tarea que en ocasiones obliga a tomar decisiones difíciles, incluso cuando está en juego un partido trascendental y que puede marcar una temporada. Xavier Corbella, jefe de los servicios médicos del Barça, explica que su misión pasa por conseguir “la máxima disponibilidad de los jugadores/as para competir y ganar”, aunque reconoce que existen situaciones en las que el criterio médico debe imponerse y “vetar la participación de un deportista, aun en partidos trascendentales”.

Una decisión especialmente complicada cuando se trata de un jugador importante, ya que una derrota puede convertir al equipo médico en uno de los señalados. “Todas las miradas y críticas recaerán en los médicos, y en ocasiones se nos llega a responsabilizar de la derrota”, afirma. Si, por el contrario, el equipo gana, “el mérito del triunfo será del entrenador. Al equipo médico no le debe importar esto, en el Barça lo más importante es ganar, y cuando trabajas en este club tiene que quedar claro esta premisa”.

El jefe de los Servicios Médicos del club catalán analiza en Redacción Médica cómo es una jornada habitual durante una semana con partido y qué situaciones requieren más atención: “El ámbito de responsabilidad abarca los más de 2500 jugadores/as, de todas las edades de los diferentes equipos y secciones deportivas del Club, tanto las 6 secciones profesionales (fútbol masculino y femenino, baloncesto, balonmano, fútbol sala y hockey patines) como el resto de los deportes amateurs”.

En caso de que algún colectivo de los citados requiera atención médica, el equipo de médicos, fisioterapeutas, nutricionistas y preparadores físicos “inicia su jornada muy temprano, analizando primero los datos nocturnos y evaluar posteriormente individualmente a los jugadores/as con molestias, antes de coordinar con el staff de rendimiento el plan del día”. Tras esta reunión multidisciplinar, se ajustan con el cuerpo técnico las cargas de trabajo del entrenamiento, para luego “supervisar a pie de campo y posteriormente su recuperación tras éste. El día de partido la prioridad que más atención exige al equipo médico es decidir la disponibilidad real de los jugadores para competir”.

La misión del jefe de los servicios médicos: la salud integral del deportista

La función principal de Corbella pasa por llevar a cabo la dirección estratégica y operativa de un equipo integrado por más de un centenar de profesionales: “Se asume la responsabilidad clínica última sobre la salud integral del deportista, la prevención de lesiones, así como, en el caso de lesión, de los diagnósticos, las intervenciones quirúrgicas, tratamientos, pronósticos y la decisión del alta competitiva”. Además, el especialista afirma que debe garantizar “un punto de unión entre el cuerpo técnico, la dirección Deportiva y la junta directiva, incluyendo la presidencia del Club si se trata de primeros equipos, para que todos ellos conozcan en todo momento el estado actual de la plantilla”.

Con respecto a los protocolos de urgencia médica en los diferentes estadios del Spotify Camp Nou, Johan Cruyff o Palau Blaugrana, Corbella es el máximo responsable de su cumplimiento, realizando “el control antidopaje, los contratos con proveedores sanitarios, acuerdos de patrocinio médico, el cumplimiento presupuestario de mi área, el plan de inversiones, o, por ejemplo, la implementación de proyectos de investigación e innovación”.

"Los especialistas definen con precisión las limitaciones médicas de cada jugador"

El trabajo médico en el fútbol de élite es necesariamente multidisciplinar, y a la hora de coordinarse entre los diferentes especialistas para tomar decisiones sobre un jugador, el jefe de los servicios médicos explica que “se traduce la terminología médica a parámetros de carga de entrenamiento entendibles para el cuerpo técnico, definiendo con precisión las limitaciones médicas de cada jugador”.

Para decisiones trascendentales, como el retorno tras una lesión larga, la metodología consiste en “reunirse en una mesa de consenso con representantes de cada área, para unificar criterios para que seamos una sola voz ante el entrenador, y que la última palabra sea siempre consensuada, sólida y busque equilibrar la frágil relación entre preservar la salud del deportista, pero a la vez obtener su máximo rendimiento deportivo”.

El futuro de la Medicina del Deporte

La Medicina del Deporte es una disciplina que ha evolucionado a lo largo de los años, por lo que hoy en día, en Can Barça se monitorizan parámetros para conocer el estado físico del deportista y detectar cuándo está llegando al límite: “Se monitoriza el triángulo formado por la carga externa, la carga interna y los biomarcadores de fatiga. Además, se mide la respuesta neuromuscular mediante saltos en plataformas de fuerza y se supervisa el descanso a través de la variabilidad de la frecuencia cardíaca nocturna, por ejemplo”.

La fórmula para detectar que un jugador roza su límite es a través de “un complejo entramado de datos y algoritmos, como por ejemplo la detección de picos en la ratio de carga aguda frente a la crónica y asimetrías de fuerza. En general, esa combinación de fatiga central y desequilibrio físico enciende las señales de alarma”.

Mirando al futuro, el jefe de los servicios médicos analiza hacia dónde evolucionará la medicina deportiva de élite: “El gran reto seguirá siendo llevar a cabo nuestra misión que no es otra que la de conseguir la máxima disponibilidad de la plantilla para entrenar, competir y ganar”. Como el resto de las disciplinas médicas modernas, el especialista considera que la Medicina Deportiva evolucionará hacia “un campo mucho más personalizado y de precisión, en la que será clave adaptar las cargas externas e internas, la nutrición, el descanso y la salud mental al perfil genético, metabólico y biomecánico de cada deportista”.

"La Medicina Deportiva evolucionará hacia un campo mucho más especializado y de precisión"

Además, el especialista está convencido que la disciplina se “extenderá y dará acceso a muchos más deportistas el uso de las terapias regenerativas y biológicas avanzadas para optimizar la calidad de cicatrización en los tejidos”. Por último, Corbella también da un papel protagonista a la Inteligencia Artificial (IA), debido a que estará “plenamente incorporada en el día a día, permitiendo un abordaje mucho más holístico de la salud integral de la salud y el rendimiento de los deportistas, especialmente en nuestro reto de prevenir sus lesiones”.

Lesiones frecuentes y confianza mental

Con respecto a las lesiones más habituales entre los futbolistas de élite, las más frecuentes son las musculares como “isquiotibiales, recto anterior, aductores y sóleo”, además de los esguinces articulares. Entre las lesiones que más preocupan se encuentra la “la rotura del ligamento cruzado anterior, por los largos meses de baja y posibles secuelas, y las lesiones miotendinosas complejas debido a su alto porcentaje de recaída”.

En los últimos años, el perfil ha cambiado porque “el juego es mucho más veloz y explosivo que antes. Esto ha derivado en un aumento de las lesiones musculares de las extremidades inferiores por sobreuso e impactos mecánicos repetidos, especialmente por la densidad e intensidad de frenadas y aceleraciones”.

Cuando un jugador cae lesionado, el diagnóstico de la lesión en el servicio médico se decide “en función de las pruebas de imagen, que son la resonancia y la ecografía. Se valora la ubicación y la gravedad de la estructura lesionada para optar por la vía quirúrgica o la conservadora con fisioterapia y readaptación, y/o terapias biológicas”. Para el alta competitiva siempre se exige “cumplir un panel de datos objetivos, como es el tiempo de recuperación biológica, simetrías de fuerza, rendimiento en GPS igual al de competición, superación de test biomecánicos y bioquímicos”.

Sin embargo, Corbella asegura que las sensaciones del jugador/a son determinantes “para confirmar su confianza mental y la ausencia de miedo a la hora de competir a máximo rendimiento. En deporte de alta competición, si los datos son perfectos pero el futbolista no se siente seguro en el contacto, se considera que no está listo para volver”.

El papel de la Genética y Epigenética a la hora de construir un perfil de riesgo lesional

La medicina deportiva ha pasado de ser más reactiva a intentar anticiparse. Pese a que el especialista defiende que las lesiones en el deporte de élite son acontecimientos multifactoriales, hoy se identifica una "ventana de vulnerabilidad o perfil de riesgo elevado en un momento dado. Cruzando datos de fatiga, desequilibrios musculares en celdas de carga, historial previo y picos de trabajo en GPS, y cada vez más, a través de análisis aún en fase de investigación como la Genética, la Epigenética, la metabolómica, la transcriptómica, se construye el perfil de riesgo lesional de los jugadores y su supuesta predisposición a sufrir lesiones musculoesqueléticas”. En el instante que se dispone de esta caracterización individual, el reto es “intervenir en su preparación para ajustar su carga de entrenamiento o aplicando trabajo preventivo personalizado antes de que la lesión aparezca”.

Los Servicios Médicos del Barça se actualizan constantemente con las innovaciones y tecnologías que aparecen, por lo que este hecho provoca que la rutina tenga que ir modificándose. Además, el especialista asegura que la IA “permite procesar miles de variables biomecánicas e históricas que a simple vista pasaban desapercibidas, permitiendo diseñar en un futuro muy cercano estrategias preventivas absolutamente personalizadas para cada jugador/a, deporte, posición, momento de la competición, momento personal y entorno”.